UNAM: Horarios prolongados de trabajo generan depresión y estrés en los mexicanos
Publicado el: 09/02/2018 01:47:01 p.m. en
UNAM: Horarios prolongados de trabajo generan depresión y estrés en los mexicanos
 

Por Redacción.

 

 

Si una persona labora 11 horas al día, es dos veces más propensa a padecer depresión, y si lo hace durante 55 a la semana, su riesgo de sufrir un infarto es 33 por ciento mayor, señala una investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

 

“Estos datos son preocupantes si se considera que México, según la OCDE, es el país miembro donde se trabaja más al año (dos mil 246 horas) y donde las personas se retiran a la edad más avanzada, 73 años, en una nación cuyo promedio de vida es de 75”, expuso Rodolfo Nava Hernández, coordinador de Salud en el Trabajo de la Facultad de Medicina.

 

 

Parte de ese problema se debe a que quienes organizan esos esquemas son los patrones y lo hacen con pocos acotamientos por parte de la autoridad. Ellos establecen los horarios de entrada y salida, salarios, niveles jerárquicos en las empresas y hasta las obligaciones de cada quien, al tiempo que entorpecen y frenan cualquier intento de impulsar mejoras en este ámbito, añadió.

 

 

La investigación señala que la mayoría de las legislaciones mundiales estipulan que una persona debería laborar 40 horas a la semana como máximo, pero México establece 48 (sin contar tiempos extras), lo que llega a generar afectaciones a nivel orgánico, psicológico e incluso social, pues el trabajo excesivo deteriora las relaciones familiares e interpersonales.

 

 

Para el experto, uno de los aspectos más preocupantes derivados de esta sobrecarga es el estrés, pues aumenta el cortisol, hormona que incrementa los niveles de azúcar y favorece la diabetes; debilita el sistema inmunológico, causa problemas digestivos, estimula la secreción de ácido gástrico, eleva la presión arterial y ocasiona infertilidad, irritabilidad, palpitaciones, cansancio o dolores de cabeza permanentes, así como falta de apetito o gula, y alteraciones en los ciclos del sueño, lo que puede devenir en fatiga crónica y en el menoscabo físico y anímico propios de esta condición.

 

 

“De hecho los japoneses tienen una palabra, karoshi, que significa muerte por exceso de trabajo. Se calcula que el año pasado dos mil 300 nipones fallecieron por esta causa (la cifra podría llegar a 10 mil al finalizar 2016). Las leyes de ese país consideran que, si alguien perece en dichas circunstancias, el gobierno aportará a su familia 20 mil dólares, mientras que la empresa contratante desembolsaría hasta un millón y medio de dólares de demostrarse que el deceso se debió a una desmesura ejercida contra su empleado”, dijo Nava Hernández.

 

 

En comparación, México cuenta con una de las legislaciones más atrasadas en este renglón, al grado de que nuestra nación no reconoce como enfermedades laborales aquellas derivadas del estrés, pese a toda la literatura médica al respecto y a sus notorios impactos en el bienestar de los individuos, subrayó el académico.

 

 

Con sus dos mil 246 horas anuales laboradas, México no sólo sobrepasa por mucho la media de los países miembros de la OCDE (mil 776), sino que casi duplica el tiempo trabajado en Alemania durante el lapso referido (mil 371).

 

 

“Lo paradójico es que en nuestro territorio consistentemente se registran los niveles más bajos de productividad según la organización, mientras que los germanos ocupan los más altos”, comenta Nava Hernández.

 

 

“En este fenómeno confluyen dos aspectos: la organización y la satisfacción del empleado respecto a sus deberes. Por ejemplo, las compañías alemanas suelen dar condiciones por arriba de lo estipulado en las normatividades europeas, lo que genera mayor compromiso entre sus empleados, mientras que las mexicanas ofrecen escenarios malos y adversos, por lo que la gente se desmotiva”, explicó.

 

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