Los herederos de Quirino: Las posibles jugadas del gobernador para la sucesión
Publicado el: 16/07/2019 04:55:26 p.m. en
Los herederos de Quirino: Las posibles jugadas del gobernador para la sucesión
 

 

Mientras a Juan Alfonso Mejía López se le reclama que no se ha afiliado al PRI, a Sergio Torres Félix se le excluye desde dentro del mismo partido por el turbio desempeño que tuvo como Alcalde de Culiacán. Aparte, Quirino Ordaz Coppel ha ido depurando la lista quitando a Rosa Elena Millán, Raúl Carrillo, Álvaro Ruelas y otros pero dejándole el campo abierto a Jesús Valdés, Sergio Jacobo y Carlos Gandarilla. ¿Están son las cartas del gobernador o tiene otras bajo la manga que sacará en la hora crucial?

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

El gobernador Quirino Ordaz Coppel está a un año de distancia de la decisión que deberá tomar dentro del Partido Revolucionario Institucional para designar al candidato que competirá en las votaciones locales de 2021 para elegir a su sucesor. Para unos falta mucho, para otros queda poco tiempo y los más se evidencian queriendo adelantar los plazos.

 

En ningún otro gobierno priista el juego sucesorio había resultado tan complicado como ahora, pues los que un día encabezan la carrera de la sucesión al día siguiente aparecen rezagados o fuera de la contienda. El caso más reciente y emblemático es el de Álvaro Ruelas Echave, que de secretario de Desarrollo Social, la mejor plataforma futurista, cayó el 3 de junio a ocupar la dirección del Instituto de Infraestructura Educativa, que es la tumba de sus aspiraciones a gobernador.

 

En ese cambio de titular de la Sedesol estatal que derrumbó las proyecciones sucesorias de Ruelas Echave, el gobernador dio la clave de cómo estar en primera línea al momento que se decida cuál priísta buscará la continuidad del mando en Sinaloa. “Las instrucciones que tienen es a la calle, a la calle a trabajar, a la calle a chambear en el territorio y cerca de la gente”, dijo Quirino Ordaz.

 

Y todos los secretarios del Gabinete así lo entendieron. Dejaron las cómodas oficinas y cada cual por su cuenta inició la minicampaña tendiente a posicionarse en electores que exigen gestión, obras, programas sociales, encuentros cara a cara con los servidores públicos y que comparan entre lo que les está dando el PRI de Quirino Ordaz y lo que les ofrece López Obrador y Movimiento Regeneración Nacional.   

 

El domingo 4 de julio de 2021 los sinaloenses regresarán a las casillas a elegir al titular del Poder Ejecutivo Estatal para el período que comprende del primero de noviembre de 2021 al primero de noviembre de 2027. En cuestión de diez o doce meses los partidos políticos entrarán en ebullición y Ordaz Coppel, en lo que corresponde al PRI, tendrá que tomar la decisión sin la injerencia priista nacional que está desdibujada y en crisis.

 

¿Cómo está el PRI, el partido en el que milita Quirino Ordaz, a unos meses de nombrar al candidato a gobernador? La evaluación interna del Revolucionario Institucional se muestra optimista por dos cuestiones: la permanencia de Ordaz Coppel como el mandatario estatal mejor evaluado a nivel nacional y en contraparte el mal desempeño de los alcaldes de Morena en Culiacán, Ahome y Mazatlán.

 

“El PRI es un partido que está en la competencia electoral en Sinaloa y muestra de ello es el trabajo intenso que realiza toda la actual administración pública estatal y que es ampliamente reconocida por los sinaloenses”, considera Jesús Valdés Palazuelos, dirigente priista estatal quien ha logrado el refrendo de la militancia de alrededor de 220 mil priistas.

 

Los ases de Quirino

 

A pesar de ser quien recorre de punta a punta el estado, Jesús Valdés Palazuelos ya no está solo en la disputa de la candidatura a gobernador. A diferencia del periodo en que fue presidente municipal de Culiacán, cuando todos lo hacían favorito a la postulación que se dará en unos meses, ahora carga el lastre de haber perdido en 2018 la votación para reelegirse como alcalde y, además, dirigir el partido en medio del descrédito que el PRI sufre.

 

Cuando en noviembre de 2018 le planteó a Quirino Ordaz su deseo de renunciar a la Secretaría de Agricultura y Ganadería del Gobierno del Estado, para asumir el liderazgo priista, vio en el partido la mejor plataforma para concretar el sueño en el que se ve llevando las riendas de Sinaloa. “Siento que en la SAyG no hay un crecimiento político y yo soy hombre de la calle, que le gusta el contacto con la gente”, le dijo al gobernador.

 

Ese cambio de estrategia, de Valdés y de Ordaz, lo llevó a asumir la dirigencia estatal del PRI y aunque el propósito es proyectarlo y evaluar lo que logre hacer o deshacer en el partido, lo cierto es que cada vez tiene más competencia en la jornada por encumbrarse cerca del ánimo del gobernador en espera de que llegue el momento de decidir al candidato.

 

Sobre la renuncia de Chuy Valdés a la SAyG, Sergio Jacobo Gutiérrez, quien preside el grupo parlamentario del PRI, opinó entonces que “el gobernador siempre ha dicho que en su administración nadie tiene el puesto comprado para todo el periodo, él está evaluando constantemente y pues las decisiones que toma en este sentido tienen un fin estratégico en función que lo que él cree que más le conviene a su gobierno y al pueblo de Sinaloa”.

 

Por cierto Sergio Jacobo es el segundo hombre más importante en la estructura que posee Quirino Ordaz para concretar las políticas públicas en los escasos 28 meses que le restan en el cargo de gobernador. Desde el Congreso del Estado el político navolatense se ha echado a cuestas decisiones importantes como la defensa del presupuesto estatal, la contención de acciones de los diputados de Morena contra el actual gobierno estatal y el revés que sufrió la intención de aprobar el matrimonio igualitario en Sinaloa.

 

Jacobo, igual que Jesús Valdés, realiza cada semana giras intentas por el territorio sinaloense tratando de capitalizar el descontento por el incumplimiento de las promesas que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho aquí, tales como el apoyo para continuar la construcción de la presa Santa María, la tardía radicación del presupuesto federal comprometido con Sinaloa y el abandono a productores de mango y familias del sur del estado que fueron afectadas por el huracán Willa en septiembre de 2018.    

 

Pero hay un tercero que se mueve también con miras a ser candidato del PRI a gobernador. Se trata de Carlos Gandarilla García, secretario de Desarrollo Sustentable, quien también fue dirigente del PRI y cuenta con el respaldo de sectores empresariales como es el caso del influyente grupo Coppel. Igual que Chuy Valdés y Sergio Jacobo, suda la camiseta a diario para ser considerado como as para cuando Quirino Ordaz juegue la partida sucesoria.

 

Las cartas no marcadas

 

Por otro lado, en el despacho del gobernador se esconden los naipes que solo en caso de resultar necesario serían sacados de la manga. “Están ahí, serían muy buenos candidatos, y tienen el aviso de úsese en caso de emergencia”, consideran los priista que ocupan los cargos cupulares del PRI y que hacen suya la táctica de “ganar o ganar” que se implementará en 2021, la cual no considera la opción de perder.

 

Se refieren al senador Mario Zamora Malcampo que continuamente visita Sinaloa para armar su propia aspiración a la gubernatura, empujado por grupos empresariales del norte de Sinaloa, una parte del malovismo que no le apuesta a la candidatura de Gerardo Vargas Landeros, así como la marca periodística El Debate que pretender volver a ser parte de un gobierno local tal como lo fue en el sexenio de Mario López Valdez.

 

Mario Zamora ha sostenido acercamientos con Quirino Ordaz y el PRI estatal y desde el Senado ha incidido para atender a sectores locales como son los productores de maíz que radicalizaron acciones en demanda de un mejor precio para sus cosechas, la exigencia de tarifas eléctricas más baratas para Sinaloa y resarcir los recursos públicos que la austeridad federal le ha restado a las finanzas estatales.

 

Otra de las cartas dejadas para resolver cualquier complicación en la sucesión de Sinaloa es la de Sergio Torres Félix, actual secretario de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado. Gente cercana al despacho de Quirino Ordaz señalan que no está en el ánimo de este, sin embargo, lo mantiene como opción si se desbarata la maniobra que se alista para 2021. 

 

El ex alcalde de Culiacán, en caso de aparecer en la boleta para elegir gobernador, reeditaría las acusaciones de corrupción y supuestas ligas con grupos criminales, lo cual derrumbaría la intención de Ordaz Coppel de ir con perfiles bien cuidados, inatacables políticamente, a la vez de que sean electoralmente rentables.

 

Y finalmente aparece la opción de Juan Ernesto Millán Pietsch, quien al inicio del mandato de Quirino Ordaz se desempeñó como secretario de Pesca y enseguida fue nombrado vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa, un cargo que lo mantiene alejado de conflictos o protagonismos, en tanto se decide si su padre, Juan Millán Lizárraga, logra impulsarlo a la candidatura del PRI para gobernador.

 

Escalera de póker

 

Hay especialistas en el tema electoral que predicen que el gobernador Quirino Ordaz Coppel no necesariamente tiene que jugar con los colores del PRI. “A como está el escenario nacional del poder, a como se comportan las alianzas electorales, tiene bastantes opciones para competir, con el PRI, sin el PRI o a pesar del PRI”, señala Álvaro Sarmiento Mascareño, doctor en políticas públicas.

 

Recuerda que un candidateable de primer nivel, que fue jefe de asesores del gobernador, provoca que en torno a él se cifren intenciones de coaliciones “¿y por qué no iría Quirino Ordaz con una persona a la que ya conoce, que considera confiable y que le garantizaría que una vez fuera del gobierno nada ni nadie lo toque?”, cuestiona.

 

En efecto, en torno a Rubén Rocha Moya, una de las cartas fuerte del Movimiento Regeneración Nacional para Sinaloa se han suscitado intenciones de ir junto a él, como lo señaló recientemente Héctor Melesio Cuén Ojeda, dirigente del Partido Sinaloense, al “destapar” al senador como candidato a gobernador en 2021.

 

Pero tampoco debe eliminarse la posibilidad de que el mismo Cuén Ojeda llegue a un arreglo con el gobernador y el PRI para construir un bloque político que garantice el triunfo electoral. En desentrañar esta fórmula priista-pasista trabajan ya algunos partidos poniendo por encima la rentabilidad electoral que ofrezca.

 

Otro elemento disponible es el Partido Acción Nacional y depende cómo resuelva en Sinaloa la elección del nuevo dirigente, proceso interno en marcha, para la integración de una fuerza tipo PRIAN que postule a un candidato común que en su caso podría ser Juan Alfonso Mejía López, quien hoy se desempeña como secretario de Educación Pública y Cultura.

 

Mejía López no ha demostrado que dejó de ser militante del PRI y tampoco ha atendido el llamado que realiza Jesús Valdés para iniciar o refrendar la militancia en el PRI. “Esperábamos que cuando Quirino Ordaz y otros miembros de su gabinete acudieron a revalidar su pertenencia priista, Mejía López viniera en el mismo grupo pero no lo hizo”, comenta un dirigente del partido tricolor.

 

La victoria electoral del PRI, a la cual se arribaría con la escalera del arreglo que incluya a otros partidos, que también tienen sus ases, sin importan quien encabece la fórmula, es otra de las jugadas magistrales que podría hacer el gobernador. ¿Con quién irá? ¿Cómo irá? ¿Cuándo irá? Las respuestas no tardar en venir al estar próxima la señal de arranque para la sucesión de 2021 en el gobierno de Sinaloa. 



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