Vida y Asesinato de Pemex. Entrevista con Ana Lilia Pérez
Publicado el: 31/01/2019 04:16:16 p.m. en
Vida y Asesinato de Pemex. Entrevista con Ana Lilia Pérez
 

Existe evidencia de que desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se cometía robo de combustibles en Pemex. Sin embargo, el delito se incrementó durante el gobierno de Vicente Fox y se convirtió en un gran negocio paralelo que dejaba millonarias ganancias a empleados, funcionarios, narcos, empresarios y políticos durante la administración de Enrique Peña Nieto.

 

 

Por Sergio Ramos.

 

 

Todos los días se roban en México el equivalente a 616 pipas con capacidad para 15 mil litros de combustible, lo que en términos monetarios equivale a cerca de 200 millones de pesos diarios. Detrás del robo de hidrocarburos están empleados de PEMEX, integrantes de la delincuencia organizada y empresarios gasolineros. Es una larga cadena criminal que genera pérdidas para el Estado de alrededor de 60 mil millones de pesos anuales.

 

 

Contrario a lo que se suele pensar, la mayor parte del robo no se da por el llamado huachicol en las comunidades rurales por donde pasan los ductos, sino desde el interior mismo de la paraestatal. La periodista Ana Lilia Pérez, autora de los libros El Cártel Negro (2011) y PEMEX RIP: Vida y Asesinato de la Principal Empresa Mexicana (2018), asegura que el 80% de este robo millonario ocurre directamente en las terminales de almacenamiento o por los buques que trasladan el combustible en las costas.

 

 

“Imagínense qué pasaría si en vez de robarse esos 200 millones de pesos, ese dinero público, de todos los mexicanos, se designara a cualquier necesidad que hay en este país con necesidades por todas partes, con grandes rezagos, con temas muy dolorosos como la pobreza extrema”, señala.

 

 

De Primera Noticias: ¿Cómo empezó el saqueo en PEMEX? ¿Cómo han cambiado con los sexenios las modalidades de robo de combustible?

 

 

Ana Lilia Pérez: Estamos hablando de la principal empresa mexicana y una de las principales petroleras a nivel internacional. PEMEX en distintos momentos de su vida ha sido referencia en la industria petrolera por contar con el segundo yacimiento más importante del mundo. El primero era el de Arabia Saudita, el segundo era el Complejo Cantarell (sonda de Campeche) que fue la joya de la corona en México. El gran problema con PEMEX comenzó cuando se le empezó a administrar de manera corrupta y se le vio como una caja chica. Fluían tantos recursos que, al ser una empresa del Estado, comenzaron a saquearla y no había una revisión suficiente de lo que ahí ocurría. Hay que ubicar la importancia que tiene PEMEX para México. En un momento proporcionó el 47% del Producto Interno Bruto, lo que significa que la economía de México estaba petrolizada, o sea, dependíamos totalmente de la industria petrolera. Para que se tenga una idea del nivel de recursos y por qué nos debe interesar a todos la crisis por el saqueo es que mucho del dinero que se usa en el presupuesto para la educación o para la salud llega vía Petróleos Mexicanos. El gran problema fue la corrupción que fue creciendo. Y en PEMEX los funcionarios incurrían en excesos. Por ejemplo, los directores compraban a costa de la paraestatal los vinos más costosos y vivían como reyes y llegaron a tener incluso privilegios que ninguna petrolera del mundo otorga. Ninguna petrolera privada daba tantos privilegios como PEMEX dio a sus directivos. ¿Y qué pasaba en las estructuras más bajas de trabajadores? La lógica era que si los de arriba roban, por qué nosotros no vamos a robar. Y así comenzó el robo de combustible. Empezó como un tema hormiga en el cual los empleados de los escalafones más bajos sustraían lo que tenían a la mano, que era las materias primas, los hidrocarburos, los refinados. Comenzó de forma hormiga pero se fue permitiendo esta actividad, se fue solapando y fue creciendo hasta convertirse en una actividad que ya forma parte del crimen organizado.

 

 

¿A partir de qué sexenio se tiene información sobre el robo de combustibles en Pemex?

 

 

Es una práctica que ha registrado en las refinerías desde hace mucho tiempo. En el periodo de Carlos Salinas de Gortari ya se había identificado que los empleados robaban hidrocarburos o que se maquillaba como una merma natural: en el transporte del petróleo que se mueve vía marítima se decía que había una merma natural en el transporte, pero esto no era cierto. Hubo una auditoria interna que se llamó Proyecto Piloto Santa Catarina, a finales de los años 90, y los auditores identificaron que lo que se registraba contablemente como merma en los buques, sobre todo en el Golfo de México, no era en realidad una merma sino robo de combustible, solo que esto no salió a la luz a pesar de haber sido detectado por auditores que formaban parte de este plan con el que se buscaba frenar ese robo que se cometía en las regiones petroleras.

 

Esa era una modalidad. La otra era esto que ahora se llama “huachicoleo”, que es la sustracción de refinados de las pipas que para que no se notara que bajaba el nivel de la pipa se mezclaban otras sustancias y a esa mezcla se le llamaba huachicolear. Cuando los empleados decían que iban a huachicolear una pipa significaba que iban a sustraer una parte del producto y mezclaban para que no se notara una baja en el nivel. Los conductores de pipa lo hacían mediante el desvío de ruta, es decir, iban en el camino y tenían que entregar el producto pero se desviaban de la ruta para sacar una parte del producto y mezclarlo con otro para que no se notara. Esto era ya algo cotidiano.

 

En el sexenio de Vicente Fox empieza a registrarse la modalidad de tomas clandestinas. La incidencia promedio en ese tiempo era de una toma descubierta al día. En esos momentos ya era un escandalo dentro de PEMEX porque era algo inédito, pero fue creciendo esa modalidad al grado de que en 2018 se detectaron más de 12 mil tomas clandestinas.

 

Muchas tomas se registran porque ocurre un accidente, o porque son tomas mal manipuladas, pero el gran flujo de combustible vía toma es por la toma paralela que es lo que ahora estamos viendo cómo se está haciendo este diagnóstico en la red de ductos de PEMEX y se ha comprobado que existen todas esas conexiones clandestinas entre comillas. Es como si pones una manguera y la tienes toda picoteada: en cuanto fluye el líquido por esa manguera lo que va a hacer es regar por todos lados a medida que va corriendo el líquido. Todos esos enchufes clandestinos entre comillas son los que se permitían desde la torre de control de monitoreo de PEMEX.

 

La otra modalidad es el robo vía pipa en las terminales de llenado de Pemex, que para sacar estos embarques se usa la doble factura, es decir con una factura legal se sacan dos o tres embarques o se usan facturas clonadas, se clona una factura legal o de plano ya se permitían que ingresaran sin factura. El ingreso sin factura de una pipa es algo que debía ser como un candado. A una pipa sin factura no se le podría permitir la entrada a una terminal de llenado porque no tiene un documento que ampare que va a cargar de manera legal combustible. Sin embargo, el portero checador que es un empleado de Pemex les permite ese ingreso. Por eso es que ahora se está revisando que las facturas con las que lleguen los conductores de pipas sean facturas legales.

 

 

Tu incluso has comentado que el puesto de conductor de pipas es uno de los más codiciados en Pemex.

 

 

Claro, porque eran los que tenían toda la facilidad para incurrir en esta sustracción. Cuando yo escribí el libro El Cártel Negro, una parte fundamental de esta investigación fueron las bitácoras que hacían los militares en todas las regiones petroleras. Fueron clave para observar cómo era la operación de los grupos del crimen organizado, pero también hice una revisión minuciosa de cientos y cientos de auditorías internas en las cuales se identificaba a personal conductor de pipa que incurría en esto que se llama desvío de ruta. El conductor de pipa tiene una ruta asignada, y cuando se desviaba de ruta era porque se sabía que iba a huachicolear. Entonces por eso es que ese puesto es tan cotizado. Pero si checas en los escalafones de PEMEX es un puesto de bajo nivel.

 

 

Has mencionado otra modalidad de robo que se da vía marítima con los buques.

 

La otra gran modalidad es esta ordeña se da vía marítima.  Desde el sexenio de Salinas se hacía sustracción que se registraba como merma natural, con niveles escandalosos de hasta un 12% según las auditorias que yo pude revisar. Imagínate: 12% de todo lo que transporta un buque, esos son miles y miles de combustible. En el sexenio de Enrique Peña Nieto se empezaron a ubicar barcos que ya estaban sustrayendo cada vez más combustible en esta modalidad. En octubre de 2018 yo publiqué una investigación sobre cómo operan los huachicoleros náuticos. Puse al descubierto toda la ruta que usan en esta sustracción. Es una modalidad de sustracción donde se puede sacar de 600 mil a 800 mil litros de combustible en cada atraco. El dato que yo registro es que en estos momentos hay 90 barcos que realizan actividades para la industria petrolera, pero también barcos pesqueros y cargueros que están bajo sospecha de que participan en este trasvase de hidrocarburo robado vía marítima.

 

 

Esto implica la participación de cientos de trabajadores de Pemex.

 

 

Y también del personal de confianza, por supuesto. Porque los mandos altos en la terminal de almacenamiento, en las terminales marítimas, en las refinerías son puestos de confianza. Entonces es imposible que los directivos no conozcan esta modalidad, lo que está ocurriendo en las áreas a su cargo.

 

 

Representantes de la Asociación Mexicana de Gasolineras han señalado que desde hace mucho ellos habían denunciado que criminales obligaban a los empresarios gasolineros, bajo amenazas, a comprarles gasolina robada.

 

 

Hay empresarios que sí, de manera deliberada, aceptan comprar combustible robado que les reditúa mayores ganancias, pero también es cierto que hay empresarios gasolineros que se han visto obligados. PEMEX tiene un registro del flujo que recibe cada gasolinera y lo que va a comercializar y tiene que hacerse un cruce con el sector de Hacienda, pero lo que pasaba era que las empresas gasolineras comenzaban a comprar menos suministro a PEMEX y el resto del suministro se lo compraban a los ordeñadores o huachicoleros. Algunos forzadamente. Esta situación no solo afectó a empresarios que se negaban a participar, sino a empleados también de PEMEX. Cuando hablas de crimen organizado operando desde adentro hablas también de las víctimas. Las víctimas a quienes se presionaba para esto. En la Cuenca de Burgos, donde los grupos del crimen organizado ya operaban directamente pozos o asaltaban pipas, los trabajadores que se negaban a participar eran amenazados o desaparecidos. Recuerdo un caso de una cuadrilla de trabajadores que fue desaparecida, pero antes de que esto ocurriera, habían reportado a la dirigencia sindical que eran objeto de amenazas cuando salían al campo a hacer su trabajo, y pedían seguridad para desempeñar su labor, y nadie les hizo caso, y estos trabajadores fueron desaparecidos.

 

 

De todo el robo de combustibles qué porcentaje pertenece a qué modalidad.

 

 

El 80% se da por vía directa, ya sea a través de las pipas o por la vía marítima. Hay más incidencia directamente en las terminales, es algo más constante, pero por mar puede haber más flujo de sustracción en una sola operación. Pero la operación criminal va cambiando la estrategia. Creció tanto la sustracción porque el mercado creció, el mercado demandaba cada vez más este producto barato. Y lo peor es que parte de ese mercado es el mercado formal, o sea, las gasolineras.

 

 

¿Qué le dirías a la ciudadanía que está molesta por los efectos de la medida que se ha tomado desde el gobierno federal para combatir el robo de combustible?

En primer lugar se debió haber detenido esto desde hace mucho tiempo. Si las autoridades no sabían lo que estaba pasando, desde el año 2011 yo les informé cómo era la situación en PEMEX. La tesis central de mi libro era que quienes robaban petróleo estaban desde dentro de PEMEX. Los gobiernos no reconocían esa situación y menos la combatieron, la evitaron. Y la muestra está en que creció tanto para desbordarse por todo el país.

 

Lo que el ciudadano debe comprender es que estamos hablando de crimen organizado, no del huachicolero que llega a acarrear en una cubeta o en un bidón el combustible que está derramándose de una toma. No es así. Ese es el eslabón más pequeño de todo este problema. Es un tema de crimen organizado y el crimen organizado opera a muy altos niveles, opera en una combinación con el delito de cuello blanco, de lavado de dinero, de muchos intereses. Estamos hablando de más de 200 millones de pesos cada día. Imagínense qué pasaría si en vez de robarse esos 200 millones de pesos, ese dinero público, de todos los mexicanos, se designara a cualquier necesidad que hay en este país con necesidades por todas partes, con grandes rezagos, con temas muy dolorosos como la pobreza extrema. También creo que se debe hacer conciencia y que el ciudadano se entere que quizá se convirtió en un eslabón de ese mercado criminal sin saberlo porque la gasolinera donde se abastecía compraba robado. Este tema es muy complicado. Es un asunto de seguridad nacional, del estado, compete a todas las instituciones pero también nos compete a nosotros como ciudadanos. Creo que todavía nos falta hacer mucha conciencia de la gravedad del problema y del papel que nos toca a cada ciudadano en exigir que se limpien las finanzas de PEMEX porque es nuestra empresa y merecemos tener instituciones sanas.

 

 

 

 

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