EL MIEDO NO ABANDONA CULIACÁN NI MAZATLÁN
domingo, 16 de agosto de 2026
 EL MIEDO NO ABANDONA CULIACÁN NI MAZATLÁN

La capital sinaloense se posiciona como la segunda ciudad con mayor percepción de inseguridad en México. Desde el estallido de la guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa en septiembre de 2024, el INEGI ha venido reportando cómo los habitantes de la capital del estado han perdido cualquier atisbo de tranquilidad.

Por David Fuentes M.

Culiacán es la segunda ciudad con mayor percepción de inseguridad en México, según la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que revela que el 90.8 por ciento de sus habitantes considera que vivir en la capital sinaloense es inseguro.

Culiacán solo está por debajo de Irapuato, Guanajuato, con un 91.2 por ciento, en tanto que en el tercer lugar se encuentra Reynosa, Tamaulipas, con el 86.6 por ciento. Completan la lista Villahermosa, Tabasco con 84.2 por ciento y Uruapan, Michoacán con un 83.1 por ciento.

La encuesta también recoge los resultados de Mazatlán y Los Mochis. Esta última ciudad se posicionó como la segunda con mayor incremento en la percepción de inseguridad a nivel nacional, ya que pasó de 21.1 a 31.2 por ciento, un aumento de más de diez puntos con respecto a la encuesta de marzo de 2026.

Los resultados de la ENSU muestran cómo la guerra desatada entre las facciones de Los Chapitos y La Mayiza desde septiembre de 2024 ha provocado que la percepción de inseguridad en Culiacán se mantenga como una de las más altas del país, reflejo del impacto que la violencia ha tenido en la vida cotidiana de miles de familias.

La encuesta del INEGI revela además que el miedo va acompañado de otros indicadores que muestran el deterioro del entorno social: durante el primer semestre de 2026, apenas el 22.7 por ciento de la población considera efectivas a las corporaciones de seguridad para atender la inseguridad. 

AUMENTAN OTROS MUNICIPIOS

El fenómeno no se limita a Culiacán. En Mazatlán, la percepción de inseguridad alcanzó el 78.4 por ciento durante junio de 2026, mientras que Los Mochis registró el segundo mayor incremento porcentual del país entre marzo y junio del mismo año. Aunque esta última ciudad continúa mostrando niveles inferiores a los de la capital, el crecimiento del indicador evidencia que la sensación de inseguridad comienza a extenderse a otras regiones del estado.

Las cifras de percepción encuentran un respaldo en la incidencia delictiva. Durante el primer semestre de 2026, la Fiscalía General del Estado contabilizó 640 homicidios dolosos. Desde el inicio del conflicto, los registros oficiales también reportan miles de robos de vehículos y un incremento sostenido en las desapariciones de personas.

El deterioro de la seguridad comenzó a acelerarse tras la captura de Ismael El Mayo Zambada, ocurrida en julio de 2024. A partir de entonces, la disputa por el control de una de las organizaciones criminales más poderosas del país derivó en una sanguinaria guerra interna. Bloqueos carreteros, vehículos incendiados, enfrentamientos armados, desapariciones y ataques en zonas urbanas pasaron a formar parte de la vida cotidiana de municipios como Culiacán, Mazatlán, Elota y Escuinapa.

Analistas en seguridad coinciden en que la captura del histórico líder del Cártel de Sinaloa no redujo la violencia, sino que detonó una lucha entre los grupos que buscaban controlar la organización. La confrontación obligó a ambas facciones a incrementar el reclutamiento de hombres, la adquisición de armas, vehículos y recursos económicos para sostener el conflicto, provocando que la población civil quedara atrapada en medio de esa disputa.

A casi dos años del inicio de esa confrontación, la percepción de inseguridad se ha convertido en uno de los principales termómetros para medir el impacto que la violencia ha tenido en la vida diaria de los sinaloenses.

Aunque la ENSU no contabiliza delitos, sí refleja cómo perciben su entorno quienes todos los días salen a trabajar, llevan a sus hijos a la escuela, utilizan el transporte público o transitan por las calles de sus ciudades. En el caso de Culiacán, nueve de cada diez habitantes afirman sentirse inseguros.

El escenario descrito por el INEGI coincide con análisis elaborados por especialistas y organismos internacionales. Un informe de International Crisis Group advierte que la ruptura interna del Cártel de Sinaloa desencadenó una de las crisis de seguridad más graves que enfrenta actualmente el país.

El reporte señala que, pese al reforzamiento de la presencia militar y de fuerzas federales, la violencia no ha desaparecido. Los enfrentamientos abiertos disminuyeron en algunas ciudades, pero el conflicto se desplazó hacia comunidades rurales, donde continúan los asesinatos, las desapariciones y las agresiones entre grupos rivales.

Además, concluye que no existe evidencia de que la producción y el tráfico de fentanilo hayan sido interrumpidos de manera significativa, por lo que las principales fuentes de financiamiento de las organizaciones criminales permanecen intactas.

VOCES POLÍTICAS

Los resultados de la encuesta también generaron una inmediata reacción en el ámbito político. La diputada del PRI, Paola Gárate Valenzuela, sostuvo que la medición confirma lo que miles de sinaloenses experimentan diariamente. Afirmó que las cifras demuestran una pérdida de confianza de la población hacia las autoridades y llamó al Gobierno del Estado a reconocer la gravedad de la situación en lugar de minimizarla.

Pero en Morena la lectura que se hace de la ENSU es distinta. La senadora Imelda Castro, aspirante a la gubernatura de Sinaloa, minimizó los resultados de la encuesta al asegurar que “estamos bien” y señalar que la estrategia nacional de seguridad ha registrado avances en la entidad.

Para la legisladora, existe una diferencia entre los indicadores de incidencia delictiva y la percepción ciudadana que reflejan las encuestas.

En la misma línea, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido en distintas ocasiones que Morena mantiene una amplia aceptación ciudadana en Sinaloa, apoyándose en estudios de opinión sobre preferencias electorales.

El contraste entre ese discurso político y los resultados de la ENSU muestran las realidades en la que viven los poderosos y los ciudadanos: mientras los primeros solo hablan del respaldo a su partido, la encuesta del INEGI retrata el estado de ánimo de quienes viven diariamente bajo la incertidumbre que genera el crimen organizado.

 

 

2026 – COPYRIGHT DEPRIMERA NOTICIAS
Todos los derechos reservados