EL ENEMIGO EN CASA
sábado, 17 de enero de 2026
EL ENEMIGO EN CASA
 

Deprimera Internacional | Eduardo Rivadeneyra Núñez


Las manifestaciones de rechazo a la presencia del Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza se intensificaron en Minneapolis, Minnesota, después de que uno de sus agentes disparó y mató a Rene Good, ama de casa y madre de tres hijas, mientras ésta intentaba alejarse de él a bordo de su vehículo.

Se trataba de una mujer blanca, ciudadana estadounidense, rubia, madre de familia. Ya no era un inmigrante de color con acento extranjero.

En los días siguientes creció el número de ciudadanos blancos que se hicieron presentes en los lugares donde ICE realizaba una redada, y también destacó la presencia de amas de casa a bordo de sus vehículos tocando el claxon para alertar sobre la presencia de los agentes.

En diferentes redadas hubo disparos y al menos dos personas heridas. Al menos seis fiscales federales renunciaron por la presión sobre ellos por parte del gobierno de Donald Trump.

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, advirtió a los agentes federales que no eran bienvenidos en la ciudad, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, aseguró que los elementos de la Guardia Nacional que dependen del gobierno del estado entrarán en alerta.

La respuesta de Washington fue que se enviarán mil agentes adicionales y decenas de abogados militares para auxiliar a los elementos federales.

En el noroeste del país, en la ciudad de Portland, Oregón, también se han tornado violentas las redadas de ICE e incluso se han registrado disparos contra civiles, dejando heridas a dos personas.

En otros estados ya no hay los choques con los elementos de ICE y la Patrulla Fronteriza que se vieron en lugares como Los Ángeles, Washington o Chicago. Sin embargo, se habla de malos tratos a los detenidos que se encuentran en espera de ser deportados. A la fecha han fallecido seis personas que se encontraban en centros de detención para inmigrantes.

Pareciera que el gobierno del presidente Donald Trump está decidido a mostrar mano dura contra sus propios ciudadanos, a pesar de que esto incremente el descontento en las calles de las ciudades estadounidenses.

Si las manifestaciones se generalizan y se hacen más intensas, el presidente Trump podría invocar el Acta de Insurrección, que le permitiría obtener poderes especiales e incluso, si la Suprema Corte no se opone, posponer las elecciones legislativas o de medio término programadas para el martes 3 de noviembre de este año.

Si los resultados de ese proceso electoral son desfavorables para el GOP (siglas de Grand Old Party, nombre con el que se conoce coloquialmente al Partido Republicano en Estados Unidos), el Partido Demócrata obtendría la mayoría en ambas cámaras del Congreso y quedaría abierta la puerta a un desafuero y juicio político contra el presidente Trump.

Cabe recordar que las elecciones de la segunda mitad del año pasado resultaron desfavorables para el mandatario. En el estado de Virginia, tradicionalmente gobernado por los republicanos, ganó la gubernatura la demócrata Abigail Spanberger; en la ciudad de Nueva York obtuvo la victoria Zohran Mamdani, abiertamente socialista, nacido en Uganda y postulado por el Partido Demócrata; y en Miami, Florida, la alcaldía quedó en manos de la demócrata Eileen Higgins luego de 30 años de dominio republicano.

Con estos resultados, podría ser conveniente para el presidente Trump invocar el Acta de Insurrección y posponer los comicios para evitar un posible juicio político. Así, tanto el presidente como los estadounidenses parecen encontrar mutuamente a su principal enemigo dentro de su propia casa.



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