EL ARCA DE NOÉ: EL MISTERIO BAJO TIERRA
domingo, 18 de octubre de 2026
 EL ARCA DE NOÉ: EL MISTERIO BAJO TIERRA

 

Por Deprimera Internacional 



Nuevas investigaciones en Turquía reavivan el misterio. Radares detectan posibles estructuras bajo una formación con forma de barco y ya comenzaron las perforaciones.

La posibilidad de haber encontrado los restos del Arca de Noé volvió a generar interés internacional luego de que un equipo de investigadores reanudara los estudios sobre la Formación Durupinar, en el este de Turquía, cerca del monte Ararat.

La estructura, descubierta en fotografías aéreas en 1959, mide aproximadamente 157 metros de largo y presenta una forma que recuerda a una embarcación. Durante décadas ha sido señalada por algunos investigadores como un posible vestigio del Arca descrita en el Génesis, aunque la explicación geológica sostiene que se trata de una formación natural.

La investigación actual busca resolver precisamente esa controversia.

El equipo, encabezado por el arqueólogo turco Cenker Atila, ha utilizado radar de penetración terrestre, tomografía eléctrica, LiDAR y modelos digitales en 2D y 3D, además de cientos de muestras de suelo.

Los investigadores aseguran que las imágenes de radar han revelado anomalías que podrían corresponder a corredores, cavidades y estructuras lineales, algunas de ellas aparentemente organizadas. Sin embargo, estos resultados todavía no han sido validados de manera independiente y especialistas en geología mantienen que las anomalías podrían tener un origen natural.

El proyecto entró recientemente en una etapa decisiva: comenzaron las perforaciones para extraer núcleos del subsuelo.

Los investigadores reportaron haber encontrado capas con material orgánico y una zona particularmente dura que será analizada para determinar su composición. Incluso se ha planteado la posibilidad de que pudiera tratarse de madera altamente mineralizada o petrificada.

Si los análisis encuentran material de origen humano, correctamente fechado y asociado con una estructura construida, la investigación adquiriría una relevancia completamente distinta.

Pero todavía falta esa prueba.

La principal explicación científica alternativa sostiene que Durupinar es producto de procesos geológicos, incluyendo deformaciones de las capas sedimentarias y antiguos movimientos de tierra. Por ello, demostrar que existen anomalías subterráneas no basta: los investigadores deberán demostrar que no pueden ser explicadas por la naturaleza.

La investigación también quedó rodeada de polémica después de que integrantes del proyecto denunciaran el allanamiento del departamento de uno de sus investigadores y el robo de dispositivos electrónicos que contenían información del estudio.

El equipo señaló que el investigador había recibido previamente amenazas y consideró que el robo podía estar relacionado con la investigación. Hasta ahora, sin embargo, no existe una confirmación independiente que permita establecer quién estuvo detrás del hecho o cuál fue su verdadero motivo.

La pregunta importante que se debe de hacer es: ¿el arca fue encontrada como tal? La respuesta, por ahora, es no. Lo que existe es una formación extraordinaria, nuevas anomalías detectadas mediante tecnología de exploración, perforaciones y muestras que serán sometidas a análisis.

Los resultados de laboratorio previstos entre finales de 2026 y 2027 podrían aportar nuevos elementos al debate.

Hasta entonces, la Formación Durupinar seguirá siendo exactamente eso: un lugar que podría esconder una de las mayores historias arqueológicas de todos los tiempos… o simplemente uno de los caprichos más sorprendentes de la geología.


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