Italianos desaparecidos en Jalisco: los vendieron por mil pesos
Publicado el: 03/03/2018 02:51:50 p.m. en
Italianos desaparecidos en Jalisco: los vendieron por mil pesos

 

 

El caso de tres ciudadanos italianos entregados por policías municipales a un cártel de las drogas es un ejemplo caro de cómo hay regiones enteras de México donde el Estado no existe, donde las autoridades encargadas de defender a la población en realidad trabajan al servicio del crimen organizado y de cómo, quien se mete a esas cuevas de lobos, se convierte en parte de la creciente lista de desaparecidos o asesinados.

 

 

 

Por David Fuentes M.

 

 

 

 

El pasado domingo 18 de febrero, durante un partido de futbol italiano entre el SSC Napoli y el SPAL en el estadio San Paolo de Nápoles, un grupo de aficionados desplegó una manta con el siguiente mensaje: “Liberat i napolitani in Messico” (Liberen a los napolitanos en México). La imagen se volvió viral en redes sociales y solo entonces el caso se empezó a difundir en los medios mexicanos. Se trata de tres ciudadanos italianos desaparecidos desde el 31 de enero en el municipio de Tecalitlán, ubicado a dos horas al sur de Guadalajara, en los límites entre Jalisco, Colima y Michoacán.

 

 

Rafaelle Russo, de 60 años, Antonio, de 25, y Vicenzo Cimmino, de 20, padre, hijo y sobrino, respectivamente, se encontraban en México junto con otros familiares desde hace varios años y se dedicaban a la venta de generadores de luz y otras herramientas para el campo. Ya habían estado en Campeche, Morelia y desde enero pasado se instalaron en Jalisco, recorriendo pueblos a bordo de dos camionetas CRV blancas, rentadas y con placas del Estado de México.

 

 

El 31 de enero Rafaelle se trasladó a Tecalitlán para intentar vender algunos de estos generadores de luz que, de acuerdo con la Fiscalía General de Jalisco, eran ofertados “como originales de marcas de reconocido prestigio” aunque en realidad se trataba de productos chinos de dudosa calidad. A las 15 horas se perdió comunicación con Rafaelle. Es por eso que su hijo y sobrino decidieron salir a buscarlo tomando en cuenta la última localización del GPS de su celular.

 

 

Llegaron a Tecalitlán, un municipio de 16 mil habitantes que ha sido escenario de fuertes enfrentamientos entre cárteles de la droga, y preguntaron por Rafaelle lo mismo en la plaza principal que en distintos comercios. A oídos de la Policía Municipal llegó la información de que andaban unos sujetos preguntando por un italiano desaparecido. Los agentes los buscaron, los encontraron en la gasolinera que se ubica a la entrada del pueblo y les pidieron que los siguieran.

 

 

Durante este traslado no se sabe adónde, Antonio envió un mensaje de voz a su hermano Daniele, quien se encontraba en Guadalajara, diciéndole que su primo y él estaban siendo escoltados por la policía de Tecalitlán hasta la ubicación de padre. Eran las 19.40 horas y nada se volvió a saber de ellos.

 

 

No fue sino hasta 24 días después, luego de que el caso se había dado a conocer en todos los medios, que la Fiscalía de Jalisco detuvo a cuatro policías involucrados en la desaparición de los italianos. De acuerdo con el fiscal Raúl Sánchez, los agentes Emilio N, Salomón N, Fernando N y Lidia Guadalupe N confesaron haberlos detenido y entregado a integrantes del crimen organizado que opera en el sur de Jalisco.

 

 

A partir de entonces, la Policía Estatal asumió el control de la seguridad en Tecalitlán y los 35 agentes municipales fueron enviados a la Academia de Policía y Tránsito para recibir capacitación y ser investigados por desaparición forzada, un delito que de acuerdo con la legislación de Jalisco se castiga con penas de entre 40 y 60 años de cárcel. Las autoridades señalan que se siguen dos líneas de investigación: las actividades comerciales que realizaban los italianos y los presuntos fraudes que cometieron en perjuicio de algunos clientes tanto en México como en su país de origen.

 

 

De acuerdo con la FGE, Rafaelle fue detenido hace 3 años en el estado de Campeche por venta de maquinaria fraudulenta. Según un reportaje dado a conocer en Imagen, el mayor de los desaparecidos pertenecía a una organización criminal que estafaba a personas de la tercera edad en Italia, razón por la cual cuenta con una orden de custodia cautelar por las autoridades judiciales de Fronsinone y Nápoles.

 

“Raffaele pertenecía a una organización criminal que estafaba ancianos que operaba en toda Italia, entre 2015 y 2017, era responsable junto con su cómplice de 66 estafas a ancianos. Luego de nuestras investigaciones se emitió una orden de custodia cautelar”, señaló el teniente Angelo Pizzotti, coordinador de la investigación en el Comando de Carabiniere de Frosinone. “Habíamos seguido la orden de custodia en la cárcel y Raffaele desapareció, lo estábamos buscando y después vimos que se había refugiado en México”.

 

 

Una de las teorías que presuntamente sigue la Fiscalía es la posibilidad de que los comerciantes le hayan vendido maquinaria de baja calidad a integrantes del crimen organizado y que estos, al verse estafados, hayan decidido cobrar venganza. Otra posibilidad “insinuada” por las autoridades es que los italianos le estén vendiendo a un cártel equipo eléctrico para la producción de narcóticos en las zonas agrestes de la sierra de Jalisco.

 

 

Los generadores eléctricos son usados las zonas rurales para las moto bombas de plantas de irrigación en los sembradíos de amapola y marihuana. Los generadores también son usados en narcolaboratorios para la producción de drogas sintéticas. Un ejemplo: a finales de 2017 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional aseguraron en la zona serrana de Cosalá un narcolaboratorio en el cual encontraron reactores, tanques de gas, tinas, centrifugadoras, costales con sustancias químicas, una cámara refrigerada con contenedores y un generador de energía eléctrica para la producción diaria de la droga conocida como cristal.

 

La complicidad de la Policía Municipal con el crimen organizado se habría puesto de manifiesto con un par de llamadas que Francesco, uno de los hijos del mayor desaparecido, realizó a la comandancia de la Policía de Tecalitlán la noche de los hechos. Al hablar para preguntar por la ubicación de sus familiares luego de que su hermano le mandara el mensaje de audio, una agente le respondió que se encontraban detenidos. Un par de horas después, cuando volvió a marcar para pedir más información, la misma voz le habría respondido que esas personas nunca habían sido aprehendidas por la policía local.

 

 

Al día siguiente, el 1 de febrero, interpuso una denuncia por desaparición forzada ante la Fiscalía del Estado. Las autoridades locales no actuaron con la celeridad que este tipo de casos requiere pues los protocolos señalan que las 48 horas después de la desaparición son de vital importancia para dar con la ubicación de las víctimas. En lugar de ello, la familia tuvo que iniciar una protesta internacional que visibilizara el caso. Casi un mes después detuvieron a los primeros responsables. Sin embargo, le dieron tiempo al director de la Policía de Tecalitlán, Hugo Martínez Muñiz, quien le habría dado la orden a los municipales para que entregaran a los italianos a una célula del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

 

 

“Esos sí son criminales, no mi hermano, ni mi padre ni mi primo”, declaró Franceso Russo a los medios. “La policía de México por mil pesos de mierda vendió a tres personales a los criminales”.

 

Este caso recuerda al de los dos españoles que fueron asesinados en Sinaloa en 2013. El caso también dio la vuelta al mundo y colocó en la mira al gobierno de Mario López Valdez por el incremento de la violencia. De acuerdo con la información que circuló en aquel entonces, José Montoya, de 58 años, y Fernando Carmona, de 57, dos comerciantes de ropa procedentes de Sevilla, habían llegado a Culiacán el 1 de mayo. Se hospedaron en el Hotel Flamingos de la Caseta 4 y tres días después, tras salir a la calle para continuar con su negocio de venta de ropa ambulante, no se volvió a saber nada de ellos.

 


Sus cuerpos aparecieron el 11 de mayo en el asiento trasero del auto Dodge Attitude que habían rentado en Guadalajara, esposados y con varias heridas de bala en el cuerpo. De acuerdo con las autoridades, sí se dedicaban al comercio de ropa, pero aparentemente habrían tenido problemas con alguien que descubrió que la ropa que vendían a precios elevados en realidad se trataba de prendas baratas que no valían su precio.

 

 

 

 

 

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