Mar de Fondo: La brutal violencia
Publicado el: 21/06/2018 08:13:03 p.m. en
Mar de Fondo: La brutal violencia
 

A las horas de que Enrique Inzunza Cázarez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, confirmara que en Sinaloa quedan impunes nueve de cada diez delitos de alto impacto, en Culiacán la bestialidad criminal decide sustentar lo que dice el magistrado, privando de la vida a una pareja e hiriendo a un nieto de esta.

 

 

El hecho ocurrió el miércoles 20 de junio en el sector Lomas de Tamazula, en Culiacán, y es parte de esas historias que generan confusión, miedo, y enseguida el olvido de la sociedad. Maribel y Manuel, esposos, estaban por llegar a su casa, acompañados por un niño de tres años de edad, cuando la ráfaga de AK 47 les quitó la vida a los adultos.

 

 

Iban tranquilos creyendo que vivían en una ciudad segura, porque así lo dicen los gobernantes estatales y municipales. De pronto salió de la nada la camioneta de los gatilleros y dispararon a su antojo. La sangre quedó en el automóvil de las víctimas y la impunidad quedará en las carpetas de investigación de fiscales y jueces.

 

 

Así, sin más, los rifles de los gatilleros insisten en desmentir las estadísticas frías engañabobos y los semáforos delictivos solapadores. El que gobierna aquí, que se mueve por las calles con licencia para matar, es el crimen organizado. Desde sus lujosas camionetas en las que transportan arsenales sin ser detectados por la policía atacan donde quieren, a quien quieren y como quieren.

 

 

Mientras tanto, el máximo tribunal local responsabiliza a la Fiscalía General del Estado de la baja cantidad de sentencias inculpatorias que se dictan contra presuntos culpables de cometer ilícitos. Uno a otro se avientan el balón a sus respectivas canchas, como si esto fuera un juego con muertos y no la amenaza que significa para los sinaloenses.

 

 

La situación tiende a empeorar porque los criminales ya le tomaron la medida a los ministerios públicos, jueces, militares, jefes policiacos y toda la estructura que tendría que operar para contenerlos y castigarlos. Por fortuna se salvó la vida del nieto de las dos víctimas si no la sociedad estuviera más indignada.

 

 

El hampa sigue suelta, los militares siguen patrullando, los policías continúan de adorno y la procuración e impartición de justicia están entretenidas en un pleito entre sí. Luego vendrán más víctimas y nadie sabrá qué hacer aparte de agregarlas a las estadísticas y dejar ahí para que el olvido haga su parte.

 

 

¿A dónde vamos a parar? No lo sabemos.

DEPRIMERA VISIÓN
EN RETROSPECTIVA
REPORTAJE
VISIÓN LITERARIA
OBSERVATORIO DEPORTIVO
ENCUESTA