Todo tiene un inicio y, la llegada de Andrés Manuel López Obrador, le da el banderazo de salida a toda la barbarie y desgobierno que se vive actualmente en Sinaloa. El tsunami que llevó a AMLO a la presidencia de la república en 2018, trajo consigo a otros políticos a gobernar junto al tabasqueño, algunos de ellos, actualmente, innombrables por sus gobernados.
Rubén Rocha Moya, ejemplifica esta situación: durante 2018 fue formula junto a Imelda Castro en Morena para buscar la senaduría de la república, situación que se logró de manera contundente de la mano de López Obrador; a partir de entonces, el que fungía como gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, exjefe de Rocha y operador priista, le puso en bandeja de plata el estado a AMLO a cambio de un pacto de impunidad cuando terminara su administración y el premio de una embajada por su obediencia, a Quirino el pueblo de Sinaloa le importó nada.
Rubén Rocha Moya, como todos los Morenistas, dejó en audio y video las andanzas de sus mentiras, hipocresías y soberbia; justo cuando se convirtió en senador, durante su conferencia de prensa respondió a pregunta de un reportero si buscaría la gubernatura: “No, yo no, ¿y tú Imelda?… No, esa era la ruta priista”, pero a partir de esa declaración el hoy innombrable, sólo se dedicó a consolidar su camino rumbo a la gubernatura, la cual ganó de la mano de López Obrador en 2021.
Eso fue lo que sin ningún rubor confesó en la Feria Internacional del Libro de 2025, al señalar que no era él quien salía triunfador en las encuestas, el ganador era El Químico Benítez, esto se lo dijo Ricardo Monreal, pero que López Obrador lo designó candidato por su amistad desde las elecciones de 1998, donde Rocha fue el candidato del PRD, cuyo presidente de partido era López Obrador, a la gubernatura de Sinaloa, la cual perdió de manera contundente.
Por esta razón, lo que sucede actualmente en Sinaloa, se inició a la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república, AMLO, traicionando todos los principios que gritan una y otra vez los morenistas, mintió al designar personalmente a Rocha Moya, dejando sin efecto y “por sus pistolas” la opinión de los morenistas que se habían decidido por Luis Guillermo Benítez Torres para que los representara en 2021.
A su vez y según se registra en expedientes de El Departamento de Justicia de Estados Unidos, Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y otros ocho funcionarios más se aliaron con Los Chapitos para operar juntos las candidaturas de Morena, como tema principal la gubernatura, en la contienda electoral de 2021, donde se documentaron todo tipo de operativos del crimen organizado durante la jornada electoral: levantones y secuestro de opositores, robo de urnas, grupos armados patrullando casillas y dinero, mucho dinero que entró a dicha campaña por parte de huachicoleros y narcotraficantes. Todo se encuentra documentado en audios.
Y como colofón, la carta de El Mayo Zambada, donde señala que Héctor Cuén era su amigo y que ese 25 de julio acudió a Huertos del Pedregal a una reunión, con el fundador del Partido Sinaloense y Rubén Rocha Moya para mediar en el conflicto que todo Sinaloa sabía, de años atrás, entre los dos exrectores por el control político de la universidad.
Rubén Rocha Moya se tuvo que autodesterrar de su propio principado, porque en este país los políticos al llegar al servicio público se convierten en monarcas y construyen sus promesas en privilegios y sus mentiras y engaños en políticas públicas, su humanismo en arrogancia y sus intereses económicos en delirios.
Lo que hemos de Rocha Moya visto al salir de la escena pública, es sólo el cambio de marioneta, el discurso es el mismo sin siquiera cambiarle un punto y una coma; Yeraldine Bonilla Valverde pasará a la historia como la primer mujer gobernadora que no gobernó, sólo recibió órdenes y las llevó a cabo, tropezándose en el camino; Graciela Domínguez Nava, sigue el mismo guion: empieza prometiendo lo imposible, al tiempo pasará a echarle la culpa al pasado y terminará igual que su antecesora en el basurero de la historia.
Porque para que esto cambie, no es cuestión de inteligencia sino de congruencia, todos los que hoy gobiernan, se tienen que ir porque son parte del problema y no de la solución.