Sinaloa: imposible salir de la alerta de género
Publicado el: 08/03/2019 12:10:33 a.m. en
Sinaloa: imposible salir de la alerta de género
 

Durante las primeras semanas de 2019, un total de 6 mujeres fueron asesinadas de manera violencia en Sinaloa, víctimas que se suman a las 49 del año pasado y las 86 de 2017 en que el Gobierno de Quirino Ordaz Coppel, por fin, pidió que se decretara la Alerta de Género, instrumento institucional que de poco o nada ha servido para combatir la violencia de género, sobre todo ahora que con las redes sociales las mujeres están levantando la voz al unísono: “Nos están matando”.

 

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

 

Jénica Geraldine acababa de cumplir 18 años unas semanas atrás cuando fue asesinada de un balazo en la frente afuera de un cuarto de motel, en Culiacán. Joven, de belleza radiante, iba con un vestido color negro, que hacía resaltar su breve figura de la chica que acababa de abandonar la adolescencia. Sus padres tuvieron que ir a identificarla al Servicio Médico Forense, a donde llevaron su cuerpo en las horas de la madrugada del pasado 9 de febrero.

 

De acuerdo con las primeras investigaciones, la joven entró con un sujeto en horas de la madrugada al motel Costa del Sol, ubicado sobre la calzada Heroico Colegio Militar, a la altura del Mercado de Abastos, en el fraccionamiento Nueva Galicia. Los empleados indicaron a las autoridades que a los 10 minutos del ingreso, escucharon un solo disparo afuera de las habitaciones. Al acudir, solo vieron el cuerpo de la chica en el suelo, boca arriba, con los ojos bien abiertos, por lo que llamaron a la Policía.

 

Sobre el sujeto responsable, los trabajadores informaron que no vieron el momento en que salió del motel, por lo que no se agragaron características del sospechoso.

 

Jénica se convirtió en la sexta mujer asesinada durante las primeras 6 semanas de 2019, en un municipio y una entidad en donde existe plenamente una Alerta de Género, decretada por la Secretaría de Gobernación y el gobierno de Sinaloa desde marzo de 2017. Desde ese año a la fecha, en Sinaloa se han perpetrado un total de 141 feminicidios, de acuerdo con las cifras de la Fiscalía General del Estado.

 

Un reporte de noviembre pasado señala que el 80 por ciento de los casos registrados en la entidad permanecen en la impunidad, lo que ha llevado a cuestionar severamente la actuación de las instituciones gubernamentales que se ocupan de implementar la Alerta de Género para generar políticas públicas que contrarresten la violencia hacia las mujeres.

 

Tanto el gobernador Quirino Ordaz Coppel como la directora del Instituto Sinaloense de las Mujeres (Ismujeres), Reyna Araceli Tirado, han echado las campanadas al vuelo luego de que 2018 se vio reducida la cantidad de feminicidios, ya que pasó de 86 casos a 49, lo que implica 37 feminicidios menos en un año.

 

Incluso, el jefe del Ejecutivo señaló que pronto Sinaloa estaría “fuera de la Alerta”, cuando por Ley no existe la instrumentación para que, una vez que se activa la Alerta de Género en una región, se pueda salir. Sencillamente la Ley no contempla “salir” de una Alerta de Género.

 

Durante su comparecencia en el Congreso del Estado, Reyna Araceli, fuertemente criticada por su trabajo al frente del Ismujeres, presumió que los feminicidios disminuyeron en un 40 por ciento en los municipios en donde se mantiene la Alerta, los cuales son Ahome, Guasave, Navolato, Culiacán y Mazatlán.

 

“Tenemos una declaratoria de Alerta de Violencia de Género y en los cinco municipios tenemos la comparativa del año 2017 al 2018, cerramos con 69 contra 40, eso representan una reducción de cerca del 40 por ciento”, expuso Tirado Gálvez.

 

Dijo que, por fortuna, cada vez más mujeres se atreven a denunciar, sin embargo, no explicó cuáles son las políticas públicas creadas para combatir la violencia de género en el estado.

 

 

No funciona la política pública

 

 

Desde el Congreso federal, la diputada sinaloense por Morena, Flor Emilia Guerra, integrante de la Comisión de Género del Poder Legislativo, denunció que en los dos años a la fecha de la Alerta de Género en los 5 municipios ésta no ha aterrizado como se debe por parte del Gobierno del Estado y las instituciones.

 

Dijo que no se han creado mecanismos para la Alerta y que no se ha involucrado a los hombres en los trabajos para combatir la violencia de género. Y a pesar de la disminución de las cifras, Culiacán todavía fue considerado el segundo municipio con más feminicidios al cierre de 2018 a nivel nacional, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

Dentro de los 6 feminicidios que se cuentan ahora en 2019, tres de ellos sucedieron en Badiraguato a principios de enero pasado, cuando tres mujeres que viajaban en una camioneta de Tameapa a Culiacán fueron bajadas de la unidad a mitad de la carretera y acribilladas a balazos por un grupo armado.

 

 

 

La violencia en las calles, hechos negados

 

 

La Secretaría de Seguridad Pública lo niega de manera oficial, lo mismo que la Fiscalía General del Estado: en Sinaloa no se están dando casos de raptos de mujeres, mucho menos de abuso sexual. Las estadísticas en casos de violación sexual se mantienen, de acuerdo con los datos oficiales.

 

En enero pasado se denunciaron un total de 21 violaciones en Sinaloa, aunque de esta cifra también pueden incluir menores de edad. En 2018 la cifra llegó a 187 denuncias y en 2017 a 155 y en 2016 a 186.

 

Lo cierto es que la violación es uno de los delitos que poco se denuncia ante las autoridades debido al temor de las víctimas, y aunque las autoridades nieguen tanto el rapto momentáneo de mujeres para ser abusadas sexualmente o violentadas, diversos registros en redes sociales señalan lo contrario: Culiacán es una ciudad hostil para el género femenino, el machismo exacerbado se respira en sus calles, en la actitud de su alta criminalidad.

 

“Leticia” sufrió un intento de rapto. Ella misma lo contó hace unos días, cuando sujetos desconocidos intentaron subirla a un vehículo saliendo de su casa por la mañana, rumbo al trabajo. “Leticia” como otras chicas jóvenes, tuvo que correr por las calles de su colonia para ponerse a salvo.

 

En la colonia Libertad, también una madre joven contó a sus amigos que en días pasados jóvenes en un automóvil color negro intentaron subirla a la fuerza, cuando intentaba cruzar el bulevar Manuel Clouthier cerca de la Escuela Normal. La joven iba con su pequeño de brazos cuando sufrió el ataque. Si no hubiera sido porque las personas de un negocio cercano salieron a ver qué sucedía, ella hubiese sido raptada junto con su hijo.

 

El acoso y el abuso sexual en las calles de la capital sinaloense es real, sus víctimas no denuncian, pero lo cuentan, hablan. En algunos casos se han detectado un modus operandis e incluso en meses pasado los raptos de mujeres se denunciaron en las inmediaciones de Ciudad Universitaria y el Jardín Botánico.

 

Policías municipales consultados señalan que posiblemente los responsables son jóvenes “halcones” que, ante la violencia generalizada en la ciudad, se dedican a perpetrar otros delitos, todo porque no hay un control al interior del crimen organizado, ni freno para contener robos, asaltos y violaciones.

 

Pero para las autoridades, como el secretario de Seguridad Pública, Cristóbal Castañeda Camarillo y el fiscal Juan José Ríos Estavillo, las denuncias que circulan en las redes sociales y que se comparten masivamente son falsas, todo porque las víctimas de acoso, abuso y rapto no denuncian. Todo porque de alguna manera ellas sienten que salvaron su vida, y porque además no hay confianza en las autoridades.

 

Como “Leticia”, que llegó a su casa y se encerró, respiró hondo y empezó a pensar qué hubiera sucedido si los sujetos se la hubieran llevado. Lloró encerrada, habló con sus amigos, con sus familiares, y supo por primera vez en sus 30 años que Culiacán es una ciudad altamente machista, en donde los delincuentes hacen lo que quieren porque simplemente no son castigados.

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