Gerardo Vargas Landeros: En busca de un partido salvavidas
Publicado el: 14/09/2020 02:15:18 p.m. en
Gerardo Vargas Landeros: En busca de un partido salvavidas
 

Lejos de los días en que fue el poder detrás del trono en Sinaloa, Gerardo Vargas Landeros va de partido en partido rogando que le permitan ser candidato a la gubernatura y, si no se puede, que lo postulen a lo que sea. Extraña aquellos tiempos en los que tenía el control del mando, pero no asume como propio el saldo sexenal de corrupción, muerte y sospechas de vínculos con el narco que dejó su paso por el gobierno de Mario López Valdez.

 


Por Redacción De Primera Noticias.

 

Todas las opciones políticas están en la mira del ex secretario general del Gobierno de Sinaloa, Gerardo Vargas Landeros, el que se dice limpio de los delitos y abusos cometidos de 2011 a 2016 cuando en realidad era el que gobernaba mientras su jefe, Mario López Valdez, bailaba, se disfrazaba, comía y se daba todo tipo de placeres con recursos públicos y sus colaboradores lo imitaban en el saqueo y la disipación.

 

Ya ha tocado puertas en los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, Sinaloense y le ha rendido pleitesía a la ex convicta Elba Esther Gordillo, para que lo empujen al principal cargo público del estado y no le ha dado resultados. Lo que le queda es intentar un último salto sin redes de protección hacia el Movimiento Regeneración Nacional a ver si logra que en el embrollo de estas siglas lo abanderen hacia la grande.

 

Por eso sorprendió que el 22 de agosto reapareciera en Culiacán en conferencia de prensa para dar a conocer la creación de una asociación civil que lleva los colores de MORENA, pero no esconde los propósitos de quien busca sorprender para enquistarse en el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Generando Valores y Liderazgos, GVL, de Gerardo Vargas Landeros, es el nuevo zarpazo del hombre de todas las confianzas de MALOVA.

 

No se anduvo por las ramas en el coqueteo a MORENA. “Somos de la Cuarta Transformación”, aseveró sin que exista evidencia de que alguien del régimen amloíta lo haya invitado a sumarse a la 4T. Si lleva los colores, si camina como tal y copia el discurso presidencial, obligatoriamente pertenece al Movimiento que despacha desde Palacio Nacional, parece ser el razonamiento de Gerardo Vargas.

 

A pesar de que afirma que la fundación GVL es “para atender las demandas de la ciudadanía y canalizarlas hacia las autoridades competentes en busca de una solución”, el mismo día que la presentó reafirmó que continúa intacta su aspiración a ser candidato a Gobernador. Y luego deslindó al nuevo membrete del sesgo político y lo encajó en las acciones de apoyo para los afectados por la pandemia de coronavirus.

 

“Ahorita es un tema de política social, no política electoral. La gente lo que quiere es que se le ayude, se escuche su voz con una gestión necesaria en la pandemia. La gente trae inquietudes de qué va a pasar con su vida diaria. La pandemia ha traído pérdida de empleo, hambre, violencia intrafamiliar”, simuló quien antes también fundó el movimiento del trébol de cuatro hojas con miras a gobernar Sinaloa.

 

Toda la apuesta es por seducir a cualquier partido, de preferencia al que tiene la Presidencia de la República y que, cree GVL, carece de cuadros valiosos propios en Sinaloa para ir a la elección del 6 de junio de 2021. Somos parte de la Cuarta Transformación. Participamos en la elección de 2018 agarrados de la mano con ellos”, soltó como remate.

 

RSP: LA BALSA CON HOYOS

 

La búsqueda de salvavidas políticos en que anda Vargas Landeros confirma el desespero de las huestes de Elba Esther Gordillo, ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, para poder flotar en las cloacas del poder donde anidan corrupción, cacicazgos, delincuencia magisterial y todo tipo de marrullerías e ilícitos que legalmente fueron expuestas en el juicio que se le siguió a “la maestra” en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

 

En los cuarteles del PRI y PAN se entiende que con cualquiera de las opciones que cuenta, Gerardo Vargas no puede ser candidato a gobernador, pero sí a una diputación federal o local porque no le alcanzan las canicas para aspirar a tan alto cargo.

 

“Él tiene una balsa que le evita naufragar en el proceso electoral de 2021, pero tiene hoyos y podría hundírsele; lo que quiere es tiempo para parchar el salvavidas y llegar a la orilla de cualquier isla, así sea en calidad de náufrago”, lo define un estratega panista.

 

Las semanas que vienen son definitorias para Gerardo Vargas y sus tres parapetos creados para buscar el “dedazo” del presidente López Obrador o mínimamente del gobernador Quirino Ordaz Coppel para jalarlo como aliado del PRI. Aceptará lo que sea, sin duda, porque otros seis años descobijado del poder acabarán con lo que queda del que fue el funcionario más poderoso en el gobierno de MALOVA, inclusive más temido que el mismo exgobernador.

 

LA HUELLA DEL DESASTRE

 

De acuerdo a la consideración de estudiosos del tema político y las implicaciones en actos que implican responsabilidad penal, Vargas Landeros no puede deslindarse de la administración pública estatal que encabezó López Valdez de 2011 a 2016 y en la que el hoy aspirante a un puesto de elección popular fue protagonista de primer nivel ya que la percepción ciudadana lo identifica ejerciendo el poder mientras el gobernador tomaba el lado lúdico del cargo.

 

“Por más que Gerardo Vargas diga que está limpio, que se le investigue, que denuncie quien tenga pruebas contra él, el hecho de estar vinculado a un mandato y ser quien por ley tiene la representatividad legítima del gobernador lo implica en situaciones de mal uso de la función pública y si no es por participación directa en los ilícitos sí por omisión al no regular el desempeño de sus subordinados”, considera Jasiel Morones Bárcenas, experto en el tema de políticas de Estado.

 

Cuando López Valdez tenía el cargo de gobernador sucedieron hechos de alto impacto como las muertes del periodista Humberto Millán Lizárraga; del ex director de Inteligencia de los gobiernos de Juan Millán y Jesús Aguilar Padilla, Luis Pérez Hernández; del estratega político Francisco Fuco Urrea y la vidente Oly Alonso, personajes que poseían información privilegiada sobre actores del gobierno estatal. De la misma manera resalta el homicidio de quien fuera dirigente de los desalojados de la presa Picachos, Atilano Román Tirado. Todos estos crímenes siguen impunes.

 

De ese mismo período derivaron acusaciones por presuntos actos de corrupción contra integrantes del círculo de primer nivel del gobierno, entre estos Armando Villarreal Ibarra, ex secretario de Finanzas; Eduardo Echeverría Aispuro, ex secretario de Salud y José Luis Sevilla Suárez Peredo, ex secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano. En total 11 ex funcionarios malovistas son señalados por delitos contra las finanzas estatales.

 

En el expediente negro figura la acusación que formuló Frank Armenta Espinosa, escolta de Mario López Valdez, acusando al entonces gobernador de proteger al Cártel de Sinaloa, en un video grabado mientras era cautivo de un grupo criminal. Al ser liberado el guardaespaldas fue localizado muerto al sur de Culiacán.

 

En 2017, durante el primer año del gobierno actual que encabeza Quirino Ordaz, el Congreso del Estado le rechazó a MALOVA la cuenta pública correspondiente al primer semestre de 2016 al detectarle irregularidades por un total de cuatro mil 457 millones de pesos. Además a los sindicatos de maestros les debía dos mil millones de pesos y al Instituto de Pensiones del Estado de Sinaloa dejó de pagarles alrededor de mil millones de pesos.

 

Todo este balance desastroso implica a los que desde la punta de la pirámide del poder estaban obligados a vigilar el correcto desempeño de sus subordinados y no basta con decir “yo estoy limpio” y por lo menos asumir deben la irresponsabilidad de dejarlos servirse del erario, considera Morones Bárcenas, al igual que la juez Sara Bruna Quiñónez al conocer la letrina de la corrupción malovista se negó a perdonar las transas para que salieran ilesos los implicados porque le pareció “un asunto inmoral autorizarlo”. 

 

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