Deprimera Internacional | Eduardo Rivadeneyra Núñez
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) tiene presencia en México prácticamente desde su fundación en 1947, aunque sus primeras bases se estima que se instalaron en 1951. Sin embargo, en el país ya operaba su antecesora, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la cual se reestructuró para enfrentar de mejor manera los retos que implicaba la Guerra Fría desatada entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
Un momento clave en la historia de la CIA en México se dio en 1956, cuando el agente Winston Scott llega al país para encargarse de la base de la agencia en la Ciudad de México y se lleva a cabo un programa de fortalecimiento que incluyó el equipamiento de las instalaciones y la contratación de ciudadanos locales para incorporarlos a las labores de inteligencia.
Dos años después, el agente Scott conoce y entabla amistad con un alto funcionario mexicano que habría de convertirse en tal vez el más importante agente que la CIA haya tenido en nuestro país. En los archivos desclasificados de la CIA se le identifica con el nombre clave de LITENSOR. Nosotros lo conocemos como presidente Adolfo López Mateos. La relación entre ambos llegó a ser tan estrecha que el presidente fue testigo en la boda del director de la CIA en México, en 1962.
Las dos primeras letras del nombre clave LI son el prefijo que se utilizaba para identificar las operaciones relacionadas con México, según se establece en documentos de la agencia que fueron desclasificados por el gobierno estadounidense entre 1998 y 2006, relativos a operaciones en México. Los documentos ahora forman parte del Archivo de Seguridad Nacional (NSA) que se encuentra ubicado en la Universidad George Washington del Distrito de Columbia, donde puede ser consultado y es ya información pública.
Winston Scott, con el apoyo de LITENSOR (López Mateos), estructuró el programa LITEMPO con el objetivo de recabar información relevante sobre México a lo largo del tiempo, sin interrupciones. Para iniciar el programa contrataron a un joven conocido del presidente, llamado Emilio Bolaños, que fue conocido como LITEMPO 1.
El joven era sobrino del secretario de Gobernación y ayudó a que su tío, Gustavo Díaz Ordaz, se incorporase al programa, en el que se le conoció como LITEMPO 2, nombre con el que reportó a la CIA durante años, incluso cuando la represión de 1968 contra los estudiantes en Tlatelolco, cuando ya era presidente.
El subsecretario de Gobernación en la administración de López Mateos también tuvo oportunidad de participar en numerosos actos de la historia del país, en esa época y después. Se le identificaba como LITEMPO 3 y su nombre era Fernando Gutiérrez Barrios.
En esa época las leyes de Seguridad Nacional eran distintas y permitían la existencia de programas como este. Hubo otros agentes LITEMPO, aunque no todos tan reconocidos. Un joven que también trabajaba con LITEMPO 2 (Díaz Ordaz) fue reclutado con el código de LITEMPO 8 y llegó a ser también secretario de Gobernación e incluso presidente de la República. Fue el encargado de operar la represión contra las manifestaciones estudiantiles en 1971 y lo recordamos por su nombre como Luis Echeverría Álvarez.
El gobierno de Estados Unidos ha desclasificado más documentos de la CIA incluso de épocas más recientes, incluyendo los años setenta, ochenta y noventa, y al parecer ya no hay referencias a los agentes del programa LITEMPO ni a otros presidentes. Sin embargo, si se menciona a un joven que a fines de los años sesenta comenzó a trabajar para la CIA como responsable de una célula de intercepción de llamadas telefónicas en la Ciudad de México y también le esperaba una carrera importante en el gobierno mexicano. Lo recordamos por su nombre de José López Portillo, aunque no hay información sobre si seguía siendo agente cuando llegó a la Presidencia de la República.