La Montaña. Tareas y retos de 2019
Publicado el: 04/01/2019 12:20:12 p.m. en
La Montaña. Tareas y retos de 2019
 


Por Óscar Loza Ochoa.





Vienen tiempos mejores para nuestra 

esquilmada y trasquilada patria.

Enrique Galván Ochoa

 

 

Mis mejores deseos para todos en el Santiago de este recién estrenado 2019. La verdad no arrancamos tan mal en comparación a otros años. Es cierto que los llamados “gatillos alegres” le volvieron a dar gusto al dedo disparando torrentes de balas al aire, sin esperar el filo de la medianoche del día 31. Pero con todo ello, a reserva de que algún caso no haya salido a la luz, el saldo en nuestra capital fue blanco. En el sur del estado hay un herido por bala perdida.

 

 

Hay novedades que la democracia nos ha traído y que estrenamos con cierto ruido y quizá en no pocos con cierta dosis de incertidumbre, incredulidad y enojo en quienes se sienten afectados. Me refiero a las acciones inéditas del Congreso del Estado que ha transitado de ser un Poder subordinado al Ejecutivo durante un siglo a recuperar su autonomía tal como la diseñó el Constituyente de 1917 a nivel  federal y en 1922 nuestra soberanía local. Y cuando esto sucede “brinca la liebre”. 

 

 

Ahora no sólo hay dos visiones respecto al uso del presupuesto de egresos, hay tres. La mayoría de Morena en el Congreso local considera que debe prevalecer el principio de austeridad republicana en el uso de los recursos públicos, pero en el Poder Ejecutivo y en el Poder Judicial prevalecen la vieja idea de los privilegios aunque prive una crisis en las finanzas públicas y haya necesidades sociales que no admiten demora en su solución, como lo hizo saber muy claro el comportamiento electoral del pueblo el día primero de julio de 2018. 



¿Por qué la idea de austeridad republicana no permea a los otros poderes públicos? Porque en ambos el origen de sus personeros está en el viejo régimen, que se distinguió en priorizar al Estado por encima de todo y que fue alejándose de la sociedad al estrechar lazos con el capital extranjero y las élites privilegiadas del país. El resultado fue la hipoteca de los recursos nacionales, el endeudamiento enfermizo como recurso emergente para alimentar el creciente gasto público y a la omnipresente corrupción a todos los niveles de gobierno. 



Se cree aún por esos personeros que representan el pasado que es no sólo posible, sino legítimo, seguir viviendo en el boato, aunque ello condene al 53 por ciento de los mexicanos a la pobreza. No hay razón jurídica o moral para distraer grandes recursos públicos hacia el lujo de las oficinas o hacia el renglón de la publicidad (el maquillaje al que los gobiernos apuestan cuando sus acciones no resuelven los problemas centrales). Cómo ignorar que los trabajadores de la salud, los discapacitados, los desplazados de la violencia, las viudas de policías y los familiares con desaparecidos no cuenten con los recursos que les permiten sobrevivir en mejores condiciones y atender las urgencias que sector tiene.



Es bueno comentar que ese espíritu solidario que se manifestó ante el paso de la caravana de centroamericanos que marcharon hasta la frontera norte, de alguna se opacó ante la actitud de rechazo de la autoridad municipal de Tijuana y la de no pocos compatriotas que en esa ciudad fronteriza (forjada a base de una permanente inmigración), ofendieron de palabra y hechos a los centroamericanos. Pero el Juez primero de distrito en materia de amparos y juicios federales del XV circuito de Tijuana, le recordó al presidente municipal de esa ciudad que aspira a llevar el apellido Flores Magón, que nuestro marco Constitucional no puede admitir declaraciones ofensivas en contra de los migrantes centroamericanos y que la policía municipal no debe presentar ante las autoridades migratoria a los detenidos por faltas de carácter administrativo. Esa acción da lustre a nuestras leyes y dignifica la tradición solidaria del pueblo mexicano.



Este año 2019 nos impone retos que seguramente buscaremos alcanzar: los desplazados de la violencia deben encontrar solución a sus problemas centrales; los familiares con desaparecidos, bajo la experiencia acumulada, el respaldo social y un marco legal más favorable a su causa, seguramente resolverán muchos de sus problemas y obligarán a tomar medidas para detener la maligna práctica de la desaparición forzada; y el torrente femenino, con el concitado apoyo de muchos hombres, deberá poner efectivos diques a la violencia contra la mujer. La cultura de los derechos humanos toma una forma más definida y acorde a los nuevos tiempos que vive Sinaloa y México. Vale.


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