SAQUEOS DISFRAZADOS DE OBRAS EN BENEFICIO DEL PUEBLO
domingo, 18 de octubre de 2026
 SAQUEOS DISFRAZADOS DE OBRAS EN BENEFICIO DEL PUEBLO

El Paquete Económico 2027 anticipa una caída de 42 por ciento en los ingresos de seis empresas administradas por las Fuerzas Armadas que fueron emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Pero mientras el gobierno actual reduce recursos para dichos proyectos, Tren Maya, Mexicana y Grupo Mundo Maya continúan requiriendo miles de millones de pesos de recursos públicos para manterse vivos.

 

Por David Fuentes M.

En el sexenio pasado el gobierno federal jugó a ser empresario. Construyó un aeropuerto, revivió una aerolínea, puso en marcha un tren de pasajeros, levantó hoteles y desarrolló proyectos turísticos.

Buena parte de esas empresas quedaron además bajo el control de las Fuerzas Armadas.

La apuesta fue presentada durante el gobierno de López Obrador como una manera de utilizar al Estado para impulsar el desarrollo, mejorar la conectividad y llevar infraestructura y servicios a regiones históricamente rezagadas.

Pero los números proyectados para 2027 muestran otra cara del experimento.

El Tren Maya, Mexicana de Aviación, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, Islas Marías y Grupo Mundo Maya esperan obtener en conjunto cinco mil 179 millones de pesos de ingresos propios durante 2027. Para 2026 se habían proyectado ocho mil 942 millones.

Es decir, son tres mil 763 millones de pesos menos en apenas un año, lo que representa una caída de 42 por ciento.

Y detrás de ese porcentaje aparecen empresas que todavía dependen en distintos grados del dinero público para mantenerse, operar o continuar desarrollando infraestructura.

LA DECADENCIA

El caso más extremo es Mexicana de Aviación. La aerolínea estatal tenía proyectados para 2026 ingresos por mil 591 millones de pesos. Para 2027, la previsión se desploma hasta apenas 124 millones.

La caída es de 92.2 por ciento.

El dato resulta todavía más significativo cuando se observa el respaldo fiscal que recibirá la empresa. Mientras en 2026 se autorizaron alrededor de 111 millones de pesos en subsidios y apoyos fiscales, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 plantea alrededor de 882 millones.

Es decir, mientras sus ingresos comerciales previstos se desploman, el presupuesto público contemplado aumenta.

El gobierno federal sostiene que Mexicana fue recuperada para ampliar la conectividad aérea del país y facilitar el acceso de la población al transporte. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado además que la empresa podría alcanzar su punto de equilibrio conforme complete su flota.

Por ahora, sin embargo, los números presupuestarios muestran una empresa que todavía necesita de enormes recursos fiscales para operar.

EL DESCARRILAMIENTO

El Tren Maya representa la apuesta más grande de este conjunto.

El proyecto fue presentado originalmente como detonador económico y turístico del sureste mexicano. Pero su construcción terminó requiriendo cientos de miles de millones de pesos y su operación continúa dependiendo del dinero público.

Para 2027, el Proyecto de Presupuesto contempla alrededor de 19 mil 270 millones de pesos de ingresos totales para la empresa Tren Maya. De esa cantidad, aproximadamente 18 mil 180 millones provendrían de subsidios y apoyos fiscales.

Eso significa que alrededor de 94 de cada 100 pesos contemplados como recursos de la empresa procederían del respaldo público y no de boletos, servicios u otros ingresos propios.

Entre 2024 y 2026, de acuerdo con un análisis de Agencia Reforma, el Tren Maya recibió más de 197 mil millones de pesos en subsidios y apoyos. Para 2027 se proponen otros 18 mil 180 millones.

Y eso ocurre mientras sus ingresos propios proyectados también retroceden: pasarían de mil 271 millones de pesos en 2026 a mil 90 millones en 2027, una reducción de 14.3 por ciento.

El gobierno apuesta ahora por ampliar la capacidad del proyecto mediante el Tren Maya de carga, cuya operación está prevista para 2027, bajo el argumento de mejorar la conectividad y el movimiento de mercancías en el sureste.

NEGOCIOS AFERRADOS

La situación se repite en Grupo Mundo Maya.

Esta empresa, formalmente denominada Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica, concentra aeropuertos, hoteles, parques, museos y otros servicios turísticos administrados por el Estado.

Para 2026 esperaba obtener dos mil 746 millones de pesos en ingresos. Para 2027 la previsión baja a mil 368 millones. Prácticamente la mitad.

Al mismo tiempo, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación plantea otros dos mil 152 millones de pesos en subsidios y apoyos fiscales para el grupo durante el próximo ejercicio. Entre 2024 y 2026 ya había recibido alrededor de 20 mil 890 millones.

El AIFA presenta una caída menos pronunciada. Sus ingresos proyectados pasarían de dos mil 585 millones de pesos en 2026 a dos mil 256 millones en 2027: 12.7 por ciento menos.

El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec pasaría de 719 millones a 329 millones de pesos, una disminución de 54.2 por ciento.

Y el proyecto turístico de Islas Marías tendría ingresos de apenas 13 millones de pesos, frente a los 28 millones calculados para 2026: 55 por ciento menos.

EL DINERO DE LOS CIUDADANOS

El problema no se limita a cuánto venden estas empresas. También está en cuánto dinero público han necesitado. Un análisis calcula que Tren Maya, AIFA, Mexicana y Grupo Mundo Maya han recibido en los últimos años cerca de 223 mil millones de pesos mediante subsidios y apoyos fiscales.

Si se incorporan los 21 mil 214 millones planteados para 2027 —18 mil 180 millones para Tren Maya, dos mil 152 millones para Grupo Mundo Maya y 882 millones para Mexicana— el acumulado superaría los 244 mil 169 millones de pesos.

Cada peso destinado a subsidiar una empresa pública es un peso que no puede destinarse simultáneamente a carreteras, hospitales, escuelas, seguridad, agua potable u otras necesidades del Estado.

Hacienda explica los ajustes dentro de una política de mayor disciplina fiscal. El gobierno busca reducir el déficit público y, al mismo tiempo, desplazar parte de la inversión hacia nuevos trenes de pasajeros, carreteras y proyectos hidráulicos.

También existe otra explicación: varias de estas obras ya dejaron atrás las etapas más intensivas de construcción, por lo que una reducción presupuestaria no demuestra por sí misma que hayan fracasado.

La prueba estará en otra parte. En comprobar si, una vez construidas y puestas en operación, son capaces de generar los pasajeros, huéspedes, usuarios, carga e ingresos que justificaron la inversión.

Porque una obra pública no necesariamente tiene que comportarse como una empresa privada ni generar utilidades: puede cumplir una función social, territorial o estratégica que justifique subsidiarla.

Pero cuando el Estado decide competir como aerolínea, hotelero, operador turístico, ferroviario y aeroportuario, sus resultados también pueden medirse… Y las proyecciones para 2027 dejan una cifra difícil de ignorar.

Las seis empresas administradas por las Fuerzas Armadas esperaban generar ocho mil 942 millones de pesos en 2026. Un año después esperan solamente cinco mil 179 millones, es decir, un desplome del 42 por ciento.

 

 

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