El cinismo político es la desvergüenza y el descaro para mentir o defender actos reprobables en el ejercicio del poder y su permanencia. En psicología y psiquiatría, el cinismo se entiende más bien como una actitud, un rasgo de personalidad o un mecanismo de defensa que puede formar parte de cuadros clínicos más amplios o derivar de experiencias vitales complejas; en este caso, se caracteriza por la falta de empatía, el desprecio por las normas sociales, la tendencia a mentir sin culpa y el uso de los demás en beneficio propio.
¡¿Le resulta conocida dicha conducta?! El caso de Guadalupe Taddei dentro del Instituto Nacional Electoral, plagado de corrupción, da muestra de una clase gobernante que, incapaz de reconocerse a sí misma, ha preferido transitar de la complicidad, en primer término, a la negación, en segundo término y, en la actualidad, a mostrar una conducta cínica demencial en cuanto a discurso, señalamiento o postura oficial ha expresado a todo lo largo y ancho del país, principalmente en los gobiernos morenistas.
“27 años operando la corrupción al interior del INE, con el conocimiento de las propias autoridades del propio instituto electoral; la corrupción tiene historia. La democracia no debe ser utilizada como negocio, no debe ser utilizada para proteger privilegios; defenderemos nuestra democracia siempre con transparencia, honestidad y rendición de cuentas”, explica Graciela Domínguez. El cinismo desbordante.
El saqueo que Morena, vía Guadalupe Taddei, proporcionó al INE no lo pueden esconder por el tamaño del monstruo: videos, audios y cientos o miles de documentos dan testimonio fiel del antes y después de Taddei y Morena en el instituto. No porque la institución electoral fuera pulcra y santa antes de los morenistas, no; el INE, como la gran mayoría de las instituciones gubernamentales, ha sido tomado como empresa particular y botín político a lo largo de su historia, sea del partido que sea, de los colores o grupos políticos en el poder.
Pero eso no es lo que nos ocupa como mexicanos en la actualidad, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum quiera vender esa idea desde la mañanera para que se replique por todo el país. El pasado, claro que tiene su significado, pero es el presente en el INE el que importa y tiene nombres y apellidos: Guadalupe Taddei; y el grupo político que la llevó literalmente de la mano: Morena. Ellos son los responsables, los que prometieron que no eran iguales, que la corrupción se iba a acabar, también los privilegios y la impunidad, y que separarían el poder político del poder económico; que ya no habría más mafias del poder y que ellos jamás iban a traicionar al pueblo que les dio su voto, precisamente en un INE que prácticamente se acabaron en tres años y que ahora los desnuda de cuerpo entero y, más aún, muestra su perfil psiquiátrico enfermo de poder.
Fue Andrés Manuel López Obrador quien señaló en 2023 que había un plan para que su movimiento se adhiriera al INE. Miles de ciudadanos salieron a defender el instituto en la Ciudad de México bajo la “marea rosa” y la frase: “El INE no se toca”. Fue la mayoría calificada en el Congreso de Diputados la que propuso y puso a Taddei por medio de una tómbola; fue Sergio Gutiérrez Luna, diputado de Morena, y su bancada quienes le legislaron concentrar todo el poder del instituto en su presidencia y, por supuesto, fue la misma Claudia Sheinbaum quien avaló la presidencia de Taddei.
A los cínicos demenciales de Morena ya se les olvidó la sobrerrepresentación que Taddei les operó en las elecciones de 2024: ganaron el 54 por ciento en las urnas y se llevaron el 74 por ciento de las curules, 20 puntos más de la votación original que tuvieron.
En la reforma del Poder Judicial, Morena operó abiertamente a favor de los suyos, descaradamente, en lo que se llamó “la elección de los acordeones”, al repartir millones de estos por toda la geografía electoral del país, influenciando claramente a los votantes.
Las campañas eternas de todos los pretensos de Morena, fuera de todo tiempo electoral y en el descaro total, al cambiar el nombre de “candidato” por “coordinador”, sin que ninguna ley electoral se les aplique. Por mencionar solo algunos.
Morena quiere tapar el sol con un dedo en el caso del INE y Guadalupe Taddei, desde las mañaneras de Palacio Nacional. El remedio, dice Sheinbaum, es darle todo el poder, así como se lo dieron a Guadalupe Taddei, a Talleres Gráficos de México, organismo público descentralizado que arrastra corruptelas con proveedores preferidos, señalamientos de adjudicaciones directas, subcontrataciones y posibles conflictos de interés.
Talleres Gráficos ha reconocido que no cuenta con la capacidad operativa y financiera para absorber una operación de mayores dimensiones, como las elecciones de 2027. Dicha institución reconoció en su Programa Institucional 2025–2030 que enfrenta desafíos para modernizar su obsoleta maquinaria, infraestructura tecnológica y procesos de producción. Además, necesita fortalecer su capacidad instalada, renovar equipos que tienen décadas de desgaste y profesionalizar a su personal.
La Auditoría Superior de la Federación señaló, en un expediente enviado a la Fiscalía General de la República, que durante el periodo electoral 2023-2024 aparece un contrato por 427 millones 460 mil pesos, adjudicado directamente a Gráficas Corona JE durante la gestión de Maribel Aguilera Chairez. La Auditoría Superior de la Federación incluyó el caso dentro de un conjunto de denuncias relacionadas con presuntos desvíos y contrataciones indebidas.
Esto demuestra el “coyotaje” que impera en Talleres Gráficos de México, del que se queja abiertamente la presidenta. Esta es una muestra de que Talleres Gráficos de México forma parte de la corrupción en el INE y que para nada representa una solución real. En el INE, con Talleres Gráficos de México, va a pasar lo mismo que con la Marina y las aduanas, los militares y los trenes, los incondicionales y Pemex, Bartlett y la CFE… Es decir, la corrupción no se acabará en el INE mientras gobierne Morena, porque este gobierno ya la institucionalizó basándose en un cinismo demencial.