Narcos México: El inicio de la guerra contra el narco
Publicado el: 04/12/2018 10:13:09 p.m. en
Narcos México: El inicio de la guerra contra el narco

 

La nueva temporada de la serie Narcos se traslada a México para contar cómo fue que se consolidó el negocio de las drogas en la década de los ochenta con el surgimiento del Cártel de Guadalajara. Personajes como Caro Quintero, “Don Neto” Fonseca, Amado Carrillo Fuentes, los hermanos Arellano Félix y Guillermo González Calderoni forman parte de esta historia. Sin embargo, los verdaderos protagonistas son el fundador del cártel, Miguel Ángel Félix Gallardo, y el agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, cuyas historias se desarrollan en paralelo mientras a su alrededor se tejen conspiraciones, traiciones y se derrama mucha sangre.

 

 

 

Por David Fuentes M.

 

 

 

En una escena de la serie Narcos: México (un spinoff de la serie centrada en el capo colombiano Pablo Escobar y en la historia de los cárteles de Medellín y Cali), la esposa del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena (Michel Peña), cuenta durante una reunión de amigos que en una ocasión su marido intentó detener a unos tipos que fumaban marihuana en el baño de un restaurante. ¿Lo hacemos por las buenas o por las malas?, les preguntó el agente. En respuesta, los tipos lo golpearon. Cuando la esposa le preguntó si había valido la pena, Camarena respondió que si en un principio el cargo era posesión de marihuana, ahora se le sumaba el de agresión a un agente: “Claro que valió la pena.”

 

 

En esta escena queda claro quién es Camarena: una especie de Eliot Ness chicano: estricto en el cumplimiento de la ley, intransigente con quienes no la respetan, hombre silencioso y de apariencia tranquila. Un perfecto héroe-antihéroe opacado por la personalidad desenfadada de sus enemigos: los narcos sinaloenses que conformaron el Cártel de Guadalajara.

 

 

Del otro lado está Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), un ex policía estatal que busca construir un imperio a su alrededor partiendo de la idea de que es mejor trabajar por una meta común que confrontarse en una guerra que nadie va a ganar. Un negociador. Por eso, una de las mejores escenas del personaje es cuando tras haber logrado reunir a todos los capos para formar una especie de federación, el sueño se le viene abajo cuando las partes se rompen, evidenciando la fragilidad de los acuerdo en el mundo del narco. El Félix Gallardo de Diego Luna es un negociador, pero tampoco duda en jalar del gatillo cuando las cosas no salen como lo espera.

 

 

La nueva temporada de Narcos explora el inicio de los cárteles en México partiendo del que formaron los sinaloenses en Guadalajara y que habían salido huyendo del estado tras la operación Cóndor. Hasta ese momento la relación entre los grupos del narco con el gobierno era de subordinación. Los narcos sabían que el Estado era el que ponía las reglas y que dependían de su aprobación para operar. Si violaban esos convenios –reparto de plazas, de rutas, entrega de cuotas a ciertas autoridades- el Estado tenía la capacidad para destruirlos. Era la época dorada del PRI y su sistema autoritario en el que todos los organismos estaban vinculados de alguna u otra manera al partido. El PRI había logrado reunir a maestros, obreros, campesinos en diferentes organismos que funcionaban para garantizar votos.

 

 

El estado era el benefactor de los narcos al dejarlos operar en ciertos territorios a cambio de cuotas. Cuando alguno dejaba de serle útil, el estado lo aprehendía y aparecía ante los medios como un logro en la lucha contra el crimen organizado. De esta manera, los narcos empezaron a desconfiar del gobierno como un benefactor y a trabajar en silencio para incrementar su poder.

 

 

La Operación Cóndor, emprendida en Sinaloa durante la administración de José López Portillo (1976-1982), es un ejemplo de lo anterior. La entonces llamada “Organización de Sinaloa” controlaba el negocio de las drogas en México. Miguel Ángel Félix Gallardo era el máximo líder. Junto a él ya aparecen en el escenario los nombres de Rafael Caro Quintero, Ismael “el Mayo” Zambada, Amado Carrillo Fuentes, Héctor “el Güero” Palma, Juan José Esparragoza, alias “El Azul”, la familia de los Arellano Félix, los hermanos Beltrán Leyva. Tras la Operación Cóndor, que consistió en la destrucción de cientos de sembradíos de marihuana y amapola en la sierra de Sinaloa hasta donde se trasladaron alrededor de 10 mil soldados, los narcos sinaloenses se dispersaron por varios estados. La mayoría se fue a la capital de Jalisco, donde fundaron el cártel de Guadalajara.

 

 

La decisión de trasladarse a Jalisco obedeció a la relación que tenían con funcionarios de la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Javier García Paniagua, director de la DFS, era originario de Jalisco y contaba con una amplia red de contactos políticos y policiacos en esa entidad. Antes de iniciar la Operación Cóndor, a los narcos sinaloenses les habían recomendado abandonar Sinaloa. Al llegar  a Guadalajara, fueron presentados con gente influyente, les buscaron casas, les asignaron guardaespaldas.

 

 

La organización operaba como un grupo de “clanes familiares” liderados por Félix Gallardo. La organización de Sinaloa era la más importante del país porque tenía el control de las mayores zonas productoras de marihuana y amapola desde Oaxaca hasta Sonora e incluían bastiones productores en Durango y Chihuahua. También tenían el control de los principales cruces fronterizos en los estados de Baja California (Tijuana, Tecate, Mexicali) y Sonora (San Luis Río Colorado y Nogales).

 

 


Miguel Ángel Félix Gallardo, apodado como “El Padrino” o “Jefe de Jefes”, había nacido en Culiacán, en 1946. De joven entró a la Policía Judicial del Estado y fue escolta y compadre del gobernador Leopoldo Sánchez Celis (quien en la serie es interpretado por Rodrigo Murray). Félix Gallardo aparecía en la sección de sociales de los periódicos y fue quien donó el dinero para la construcción de la Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Su presencia pública era más que notoria y su fama como benefactor del pueblo era conocida.

 

 

Tres hechos marcaron el destino del narco en México durante la década de los ochenta. El primero fue el auge de la cocaína como la principal droga consumida en los Estados Unidos. Este boom del “polvo blanco” desplazaría a la marihuana como la droga más vendida en el país vecino. El segundo hecho fue el asesinato del agente de la DEA Enrique “kiki” Camarena. Esto detonaría una persecución en México contra toda la organización de Sinaloa y derrumbaría el juego de alianzas y reglas entre el Estado mexicano y los cárteles de la droga. El tercer hecho importante sería el cierre de Miami como la principal ruta que seguía la cocaína desde Sudamérica hasta los Estados Unidos.

 

 

La serie retrata cómo los narcos mexicanos aceptaron al principio servir de “mensajeros” a los capos colombianos para pasar la cocaína al norte aprovechando el conocimiento sobre las rutas locales. El contrato establecía que los narcos mexicanos recibían un porcentaje en especie de la coca importada desde Colombia y además un pago en efectivo por servir de mensajeros. Los mexicanos seguían sembrando marihuana. Uno de esos sembradíos, el más grande localizado hasta entonces en México, se ubicaba en el rancho El Bufalo, al sur de Chihuhua, propiedad de Rafael Caro Quintero. Con más de 12 hectáreas cultivadas, el rancho fue decomisado por el ejército mexicano en noviembre de 1984 gracias a la denuncia de un piloto de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y a la voz de alerta que lanzó el agente de la DEA, Enrique Camarena. El enojo de Caro Quintero fue tal que, de acuerdo con información oficial que ha sido refutada por ex agentes de la DEA, ordenó el secuestro y asesinato de ambos sujetos. El homicidio del agente de la DEA causó tal impacto en el gobierno de Estados Unidos que detonó en el gobierno mexicano una nueva manera de manejar su política en materia de drogas. Caro Quintero sería detenido por la Interpol en Costa Rica y tras él cayeron otros narcos y funcionarios policiales de primer nivel.

 

 

Con la caída de Caro Quintero también se suscitó la de Miguen Ángel Félix Gallardo. Sin su liderazgo, la organización que operaba mediante la división por clanes familiares se dividió. Félix Gallardo decidió que sus subalternos llegaran a un pacto para repartirse el territorio nacional y evitar una oleada de violencia. La reunión se dio en Acapulco y reparto fue Tecate, Baja California, para el Chapo Guzmán, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo para Rafael Aguilar Guajardo, San Luis Río Colorado para Héctor “El Güero” Palma, Tijuana para Jesús Labra y Sinaloa para Ismael “El Mayo” Zambada.

 

 

La repartición de las plazas de todos los que componían la Organización de Sinaloa daría lugar al nacimiento de los cárteles que se harían famosos a partir de la década de los noventa y que incrementarían o disminuirían su poder según su nivel de violencia, poder económico y alianzas para garantizar su permanencia.

 

 

 

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