Rastreadoras por la Paz: mujeres en busca de sus hijos
Publicado el: 14/10/2018 02:26:27 p.m. en
Rastreadoras por la Paz: mujeres en busca de sus hijos
 

 

“El mismo día de la desaparición de mi hijo fui a poner la denuncia, pero es como si no lo hubiera hecho porque hasta ahorita no he recibido ninguna respuesta. Al principio todo muy bien, hacen su trabajo, reciben la denuncia. Años después les pregunté qué es lo que pasaba con el caso de mi hijo y la respuesta fue muy dolorosa. Me dijeron: uy, señora, fíjese nada más todos los expedientes que tenemos ahorita, todas las carpetas, imagínese lo atrasados que estamos.

 

 

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias

 

 

 

 

En Sinaloa existen por lo menos siete asociaciones civiles dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas. En la zona sur de la entidad están Una Luz de Esperanza y Tesoros Perdidos, en la zona centro se ubican Voces Unidas por la Vida, Sabuesos Guerreras y la Unión de Madres con Hijos Desaparecidos en Sinaloa, mientras que en la zona norte se encuentran Las Rastreadoras de El Fuerte y Rastreadoras por la Paz.

 

 

Todas estas organizaciones fueron fundadas por mujeres que sufrieron la desaparición de un hijo, un esposo o un padre y que ante la indolencia de las autoridades tuvieron que darse a la tarea de organizarse entre ellas para iniciar la búsqueda por su cuenta. Con el tiempo y la experiencia en campo se han convertido en investigadores, peritos, forenses, abogadas que han suplido a las propias autoridades en la tarea de encontrar restos de personas desaparecidas y enterradas en fosas clandestinas.

 

 


Rastreadoras por la Paz
es la asociación civil de más reciente creación en la zona norte del estado. Fue fundada por un grupo de activistas que se desprendió de Las Rastreadoras de El Fuerte, la asociación con la que comenzó todo este movimiento que puso en evidencia un fenómeno que hasta hace unos años permanecía en las sombras: los desaparecidos ya sea por el crimen organizado o por las propias policías.

 

 

Una de las fundadoras es Claudia Rosas Pacheco, quien sufrió la desaparición de su hijo Javier Fernando Quezada Rosas, de 23 años, el 11 de abril de 2013 a manos de un grupo armado que llegó hasta el domicilio donde se encontraba en una reunión con amigos en la colonia 12 de octubre, en Los Mochis.

 

 

“Apenas supe de la desaparición empecé a buscarlo junto con sus amigos. Pero una de mis hijas recibió una llamada anónima en donde la amenazaban y tuve que parar la búsqueda. Estaba viviendo un dolor terrible y no podía ni pensar en la posibilidad de que me desaparecieran a otro hijo. Paramos todo esto y lo que hice fue encerrarme en mi casa, no saber del mundo y vivir a solas mi dolor, mi luto, la pérdida tan gran porque me quitaron a mi hijo”, comenta Claudia.

 

 

De Primera Noticias: ¿Cómo se dio su acercamiento con el primer colectivo de búsqueda de desaparecidos y qué experimentó al conocer que otras madres también estaban pasando por la misma situación que usted?

 

 

Tiempo después de la desaparición de Fernando una vecina me sugirió que contactara a una persona que hacía búsquedas. Tuvo que transcurrir un año para que pudiera vencer todos esos miedos que tenía. En 2014 me integro a Las Rastreadoras de El Fuerte y durante un buen tiempo estuvimos trabajando, de día y de noche, buscando a nuestros familiares. Ahí me di cuenta del enorme dolor por el que había pasado. En su momento yo llegué a no saber nada del mundo, yo estaba perdiendo hasta a mis otras hijas, no me podían hablar porque me salía un coraje, una impotencia, y ellas lo pagaban. Hasta que una persona me dijo: Dios te quitó un hijo pero también te dio otras hijas, y haz de cuenta que entró una luz en mi vida, en mi mente y me abrió de golpe.

 

 

¿Qué trato recibió por parte de las autoridades?

 

 

El mismo día de la desaparición de mi hijo fui a poner la denuncia, pero es como si no lo hubiera hecho porque hasta ahorita no he recibido ninguna respuesta. Al principio todo muy bien, hacen su trabajo, reciben la denuncia. Años después les pregunté qué es lo que pasaba con el caso de mi hijo y la respuesta fue muy dolorosa. Me dijeron: uy, señora, fíjese nada más todos los expedientes que tenemos ahorita, todas las carpetas, imagínese lo atrasados que estamos. Fue muy dolorosa esa respuesta. Pero, mire, nosotros no buscamos culpables ni hacemos investigaciones para saber quién se los llevó ni por qué, nosotras simplemente salimos a buscarlos porque necesitamos recuperar la paz que hemos perdido.

 

 


¿Con cuántas familias se funda Rastreadoras por la Paz?

 

 

Empezamos siete madres y desde entonces hemos ido creciendo. Ahora somos más, además de las familias que nos apoyan y ahora somos alrededor de 30 familias las que estamos ahí, pero no es tanto la cantidad sino el amor que le ponemos a esto. Todas las familias son de los Mochis y de los ejidos, de las comunidades cercanas en Ahome.

 

 

¿De cuántas personas desaparecidas tienen registro ustedes?

 

 

Estamos acotadas más que nada a los de nosotros. No es por egoísmo, no quiero que se confundan las cosas, pero nosotras nos dedicamos a buscar más que nada a nuestros hijos. Dios nos pone a otras personas en nuestro camino, las tratamos con mucho respeto, con mucho cariño, pero nosotros seguimos la búsqueda de nuestros hijos, es nuestra meta, es nuestra finalidad como Rastreadoras por la Paz.

 

 

¿Cómo está la distribución por hombres y mujeres?

 

 

El 98% de los casos que tenemos son hombres y apenas un 2% de mujeres. Son muchachos muy jóvenes, por lo regular.

 

 

¿Tienen un común denominador en el contexto en que ocurrieron estas desapariciones?

 

 

En la mayoría de los casos simplemente llegan sujetos armados, los agarran, los desaparecen, se los llevan y ya no volvemos a saber de ellos. Más que nada han sido civiles. No se pueden hacer señalamientos hacia tal o cual grupo.

 

¿Han tenido obstáculos a su labor por parte de autoridades?

 

Claro que sí. Mira, cuando nosotros iniciamos, el primer paso fue presentarnos ante las autoridades municipales y nunca fuimos escuchadas, nunca fuimos recibidas, se nos cerró la puerta muy feo. Pero eso no nos detuvo. Hemos salido adelante. Lo más que recibimos fue un medio de transporte. Este medio de transporte nos lo prestaba  la Vice Fiscalía Zona Norte. Siempre hemos tenido el apoyo de ellos. Yo en lo personal sí he recibido ayuda de ellos hasta donde ellos pueden. Recibíamos ayuda de un automóvil, una camioneta y seguridad. Era el apoyo que nos daban. Nada mas que manejamos tiempos distintos, nosotros necesitamos salir muy temprano por el calor que hacía, para salir a trabajar, y optamos por irnos en otros carros, pero los carros a veces no entran a los lugares donde están las fosas clandestinas. Se necesita un carro especial que puede entrar a estos lugares.

 

 


¿Han recibido amenazas de muerte?

 

Así directamente no. Nos han mandado unos avisos diciéndonos que nos calmemos, que esto, que aquello, pero nunca nos han hecho daño ni nos han tirado balazos ni nada.

 

 

Esos avisos de qué manera llegan.

 

Por medio de otra persona.

 

 

¿Terceras personas se acercan a ustedes y les dicen eso?

 

Sí, y nosotras tratamos de adaptarnos a todo esto porque tenemos que cuidarnos también.

 

 

¿Cómo reciben la información sobre los lugares donde probablemente haya restos enterrados?

 

 

A través de mensajes. Nos dicen los terrenos, los lugares y ya entramos a rastreos. Recibimos mensajes anónimos en los que nos dicen que en tal lugar estuvieron [las personas desaparecidas] y nos van orientando, vamos una, dos, tres veces al mismo lugar, insistimos, hasta que damos con ellos.

 

 


¿Cuantos restos han encontrado?

 

No nos gusta manejar cantidades porque nos duele. Pero te puedo decir que en los últimos dos meses hemos encontrado 17 cuerpos, los últimos en un predio que conduce a la playa La Robalera, comunidad de Las Grullas, donde en dos días de trabajo encontramos 10 cuerpos enterrados varias fosas recientemente.

 

 

 

Qué mensaje le manda a las autoridades que tendrían que estar haciendo el trabajo que ustedes están realizando.  

 

Se las voy a poner fácil: mira, yo no he tenido problemas con ellos, los peritos hacen su trabajo, los muchachos de seguridad también, no tengo ningún problema con ellos, pero sí les falta equipo de trabajo, que les dieran un equipo completo de trabajo para que pudieran hacer mejor su labor, porque tienen buenos elementos. Les falta no solo tecnología sino algunas herramientas para hacer bien el trabajo, desde botas para meterse al agua.

 

 

¿Qué mensaje le manda a las familias que en estos momentos tienen a alguien desaparecido y no saben qué hacer?

 

Principalmente que hagan su denuncia. La prueba de ADN que sí es efectiva, no le quiero dar la contra a otras personas, pero sí es efectiva, me consta que han hecho un buen trabajo en el laboratorio de genética que tenemos aquí en Sinaloa, se han identificado restos, tal vez no con la rapidez que una quisiera pero sí nos han dado solución y ha sido efectiva. La prueba de ADN es esencial en estas situaciones. Y que se acerquen con el grupo de búsqueda que les parezca, todos buscamos el mismo fin, tenemos diferentes maneras de pensar, de actuar, de trabajar, pero es la misma meta y eso es lo principal. 

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