Mar de Fondo. Parte de guerra: Dos muertos y una policía atemorizada
Publicado el: 03/05/2018 12:38:19 p.m. en
Mar de Fondo. Parte de guerra: Dos muertos y una policía atemorizada

 

Por más que el alcalde de Culiacán, Francisco Antonio Castañeda, y su secretario de Seguridad Pública, el coronel Óscar Guinto Marmolejo, pretendan minimizar el atentado que sufrió uno de los escoltas del jefe policiaco, la realidad se empeña en mostrar que la delincuencia organizada sigue de frente, sin detenerse siquiera ante la militarización de los mandos en las instancias de protección a la ciudadanía.

 

 

El domingo 29 de abril un integrante del equipo de seguridad personal de Guinto Marmolejo fue asesinado por un grupo de sicarios. El atentado sucedió por la carretera a Culiacancito y las balas alcanzaron a un habitante de esa zona que junto a sus familiares se disponía a regresar a casa después de una dura jornada de trabajo. La víctima inocente falleció tres días después.

 

 

A raíz de este evento de violencia, el alcalde Tony Castañeda dijo que se trataba de un hecho aislado que no significa riesgos para el resto de la población, lo cual redunda en la miopía de los gobernantes que no alcanzan a ver el peligro que amenaza a los culiacanenses en general, en esa especie de ruleta rusa que le quita la vida a la gente de paz.

 

 

Tanto el escolta del secretario de Seguridad Pública como el hombre de trabajo engrosan la lista de caídos en medio del fuego cruzado entre delincuentes o en el combate de policías contra malandrines, remarcando que en Sinaloa nadie puede estar confiando en autoridades y estadísticas que muestran la violencia a la baja. El plomo y la sangre dicen otra cosa.

 

 

Sin embargo, más allá de las declaraciones a la ligera de los servidores públicos se alza la autenticidad de la delincuencia que reta, que sistemáticamente viola la ley y avergüenza a las instituciones y que mantiene a los ciudadanos en la situación de miedo que inhibe toda actividad social.

 

 

Muy pronto las entidades de seguridad pública olvidaron el secuestro y asesinato que en enero de 2018 sufrió el director de Seguridad Pública del Municipio de Elota, teniente coronel retirado Ignacio Juárez Rojas, como un hecho de intimidación a las corporaciones policiacas cuyos mandos fueron asignados a militares.

 

 

Las circunstancias no dan para las mentiras, mucho menos para hacerles creer a los culiacanenses que su seguridad está bajo control. Un policía asesinado, un inocente que sin deberla ni temerla falleció al ser alcanzado por el fuego de los criminales, además del miedo que se infiltra en las filas de la DSPyTM, son motivos suficientes para moderar las cuentas alegres y potenciar el combate a la delincuencia.

 

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