Minerales, agua, gas: La guerra por los recursos naturales en México
Publicado el: 02/08/2018 03:50:40 p.m. en
Minerales, agua, gas: La guerra por los recursos naturales en México

  

“Más que una disputa territorial por el cruce de drogas, lo que pareciera que está ocurriendo es una guerra territorial por los recursos naturales, acompañada por un enorme proceso de militarización del país. Aquí es donde entra otro asunto que no tiene casi nada que ver con los cárteles sino con la apropiación ilícita de territorios riquísimos en recursos naturales como los minerales, el agua o el gas.”

 

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias.

 

 

 

La búsqueda de las grandes empresas trasnacionales por apropiarse de los recursos naturales en México tiene un obstáculo: la población. Minerales, petróleo, gas natural, agua: todo está a la venta pero para llegar a esos lugares donde esos recursos abundan hay que sortear a los pobladores, incluyendo activistas sociales que buscan defender a sus comunidades.

 

 

Desde el inicio de la llamada Guerra contra el Narco, patrocinada por Estados Unidos a través de la Iniciativa Mérida, grandes territorios del país en Tamaulipas, Chihuahua, Guerrero, Baja California o Sinaloa han sido abandonadas por los pobladores ante las amenazas del crimen organizado.

 

 

De acuerdo con el escritor e investigador Oswaldo Zavala, más que una lucha entre cárteles por determinada plaza para la venta o trasiego de drogas, parte de lo que explica la violencia que sacude a México es el control por determinadas zonas del país ricas en minerales, madera, agua, petróleo. Zavala asegura, además, que desde el lenguaje oficial se pretende excluir al Estado e inculpar solo a los narcos en este proceso de expulsión de civiles de muchas comunidades asentadas sobre verdaderas riquezas de las cuales ellos no son beneficiarios.

 

 

 

En tu libro explicas que más que una guerra contra el narco, lo que el Estado pretende es entregar estas zonas ricas en recursos naturales a las trasnacionales, contando para ello con la participación de grupos paramilitares disfrazados de cárteles.

 

 

Eso lo vemos en muchas partes del país. Por ejemplo, el Valle de Juárez, cercano a Ciudad Juárez, es rico en gas natural, hay un enorme yacimiento de gas natural, y lo mismo pasa en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, con la famosa cuenca de Burgos, considerada la reserva de gas natural más importante de México. Ahora, si vas a Guerrero, encontrarás que hay una enorme disputa por los minerales. En Chihuahua, sobre todo en la sierra, también hay una disputa por los recursos naturales. Entonces, lo que en primera instancia llama la atención es que aquí más que una pelea territorial por el cruce de drogas, lo que pareciera que ocurre es una disputa territorial por los recursos naturales acompañada por este enorme proceso de militarización del país. Aquí es donde entra otro asunto que no tiene casi nada que ver con los cárteles sino con la apropiación ilícita de territorios riquísimos en recursos naturales, que además coincide puntualmente con mucho de lo que está sucediendo en el continente y en el mundo: el golpe de Estado en Honduras, por ejemplo, se dio en buena medida por esa disputa por los recursos naturales. Lo que yo invito es a que repensemos la causalidad de la violencia que estamos viviendo porque más probablemente tiene que ver con la disputa por los recursos naturales que con esto que llamamos narcotráfico.

 

 

Háblanos del papel que Estados Unidos está jugando en este tema.

 

 

El tema del narco entre México y Estados Unidos se ha diversificado mucho. Por ejemplo, la mayor amenaza para Estados Unidos ahora es la droga sintética. Para esto hay todo un mercado chino que provee mucha de esta droga, estamos hablando de drogas farmacéuticas que se recetan por parte de la medicina tradicional, y que entonces no depende tan dramáticamente del mercado mexicano para ocurrir. Por otro lado, las drogas que sí llegan de México no necesariamente tienen que pasar por la frontera territorial México-EUA. Mucha de esa droga entra por avión o por los puertos, además no entra tampoco por un monopolio como el que se le atribuía supuestamente al Chapo Guzmán. En el discurso oficial, al mismo tiempo que te están diciendo que los traficantes se están matando por un pedazo de tierra en Tamaulipas, te dicen que estos narcos se están repartiendo el mundo con mucha facilidad. Por otro lado, tienes zonas ricas en recursos naturales que han sido totalmente despobladas por grupos como Los Zetas que inexplicablemente se dedican a sembrar el terror en pequeños ejidos y a despoblarlos y que no tocan a las trasnacionales y a los equipos de ingenieros que vienen a hacer la exploración para empezar el fracking. Lo que nadie te acaba de explicar correctamente es por qué a Los Zetas de pronto les interesa un ejido, y por qué no molestan en su reino del terror a las trasnacionales que ya están ahorita mismo explotando el gas natural en la Cuenca de Burgos. Lo que hay que suponer es que está explicación oficial de los cárteles peleando por la plaza es una invención por medio de la cual el ejército mexicano justifica su entrada también seguramente echando mano de grupos paramilitares. Algunos colegas periodistas en sus trabajos han llegado a la conclusión de que grupos como los zetas más bien son un tipo de extensión paramilitar de estrategias federales relacionadas con la reforma energética.

 

 

Cómo se explica esa teoría en ciudades como Tijuana, por ejemplo, azotada por la violencia entre grupos criminales y donde no hay esos recursos naturales que sí existen en la cuenca de Burgos.

 

 

No estoy tan seguro de que no haya recursos naturales importantes en Baja California. Hay una enorme disputa por el agua. Está Sempra Energy en Ensenada resguardando ciertos oleoductos. No está del todo fuera de esa lógica. Desde luego que hay mucha violencia en ciudades como Tijuana y Juárez, pero yo llamaría a la cautela y a no seguir inmediatamente el relato oficial sobre la violencia. La idea de que el CJNG le está disputando el narcomenudeo a la gente de Tijuana o Sinaloa es la lógica oficial y yo como periodista tengo que retirarme de esa lógica. La primera razón por la cual yo llamo a cautela es porque ese discurso lo hemos visto utilizado en todas las zonas del país, siempre a conveniencia de una mayor intervención militar y de una justificación de una violencia estatal todavía peor. Si tienes esta violencia en Tijuana lo que tenemos que pensar es quiénes son los actores de esa violencia. Es decir, cuando se dice que en Tijuana la violencia solamente puede ser explicada por una disputa por la plaza, por el narcomenudeo, lo que surge ahí son dos operaciones: primero es la eliminación de las policías como si solo estuvieran ahí paradas viendo pasar la cuestión, como si el poder oficial nunca hubiera tenido su propia responsabilidad en el narcomenudeo. Y dos: al controlar el flujo de la información a los periodistas controlas cómo pensar y qué hacer con esto y viene entonces lo que dicen los candidatos sobre que necesitamos más mano dura. El trabajo de los periodistas es no ceder rápidamente el espacio de significación de la violencia al poder oficial, y tratar de esclarecerlo de algún modo, y si no se puede esclarecer por lo menos no apresurarse a una respuesta. Por supuesto que hay narcomenudeo y grupos que les interesa este negocio, y que hay muerte, sin duda, pero lo que a mí me interesa pensar, sobre todo en la experiencia de Juárez que es la que más conozco, es que las policías estatales siempre han tenido una enorme injerencia en el narcomenudeo en ciudades grandes como Juárez o Tijuana. Lo que yo pensaría es que mucho de este narcomenudeo tiene que ver más bien con qué tipo de control policiaco estatal se ejerce sobre estas pandillas, sobre estas zonas que ofrecen el narcomenudeo en las ciudades y si esa violencia empieza a despegar a qué realmente se debe. El caso de Juárez y Chihuahua generalmente tiene que ver con procesos electorales. A Miroslava Breach la mataron en medio de una transición de gubernatura, donde estos grupos de poder mafiosos, políticos, empresarios y desde luego algunos traficantes, empiezan a pensar cómo sustituirse unos a otros y desde luego en desacuerdos entre unos y otros. Hay una lógica política detrás que uno debería pensar y a partir de ahí derivar otro tipo de lecturas. El discurso oficial es el que nos invita a culpar a los traficantes de esta violencia y a borrar totalmente la acción estatal cuando ha sido siempre este estado de excepción mafioso el que ha constituido el germen de la violencia. En 2008, cuando llega el primer operativo conjunto, mucho de lo que realmente ocurrió con la violencia en Ciudad Juárez (que se pensaba era la lucha del cártel de Sinaloa contra el cartel de Juárez en esta disputa por la plaza) tuvo que ver más bien con asesinatos de policías estatales y la aparición de una hegemonía federal que empezó a controlar la ciudad y que sometió a las estructuras mafiosas policiales de la ciudad. Entonces esto que llamabas cártel de Juárez era más bien una asociación de policías que controlaba no solo el narcomenudeo sino toda la economía clandestina de Juárez (secuestro, robo, extorsiones). Entonces de pronto entra el ejército y su primera aparición tiene que ver con el asesinato de policías estatales. Hubo incluso un éxodo de policías estatales que no se presentó a trabajar el siguiente lunes de que iniciara el operativo conjunto, y una vez que empieza esta supuesta lucha entre cárteles lo que ves de nuevo es el ejército sitiando la ciudad, grupos paramilitares secuestrando y asesinando gente. El asesinato de estos muchachos de villas de Salvárcar no tiene ningún sentido para un grupo de traficantes si lo piensas con claridad. Y en cambio entra un grupo paramilitar protegido por un cinturón al parecer de policías municipales que los escoltaba. Hay muchos indicios que detrás de estos conflictos urbanas lo que tienes generalmente es la apropiación de estas zonas de narcomenudeo pero controladas por instancias oficiales.

 

 

 

Y pagan los mismos de siempre mientras las grandes trasnacionales siguen explotando los recursos naturales.

 

 

En Baja California hay una enorme disputa por el agua. Hay enorme presencia de trasnacionales que están ya mismo aplicándose en la disputa de recursos naturales. La que más me viene a la mente de inmediato es Sempra Energy que ha tenido la mano casi siempre en todos los gasoductos del país, sobre todo en Tamaulipas y Baja California. Lo que uno nunca entiende es por qué los narcos, que tienen esta gran capacidad de destrucción, se limitan a los territorios mas pobres de la ciudad, matan gente en los barrios mas pobres y nunca se meten con la enorme riqueza de las trasnacionales que están en su ciudad o los grandes empresarios. Lo que te das cuenta es que esta supuesta disputa por la plaza siempre tiene que ver con pandilleros pobres, con muchachos que no terminaron ni la primaria, que viven en los barrios más miserables del país. Hay un estudio que se hizo en 2011 que justamente mostraba eso. El perfil del asesinato en México siempre es un muchacho pobres sin educación que vive en las zonas más marginales de las ciudades. ¿Por qué estos enormes mitos de traficantes que según la DEA controlan el narco en 10 países del mundo, por qué se van a ir a pelear en Lomas Taurinas por el cruce de drogas y matar a muchachos miserables cuando tienen gente vendiendo cocaína en Marruecos? La explicación oficial no tiene sentido. Mi primer llamamiento es que no compren la versión oficial porque no tiene ninguna razón, no es para nada válido asumir que toda esta destrucción y muerte que hemos vivido la está generando estrictamente una lucha de cárteles.

 

 

 

 

 

 

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