Javier Duarte: el priista perfecto
Publicado el: 29/01/2018 03:08:26 a.m. en
Javier Duarte: el priista perfecto

 


 

El ex gobernador de Veracruz no es un caso único de político corrupto, ambicioso y sin escrúpulos al momento de manejar las finanzas públicas: por el contrario, es la norma entre los mandatarios emanados del PRI. Duarte fue el que cayó, el sacrificado, pero en muchos otros estados de México otros gobiernos han cometido fraudes millonarios al erario público y no han merecido ningún tipo de castigo por parte de las autoridades.

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias.

 

 

Javier encarna la definición de “político corrupto”: saqueó las arcas públicas, robó miles de millones de pesos Duarte, creó una red para ocultar sus delitos, alimentó los compadrazgos, despreció la ley y ultrajó al pueblo que gobernaba. Pero el veracruzano no es un caso aislado...

 

El exgobernador pudo perpetrar sus transas gracias a que fue protegido por sus compañeros priistas: su “logro” fue llevar a un nivel delirante usos y costumbres de sus correligionarios.

 

Duarte: el priista perfecto (Grijalbo, 2018) documenta a detalle la vida del hombre que Enrique Peña Nieto presumió como ejemplo de “la nueva generación” del PRI. Con un ritmo trepidante, el reportero Arturo Ángel, autor de la investigación sobre las empresas fantasmas publicada en Animal Político y que condujo a la caída del ex gobernador, reconstruye la historia del exmandatario, desde su infancia de pobreza en Córdoba hasta sus cenas de 300 mil pesos en Veracruz, desde su meteórico ascenso en los pasillos del poder en Xalapa hasta su derrumbe en los calabozos de Guatemala.

 

En el libro, Arturo Ángel lanza una alerta: el esquema de robo usado por el exgobernador sigue vivo y se expande. A fin de cuentas, si Duarte robó, lo hizo también para financiar campañas políticas; las redes de impunidad que creó ya operan en otros estados, sus padrinos siguen medrando y decenas de sus cómplices y mentores aún disfrutan de total impunidad.

 

 


De Primera Noticias: Me gustaría que nos hablaras de quién era Javier Duarte antes de convertirse en gobernador. En el libro mencionas que mientras fue secretario de Finanzas de Fidel Herrera era muy escrupuloso con el dinero público. Pero también hay un Duarte que estudió Derecho, que tiene una maestría y un doctorado en Economía y que pudo haber sido otra clase de personaje del que finalmente fue.

 

 

Arturo Ángel: Sí, claro, hablamos de un joven que creció en Veracruz en condiciones bastantes austeras, en circunstancias familias complicadas porque en 1985 sufre la muerte de su padre. Entonces su madre se traslada con sus hijos a Córdoba para tratar de sobrellevar la situación. El padre de Javiera era ganadero. Justamente para esta investigación pudimos hablar con gente de Córdoba que fueron compañeros de escuela de Duarte y que nos narran esa situación, Javier como un joven que ayudaba a su madre en la elaboración de pan, de donas, muy trabajador, pero también nos cuentan cómo desde muy chico se notaba que Javier le gustaba juntarse en la escuela solo con sus compañeros de más poder adquisitivo. Le gustaba ganar ese tipo de amistades y relaciones. Fueron justamente estas relaciones, con jóvenes de este perfil, las que lo fueron llevando de entrada a las familias más influyentes de Córdoba hasta que conoce a Fidel Herrera, quien se convierte prácticamente en su mentor, de hecho le consigue una beca que le permite, primero, vivir en la Ciudad de México para estudiar en la Universidad Iberoamericana, y a su vez también le consigue chamba en la Secretaría de Gobernación. Fue Fidel Herrera una figura muy importante en el desarrollo de Duarte. Durante toda esta etapa de su formación conoce a su esposa y a varias personas con las que entabló una fuerte amistad, entre ellos Moisés Mansur, quien participó en varias operaciones ilegales de Duarte. Lo que nos narran fue que Javier Duarte se ganó rápidamente el afecto de Fidel Herrera sobre todo por su habilidad en el manejo de los números, que tenía un talento especial y era muy escrupuloso en el manejo del dinero, incluso el propio Herrera era muy dado a repartir recursos que la gente le pedía, y Javier era un contrapeso que le insistía que tuviera mucho cuidado en el manejo del dinero. Son hechos que obviamente ahora llaman la atención y que con este desastre financiero que inició prácticamente desde el primer año de su gobierno.

 

 

“Se lo comió la ambición”, “se quiso enriquecer muy rápido” o “se enloqueció”, son las frases con las que excolaboradores y amigos de Javier Duarte intentan expresar lo que le sucedió a un candidato que parecía perfecto y que resultó ser el peor gobernador. ¿Puedes trazar el momento en que Duarte perdió por completo el sentido de la legalidad, del decoro, de la discreción en el uso del dinero?

 

 

Mira, la gente cercana a Duarte con la que pude platicar, me narra que desde que Javier participa en la campaña de Fidel Herrera, él manejaba asuntos de dinero y en ese momento era bastante escrupuloso con los números. El cambio significativo ocurre ya en la etapa de su propia campaña para el gobierno del estado, se habla de que Herrera en un momento se da cuenta estaba siendo asesorado por personas relacionadas con su esposa, incluso nos cuentan que Fidel Herrera en un momento de la campaña llegó a pensar que probablemente Duarte no era el candidato adecuado y plantea la posibilidad de cambiarlo. Finalmente eso no se da, pero Javier se entera y hay un rompimiento con Herrera y cuando ya llega a la posición de gobernador de Veracruz empieza a tomar decisiones que no solo lo separan del legado de su mentor, sino que desde el primer año hay un posible mal manejo de los recursos públicos.

 

 


Los resultados de las auditorías dados a conocer tras la salida de Duarte, revelan un aprovechamiento voraz, pero también una imaginación siniestra, para afectar cuanta partida o cuenta se pudiera con tal de desviar dinero público, sin importar que pudieran afectar a personas que estuvieran en situaciones graves o de emergencia. Danos un ejemplo de estos actos siniestros que cometió en su gobierno.

 

 

Si, por ejemplo, la secretaría de Protección Civil llegó a usar recursos y a firmar contratos bajo el argumento de que era dinero para las personas afectadas por las inundaciones de 2016. Iban a comprar cobijas, despensas, materiales, cuando lo que se terminó descubriendo es que todo eso había sido una simulación porque las empresas a las que se les asignaron esos contratos eran empresas fantasmas, lo único que hicieron fue fundar estas empresas para emitir facturas y que en el papel todo pareciera perfecto. Ese caso de los recursos que se acordaron a damnificados que tuvieron que llegar a personas en situación de extrema pobreza, tenía que haberse usado para levantar viviendas y que en realidad se lo terminaron apropiando, casos que logramos documentar en su momento de cómo había una señora que vivía en una casa de lámina pero el nombre de la señora aparecía como dueña de una empresa que había vendido toneladas de cemento al gobierno. Cuando hablamos con la señora, nos dijo ¿tú crees que si yo fuera empresaria que vende materiales de construcción yo no le hubiera puesto techo de concreto a mi vivienda? Y sin embargo aparecía como una empresaria que había recibido millones de pesos del presupuesto de Veracruz.

                                               

 

Una vez que fue publicada la investigación, ¿se esperaban que tuviera los efectos que tuvo al grado de que influyó en la decisión de girar una orden de aprehensión en su contra?

 

 

Lamentablemente no porque estamos acostumbrados a que tras investigaciones periodísticas muy amplias y profundas que derivan en que no pasa nada, y que terminan con investigaciones simuladas del gobierno que no acaban en nada. En ese sentido te diría que no lo esperábamos. Suponíamos que iba a tener cierto impacto sobre todo porque la investigación la dimos a conocer un mes antes de las elecciones de Veracruz. Pero yo creo que ahí fue clave que una autoridad como el SAT, en ese momento encabezada por Aristóteles Núñez, decidió tomar nuestro caso y confirmar en dos semanas no solamente que las 23 empresas que nosotros habíamos publicado en aquel reportaje eran empresas fantasmas, sino que por ahí se había pasado mucho más dinero del que nosotros publicamos, 700 millones de pesos, pero el SAT dijo que eran más de 3 mil millones de pesos. Luego vino la derrota del PRI en Veracruz, lo que provocó un cambió en la balanza del poder político en el estado, un hecho inédito porque el PRI nunca había perdido esa entidad federativa. Todo esto se sumó a que Duarte ya tenía múltiples señalamientos de la ASF, los asesinatos contra periodistas, la impopularidad de Peña Nieto, todo eso.

 

 

¿Por qué lo describes como el priista perfecto, esto asociando el priismo con la corrupción, el desfalco, dando por hecho que todos los integrantes de ese partido son así?

 

 

Más que hablar de las personas, yo te hablaría de lo que ha simbolizado el PRI por décadas, y que incluso el entonces candidato Peña Nieto, dio a entender cuando él usó a los Duarte, Rodrigo Medina, Borge, como ejemplo de un nuevo PRI, ese señalamiento que hizo en 2012 pues era separarse entonces de un viejo PRI que había estado marcado por la corrupción y por gobierno que no habían contribuido en nada a superar problemas en México muy profundos como el de la desigualdad social. Tu recordarás cómo en los 90, Mario Vargas Llosa llegó a definir al PRI como una dictadura perfecta, cambiaban nombres pero el sistema político era el mismo. Entonces Peña Nieto prometió que Duarte era parte de una nueva generación pero hoy vemos que a la postre terminó siendo más de lo mismo. Duarte fue creado por los priistas de antaño, que trabajó con los priistas actuales, que terminó siendo como los priistas de siempre, al punto de que hoy la apuesta del propio PRI a las elecciones de 2018 es un no priista. 

 

 

Uno lee tu libro y resulta difícil creer tanto cinismo, tanto valemadrismo por el prójimo, tanta indiferencia por los ciudadanos. Tu como periodista, a medida que investigabas y escribías todo eso que habías descubierto, qué experiencia viviste, cómo te sentiste como mexicano.

 

 

Siempre dicen que no hay que perder la capacidad de indignación, de sorprendernos, pero yo legítimamente creo que fue lo que nos sucedió en el desarrollo de esta investigación. Es sabido y podemos hablar de miles de millones de pesos y de desvíos y de denuncias y estamos acostumbrados lamentablemente a escuchar eso, pero llegar y escuchar el caso de una señora en el puerto de Veracruz que prácticamente está ciega, con problemas de cataratas, a la que le prometieron unos abogados que si firmaba unos papeles le iban a pagar mil quinientos pesos para una operación, y que ella haya aceptado, que se haya prestado a ello, y que ni siquiera le hayan pagado esos mil quinientos pesos y sí aparezca como propietaria de una empresa que recibió millones del gobierno yo creo que ese es ejemplo de una situación que necesariamente mueve a la indignación. No deja de sorprenderme cómo el gobierno de Duarte podía actuar de esa manera que yo diría incluso descuidada porque realmente bastaba ir a la calle para darse cuenta de que las empresas que supuestamente le habían prestado servicio al gobierno no existían en la realidad, había casas o terrenos baldíos en esas direcciones. 

 

 

 

 

 

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