La historia de Édgar Jiménez Luego, El Ponchis, el niño sicario de Morelos
Publicado el: 13/05/2019 01:28:33 p.m. en
La historia de Édgar Jiménez Luego, El Ponchis, el niño sicario de Morelos
 

 

Luego de cumplir su condena de tres años por homicidio, posesión de drogas, asociación delictuosa y portación de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, Édgar Jiménez Lugo, alias “El Ponchis” o “El Niño Sicario”, salió del tutelar de Morelos el 26 de noviembre de 2013.

 

Alrededor de las dos de la madrugada un fuerte operativo se implementó alrededor del tutelar, integrado por elementos de la Policía Federal y de la Policía Estatal, para encabezar el traslado del menor hacia el Instituto Nacional de Migración (INM) de Cuernavaca, de donde partió hacia el Aeropuerto de la Ciudad de México para que abordara un avión con rumbo a San Diego, California, donde vive su madre.

 

A la pregunta de si luego de tres años en prisión por haber cometido cuatro homicidios (entre ellos, varias decapitaciones) el adolescente ya se había rehabilitado, el exsecretario de gobierno Jorge Messeguer, respondió al diario El País: “No se lo podríamos asegurar. La gente que lo conoció hablaba de que era callado, introvertido. Nosotros hicimos todo lo posible mientras estuvo en el centro: apoyo psicológico, instrucción. Incluso le garantizamos protección en la salida. Todo lo que estuvo en nuestra mano".

 

El Ponchis primero fue trasladado a San Antonio, Texas, donde se le realizó una evaluación psicológica y médica en un centro federal de atención a menores infractores. En ese centro determinarán si El Ponchis debe continuar un proceso de rehabilitación en otra clínica de San Diego.

 

La historia del “niño sicario”

 

El 2 de diciembre de 2010, soldados de la 24 zona militar detuvieron en el aeropuerto de Cuernavaca, Morelos, a Édgar Jiménez Lugo, de 14 años, junto a sus hermanas Elizabeth, de 19, e Isabel, de 16 años de edad.

 

Édgar y Elizabeth esperaban un vuelo que los llevaría a Tijuana. De ahí se trasladarían a San Diego, donde los esperaba la madre de ambos. Esa misma noche, antes de ser remitidos al Ministerio Público, los hermanos fueron presentados a la prensa y en un interrogatorio los reporteros rodearon al menor de 14 años, a quien apodaban “El Ponchis”, mientras la hermana era subida a una camioneta del ejército.


 

Édgar Jiménez era buscado por las autoridades por sus vínculos con una célula de sicarios que operaba al servicio de los Beltrán Leyva en el estado de Morelos. La célula recibía órdenes directamente de Julio de Jesús Radilla Hernández, alias “El Negro”, encargado de la plaza de Morelos para el Cártel del Pacífico Sur y autor intelectual del homicidio del hijo del poeta Javier Sicilia. El Negro sería detenido meses después por la Policía Federal en el estado de Veracruz.

 

El Ponchis ya había estado en manos de los soldados el 24 de octubre de 2010 durante un operativo que el ejército había realizado en una casa de seguridad en Tejalpa, municipio de Jiutepec, al sur de Cuernavaca, donde la célula de sicarios llevaba a sus víctimas. El Ejército reconoció que en aquella ocasión dejó ir al Ponchis por tratarse de un niño que aparentemente no estaba implicado con lo que sucedía en el interior de la casa de seguridad.

 

Sin embargo, durante el interrogatorio que las autoridades realizaron a los seis integrantes de la célula detenidos en Tejalpa, salió a la luz que el Ponchis también era integrante del grupo y que, según los detenidos, era él quien torturaba a los levantados y quien los degollaba.

 

Esta célula de sicarios había salido a la luz pública debido a un video que el grupo había subido a internet en donde se veía cómo golpeaban, azotaban y posteriormente degollaban a un individuo con los ojos vendados que estaba amarrado de pies y manos.

 

Gracias a ese video y a las fotos que subieron a las redes sociales, las autoridades rastrearon al grupo hasta dar con su paraderero. Durante el interrogatorio, el Ponchis dijo que se integró a la célula a los 12 años, que fue obligado por “El Negro” a drogarse para después ejecutar a sus víctimas. Confesó además que le pagaban 2 mil 500 dólares por ejecución y aceptó haber participado en el homicidio de las cuatro personas que amanecieron colgadas de los pies el 22 de agosto de 2010 en un puente de la carretera Cuernavaca-México.

 

Durante el interrogatorio, el Ponchis afirmó que sus padres estaban muertos, que cursó hasta tercero pero que se salió de la escuela porque no le gustaba estudiar y que nació en San Diego, California.

 


-¿Tienes miedo? –Le preguntan los reporteros.

 

-No –contesta el Ponchis.

 

-¿Si sabes lo que va a pasar?

 

-Sí.

 

-¿Sabes que te van a juzgar por delitos federales?

 

Asiente con la cabeza.

 

El Ponchis fue llevado a las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigaciones Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) en la Ciudad de México, donde fue interrogado sin la presencia de ningún miembro de la Embajada de Estados Unidos durante varias horas. Dos días después fue puesto a disposición del Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes (TUJA) en Morelos.

 

Ocho meses más tarde, el 26 de julio de 2011, el juez oral encargado del caso dictó una sentencia contra el menor de 3 años de cárcel (lo más que un menor de edad puede permanecer recluido en un centro tutelar) y a pagar una multa de 4.5 millones de pesos por daños morales a los familiares de las víctimas. Los delitos que se le comprobaron fueron ser responsable de cuatro homicidios, haber participado en tres secuestros, portar armas de uso exclusivo del Ejército y llevar drogas ilegales al momento de su detención.

 

Antecedentes familiares

 

Tres días después de la detención del Ponchis, su madre, Yolanda Jiménez Lugo, de 43 años, fue detenida junto con su esposo, Gabriel Aguirre, en el centro de San Diego bajo el cargo de violación a las leyes migratorias. Jimenez Lugo ya había sido detenida en California en 1997, cuando el Ponchis tenía apenas un año de edad, por posesión e intento de venta de cocaína. En aquella ocasión, la mujer recibió una condena de 90 días en una prisión federal y posteriormente fue deportada a México. Por esos días, el padre del Ponchis, también en San Diego, envió al niño a Jiutepec, Morelos, para que fuera criado por la abuela, Carmen Solís Gil, a quien el Ponchis llamaba “mamá”, y quien fallecería pocos años después.

 

En tanto, Yolanda Jiménez habría ingresado nuevamente de manera ilegal a Estados Unidos donde iniciaría una relación sentimental con Aguirre y con quien procrearía a dos niñas. Desde entonces, la señora se dedicaba a la venta de cosméticos hasta su detención en diciembre de 2010.

 

Días entre rejas

 

Cuando llegó al tutelar, según palabras de la directora del Centro de Ejecución de Medidas Privativas de la Libertad (CEMPLA), el Ponchis no sabía leer ni escribir. “Era un niño pre-silábico y tenía problemas de aprendizaje”, aseguró. Durante los 22 meses que ha estado encerrado, el Ponchis no ha recibido la visita de ningún familiar. “Pero ya terminó su primaria abierta”, dice la directora del Centro. Por lo pronto, El Ponchis saldrá libre a finales de 2013, con 17 años cumplidos.

 

Las cifras

 

Según números dados a conocer por la Procuraduría General de la República (PGR), durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón se incrementó en un 139% el número de menores de edad presentados en la PGR por haber cometido delitos federales. De 7, 752 menores infractores, el 67% está relacionado con crimenes asociados al narcotrafico. De 777 adolescentes presentados en delegaciones estatales de la PGR en 2006, los números subieron a 1,867 en 2011. Violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Delincuencia Organizada acumulan el 67% de los casos registrados. Los estados donde más menores han sido presentados en las delegaciones de la PGR son Baja California, Guanajuato, Distrito Federal, Jalisco, Sonora, Chihuahua y Sinaloa.

 

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