La visión
sábado, 24 de octubre de 2026
La visión

Importante es tratar de desenmarañar el aspecto conductual de la población en Sinaloa en el día a día de estos, nuestros peligrosos y confusos tiempos. Las sociedades, al atravesar por procesos de cambio, toman decisiones al respecto que determinarán en gran parte su futuro próximo. El individualismo es solo una ilusión y las sociedades con mínima participación en esta toma de decisiones se comportan como sociedades de rebaño, que solo se conducen por la inercia de la indiferencia ante cualquier acto, por grave que este sea.

Carentes de asumir su papel y responsabilidad en el aquí y el ahora, se sumergen en su autocomplacencia y permiten ser gobernados por individuos mezquinos, enarbolados en colores y argumentos políticos demenciales que se traducen en la desaparición de la línea entre delincuencia organizada y gobierno: delincuencia de Estado, saqueos, manipulación, enriquecimiento, actualmente violencia extrema y manejo faccioso de instituciones públicas; es decir, un pequeño grupo de individuos que controla a voluntad sus propios intereses, con la complicidad, el desdén, la indiferencia o el absoluto desconocimiento del grueso de la población. Aquí es donde cabe el análisis de los hechos prácticos y, por ende, las reflexiones:

Sinaloa históricamente ha sido la cuna del narcotráfico en México. En los últimos 60 años han desfilado siglas de cárteles y nombres de individuos que le han dado esa fama al estado. Muchos de los cárteles que hoy se encuentran pululando por todo el país tuvieron su nacimiento como parte de la organización en Sinaloa. Uno de ellos es el Cártel Jalisco Nueva Generación, que fundó Ignacio Coronel en Zapopan, Jalisco, en la primera década de los dos mil, tío de Emma Coronel, esposa del Chapo Guzmán.

En Sinaloa a nadie sorprenden las raíces del narco. Lo realmente sorprendente fue que el Estado mexicano, en la voz de Andrés Manuel López Obrador, reconociera que en Sinaloa gobierna el narco, algo que localmente sabemos desde hace décadas.

Desde la visita que realizó a Sinaloa en agosto de 2024, con motivo de la inauguración del Hospital General de Culiacán, AMLO aseguró que quienes habrían secuestrado días atrás a Ismael El Mayo Zambada fueron los que generaron la violencia que, después de más de dos años, ha dejado en Sinaloa miles de muertos y otros miles de desaparecidos.

“La violencia que hoy se vive en Sinaloa fue porque se llevaron al ‘Mayo’”, dijo López Obrador en reiteradas ocasiones durante su mandato. En 2019 también aceptó haber liberado a Ovidio Guzmán cuando las autoridades federales lo habían detenido en Culiacán. Su liberación fue para evitar muertes de civiles, declaró: “Yo di la orden para que lo liberaran”.

La actual presidenta fortaleció lo dicho por el expresidente: “Sinaloa prácticamente no tenía homicidios, viene una detención, no es una detención que venga de instancias del gobierno estatal o del gobierno federal, hay un supuesto secuestro del ‘Mayo’… y a partir de ahí se desata una ola de violencia en Sinaloa”, señaló Claudia Sheinbaum en octubre de 2024.

Las palabras de López Obrador y de Sheinbaum confirman, es decir, el Gobierno de la República reconoce que Ismael El Mayo Zambada gobernaba Sinaloa hasta antes de ser secuestrado. Al momento de su secuestro, Zambada García llevaba 50 años en el narcotráfico. ¿Cuántos gobiernos federales y estatales contempla ese periodo?

No hay que perder de vista que es el mismo gobierno federal el que actualmente gobierna. Y si las palabras de dos presidentes no fueran suficientes, llega el Departamento de Justicia de Estados Unidos y solicita a su similar mexicano que detenga, para ser extraditados por narcotráfico, a Rubén Rocha Moya —gobernador con licencia—; Enrique Inzunza Cázarez —senador de la República y exsecretario general de Gobierno—; Enrique Díaz Vega —exsecretario de Administración y—; Dámaso Castro Zaavedra —vicefiscal general del estado—; Marco Antonio Almanza Avilés —exjefe de la Policía de Investigación de Sinaloa—; Alberto Jorge Contreras Núñez —exjefe de la Policía de Investigación—; Gerardo Mérida Sánchez —exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, quien se entregó a las autoridades de EE. UU. en mayo de 2026—; José Antonio Dionisio Hipólito —exsubdirector de la Policía Estatal de Sinaloa—; Juan de Dios Gámez Mendívil —exalcalde de Culiacán—; y Juan Valenzuela Millán —excomandante de la Policía Municipal de Culiacán—.

Es decir, el actual gobierno morenista, que enarbola el “no robar, no mentir y no traicionar”, al servicio del cártel. El cártel gubernamental de Rubén Rocha Moya, que se encuentra a un año de finalizar, fue el que salió de las sombras para identificarse plenamente ante todos en Sinaloa, México y el mundo como un gobierno narco. Y no existe discurso alguno que desvincule del gobierno rochista a Yeraldine Bonilla o Graciela Domínguez, mucho menos a todos aquellos que hoy andan desenfrenados por aparecer en la boleta electoral para 2027.

Y al final, la pregunta y reflexión sería: ¿Realmente, como sociedad, se quiere cambiar en lo general o solo regresar al estatus que existía antes del secuestro de El Mayo Zambada?



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