Sedesol: los pobres como botín político
Publicado el: 09/11/2018 03:43:12 p.m. en
Sedesol: los pobres como botín político
 

Más allá del caso Colchones, la Sedesol ha sido usada por los gobiernos estatales como trampolín político y arma de coacción para las clases desprotegidas, por lo que más que trabajar para abatir el rezago, lo que pareciera interesarles a los políticos sinaloenses es perpetuar el ciclo de la pobreza para mantener sus cotos de poder. Es a través de este ente público en que se bajan los programas sociales, los apoyos que solo sirven de paliativos,  pero que en tiempos electorales y como escaparate político funcionan a un nivel impresionante, seduciendo a las masas con prebendas que más tarde servirán para presionar y exigir el voto. Esta es la doble cara de la SEDESOL, y las prácticas de sus funcionarios para coaccionar a los pobres.

 

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias.

 

 

 

La Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) ha sido usada por los gobiernos estatales como un trampolín político en donde las clases menos desfavorecidas siempre salen perdiendo. Esta dependencia parece hecha ad hoc como laboratorio político para construir figuras candidateables, proyectos políticos que buscan alcanzar otros grandes puestos utilizando los programas sociales y la proyección que ofrece estar cerca de las clases bajas.

 

 

Esto no es nuevo. Desde el sexenio de Juan S. Millán Lizárraga (1999-2005), su sucesor, Jesús Aguilar Padilla, ocupó el cargo de secretario de Desarrollo Social de la fecha en que inició el gobierno millanista hasta el 2002 en que dejó el puesto para irse como diputado local por Cosalá, su municipio natal, y desde ahí movió los hilos del poder político en la Presidencia de la Gran Comisión del Congreso del Estado.

 

 

Pero al llegar Aguilar Padilla como gobernador, en una elección bastante cuestionada e impugnada por Heriberto Félix Guerra, que compitió por parte de Acción Nacional, empezó a trabajar en su propio proyecto político de largo plazo, y para ello usó a dos perfiles para posibles sucesores en 2010: Jesús Vizcarra Calderón, a quien le dio el cargo de Secretario de Economía, y a Mario López Valdez, quien fungió como titular de Planeación y Desarrollo Social, puesto en el que no duró demasiado para irse en pos de la Senaduría de la República.

 

 

Desde la Senaduría, Malova afinaría su trayectoria para buscar la candidatura por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero al final de cuenta, Aguilar Padilla se decidió por impulsar a su compadre de negocios Jesús Vizcarra, siendo alcalde de Culiacán. El resultado ya es conocido: López Valdez, quien fue por la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, logró alzarse con la gubernatura en una contienda electoral bastante polarizada.

 

 

Fue durante la campaña de 2010 en que Malova hizo público que el entonces gobernador Aguilar Padilla le había dado la Secretaría en mención y a Vizcarra la de Economía con el propósito de foguearlos para su proyecto que era continuar con los negocios transexenales, tal y como también se lo propusiera Juan Millán. De ahí, dijo, la ruptura entre el aguilarismo y el millanismo.

 

 

 

Malova, “el horcón del medio”

 

 

 

Durante el sexenio de Mario López Valdez, luego de que él mismo asumió que Millán Lizárraga era su “padre político”, le dio amplias facultades para decidir en torno al gabinete estatal. Así surgió la Secretaría de Desarrollo Social y Humano, puesto que le fue dado a Juan Ernesto Millán Pietsch, hijo del ex gobernador.

 

 

Sin embargo, a diferencia de los otros políticos que pasaron por esta dependencia fincada en la necesidad de miles y miles de personas en el estado, Millán Pietsch fue vetado por el gobernador López Valdez, y no dejó que se moviera durante su sexenio, sin alcanzar el puesto de diputado federal que deseaba o de senador. Una y otra vez el proyecto millanista de sucesión fue coartado por los grupúsculos políticos al interior del PRI.

 

 

Por el contrario, la incapacidad del hijo del ex gobernador salió a relucir en varias ocasiones con las crisis humanitarias que se sucedieron a lo largo de los 6 años del malovismo, sobre todo con el tema del desplazamiento forzado interno que vivieron los pobladores de las comunidades serranas.

 

 

Por supuesto, las metas en los programas sociales no se cumplieron durante la titularidad de Juan Ernesto, quien en privado se quejaba ser blanco de un bloqueo permanente en el que no le llegaban recursos estatales y federales. Aún así, en 2014 declaró que los índices de pobreza extrema en Sinaloa había disminuido en un 20 por ciento

 

 

Fue hasta que salió Malova que Quirino Ordaz Coppel, quien no necesitó parar por ningún cargo estatal -era diputado federal- rescató a Juan Ernesto y lo apoyó para ser candidato a diputado federal por el Distrito 7, el cual perdió el pasado 1 de julio gracias al tsunami del Movimiento de Regeneración Nacional de Andrés Manuel López Obrador.

 

 

 

Quirino hace lo mismo

 

 

 

Pero el gobernador Quirino Ordaz Coppel no se quedó atrás al nombrar a Rosa Elena Millán Bueno al frente de la Secretaría de Desarrollo Social. Desde que llegó al puesto, que solo le sirvió como escaparate a la política originaria de la sindicatura de Eldorado, se dijo que en 2018 dejaría el cargo para buscar la candidatura a la Senaduría. No hubo otro perfil más cantado que el de Millán Bueno.

 

 

 

A tan solo unas semanas de asumir la titularidad de SEDESOL en 2017, ya Ordaz Coppel y Millán Bueno estaban echando campanadas al vuelo cuando salieron a decir que el Gobierno federal destinaría 4 mil 200 millones de pesos en programas de desarrollo social.

 

 

Para ello acudió a Sinaloa un funcionario de la SEDESOL federal para explicar que esa cantidad de recursos públicos se beneficiarían los 18 municipios. Por ciudadanos y comunidades pudo vérsele a Rosa Elena Millán, con el mismo discurso que sus antecesores de abolir la pobreza extrema, dejar la pobreza a secas, que es menos ruidosa que la primera.

 

 

Y cuando llegó el momento de las aspiraciones, Millán Bueno abandonó la dependencia para irse a la campaña, a recorrer los mismos pueblos que siendo Secretaria ya recorría, pidiendo ahora el voto, y prometiendo sacar a la gente de la misma pobreza de la que antes como secretaria, y más antes como diputada, y todavía más antes como otra cosa, había prometido.

 

 


Y así, SEDESOL, para cumplir el ciclo perfecto de la maquinaria del sistema político sinaloense que palia las necesidades para seguirlas sosteniendo como necesidades interminables a la espera de otros políticos que pedirán el voto, el gobernador Quirino Ordaz Coppel envió a su hombre de confianza, el mismo que le llevaba la agenda, Raúl Carrillo Castaños, agente de Jesús Vizcarra, para hacerse cargo de los programas sociales de la Secretaría.

 

 

Pero entonces llegó la tormenta tropical E-19 como una tormenta de negros presagios, y luego vinieron los damnificados, las nuevas necesidades de la gente, y para cerrar se mandaron a comprar miles y miles de colchones para ayudar a los que habían perdido todo en la contingencia climatológica. Y alguien, como siempre, aprovechándose de la necesidad del pueblo, intentó hacer nuevos negocios aunque ya viejos, al comprar colchones podridos que hicieron estallar la furia social. Y las redes hablaron con otra tormenta, y las cabezas de la SEDESOL tuvieron que caer por primera vez a la espera de otro postor para aprovechar de nuevo el drama de la pobreza y la necesidad con fines electoreros.

 

 

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