Mar de Fondo. Jaula de oro: el premio a políticos acusados de corrupción
Publicado el: 23/08/2018 11:52:15 a.m. en
Mar de Fondo. Jaula de oro: el premio a políticos acusados de corrupción

 

Solo puede ocurrir en un país como México que la ley se aplique con una serie de consideraciones para los peces gordos de la corrupción, y en cambio al delincuente que actúa por hambre o necesidad extrema lo trate como al peor criminal, inclinando la balanza de la justicia hacia el lado del dinero.

 

Esta semana quedó claro que el gobierno de Enrique Peña Nieto posee una obsesiva predilección hacia los criminales de cuello blanco, contra quienes simula todo el rigor del Estado pero enseguida le provee exenciones, perdones y atenuantes para que libren la cárcel y disfruten en paz las fortunas que le arrebataron a la sociedad.

 

Elba Esther Gordillo, la eterna cacique del sindicato magisterial que de pronto fue dispensada de los ilícitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, recobrando así la libertad, constiuye una ofensa no solo al sentido común de los mexicanos, sino una burla al sistema legal de un país que trata mejor a los criminales que al ciudadano de bien.

 

Otro caso vegonzoso es el de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, a quien la Procuraduría General de la República le modifica la carpeta de investigación para quitarle cargos por delincuencia organizada y provocar que salga de prisión para que pueda enfrentar el proceso penal desde la comodidad de una de sus residencias lujosas, producto de los saqueos de recursos públicos.

 

Parece ser que se trata de un modelo que hace escuela a nivel nacional porque en Sinaloa la justicia mide con el mismo rasero a Ernesto Echeverría Aispuro, ex secretario de Salud, que durante el sexenio de Mario López Valdez saqueó la dependencia para beneficio de él y sus socios. A cambio se le ha sentenciado a que pague solo 7 millones de pesos... y en abonos.

 

¿Qué está pasando en México y Sinaloa? Al sentar tan tremendos antecedentes de impunidad con el hecho de abrirles las puertas de las cárceles para que salgan los ya imputados, así como evitar que entren los presuntos culpables de cohechos y peculados, se está promoviendo la indicación de que delinquir es la vía para abandonar condiciones de pobreza y marginación.

 

Lo más preocupante es que ocurre en las últimas semanas de un presidente, Enrique Peña Nieto, que ya se siente seguro de la impunidad vitalicia que se le dará. Y su sucede también en la víspera de que un político que se ofertó como el paladín de la justicia se convierte en testigo de piedra de las atrocidades que padece México. ¿Será que viene más de lo mismo?

 

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