Reforma electoral: recorte, pluris y control digital
miércoles, 25 de febrero de 2026
Reforma electoral: recorte, pluris y control digital
 

Por Redacción

La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este miércoles en su conferencia mañanera los ejes de una iniciativa de reforma electoral que, bajo la bandera de “abaratar la democracia”, plantea un recorte de 25% al gasto electoral, un cambio de fondo en la representación proporcional —incluida la eliminación de listas partidistas para acceder a curules— y nuevas reglas para propaganda en la era de la inteligencia artificial. El paquete, sin embargo, abre un debate mayor: hasta qué punto el ahorro prometido puede convertirse en debilitamiento institucional y si el rediseño de escaños terminará por concentrar poder y reducir espacios de pluralidad.

La propuesta se presenta en un contexto político donde los cambios constitucionales requieren mayorías calificadas, y donde incluso los partidos aliados suelen tener incentivos para resistir modificaciones que alteren su supervivencia electoral. Por eso, más allá de la narrativa de “austeridad” y “representación auténtica”, la reforma se lee como una disputa por el diseño del sistema: quién compite, cómo se representa la diversidad y qué controles quedan en pie.

Los 10 puntos anunciados hoy en la mañanera

  1. Elección de la representación proporcional del Congreso de la Unión.

  2. Reducción del gasto.

  3. Mayor fiscalización.

  4. Voto en el extranjero.

  5. Tiempos de radio y televisión.

  6. Inteligencia artificial (IA).

  7. Cómputos distritales.

  8. Democracia participativa.

  9. No nepotismo.

  10. No reelección.

El gancho político: recortar 25%… sin explicar el “dónde” con bisturí

El anuncio de una reducción de 25% al gasto electoral es un mensaje fácil de vender: elecciones más baratas, menos dinero a partidos, menos “aparato”. El problema es técnico y operativo: recortar por consigna puede afectar lo mismo rubros prescindibles que funciones críticas. Organización territorial, capacitación, instalación de casillas, monitoreo, cómputos, litigios y fiscalización cuestan; si la tijera cae sin rediseño fino, el sistema se vuelve más frágil justo donde debería ser más robusto.

Representación proporcional sin listas: “todos a territorio”… y a la disputa por estructuras

Uno de los puntos con mayor carga política es el cambio a los plurinominales: el mensaje presidencial fue claro al cuestionar la lógica de llegar por listas partidistas y enfatizar la necesidad de “buscar el voto”. El argumento suena democrático, pero tiene efectos secundarios:

  • Puede encarecer campañas (más competencia individual y más gasto territorial).

  • Fortalece a estructuras con control territorial y movilización, no necesariamente a mejores perfiles.

  • En zonas con conflictividad, incrementa el riesgo de captura si no hay fiscalización real y condiciones de seguridad mínimas.

En términos prácticos, el “fin de las listas” no garantiza representación más limpia; puede desplazar el problema del escritorio al territorio, donde el dinero opaco y la presión local suelen operar con menos trazabilidad.

Senado: la pluralidad en la mira

La discusión sobre reducir el tamaño del Senado y eliminar escaños de representación proporcional (según lo difundido en coberturas del anuncio) toca un nervio democrático: la cámara alta funciona, en buena medida, como amortiguador de mayorías. Menos espacios y menos proporcionalidad tienden a premiar a fuerzas grandes y a encoger a minorías. El gobierno lo puede presentar como eficiencia; la crítica obvia es que la “simplificación” termine siendo concentración.

Fiscalización: la promesa correcta que depende de ejecución

“Mayor fiscalización” es, en teoría, el punto menos discutible: la infiltración de recursos ilícitos y triangulaciones ha sido un talón de Aquiles del sistema electoral. Pero fiscalizar no es solo endurecer reglas; es tener capacidad real para auditar, rastrear, sancionar y sostener pruebas. Si el recorte presupuestal reduce músculo técnico, la fiscalización corre el riesgo de quedar como un eslogan: mucha norma, poca consecuencia.

IA y bots: modernizar sin abrir la puerta a discrecionalidad

Regular propaganda con IA, prohibir bots y ordenar tiempos en medios tradicionales suena a puesta al día. El dilema está en el diseño: ¿cómo se define y detecta un bot? ¿cómo se prueba contenido generado con IA sin castigar sátira, parodia, activismo orgánico o expresión legítima? El reto es evitar que una regulación necesaria se convierta en un instrumento de control selectivo o censura indirecta por criterios ambiguos.

No reelección y no nepotismo: ética política con calendario y letra pequeña

Los puntos de “no nepotismo” y “no reelección” suelen sumar legitimidad social, pero su impacto real depende del alcance normativo, los plazos y las excepciones. El detalle fino —a quién aplica, desde cuándo, qué se considera nepotismo, cómo se prueba— será el terreno donde la promesa puede robustecerse… o diluirse.

Lo que viene

El anuncio de hoy abre una negociación de alto voltaje: no solo con la oposición, sino con aliados que pueden ver amenazadas sus vías de representación. En el fondo, la reforma pone sobre la mesa una pregunta que suele esconderse detrás de la palabra “austeridad”: ¿estamos reduciendo costos o reduciendo contrapesos? La respuesta no estará en el discurso, sino en el articulado final y en si el nuevo diseño fortalece la integridad electoral o deja un sistema más barato, sí, pero también más vulnerable.



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