Felipe "El Borracho" y Margarita "La Sumisa"
Publicado el: 31/08/2020 04:34:30 p.m. en
Felipe "El Borracho" y Margarita "La Sumisa"

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

 

El 3 de febrero de 2011, el diputado Gerardo Fernández Noroña subió a la tribuna en el Congreso de la Unión para desplegar una manta en la que se leía el siguiente mensaje: “¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir el país?”

 

 

No era la primera vez que se hablaba del alcoholismo de Felipe Calderón, pero sí fue la primera vez que el asunto trascendía a los medios de comunicación. Un día después, en su noticiero de la cadena de radio MVS, la periodista Carmen Aristegui lanzó la pregunta al aire: “¿Tiene o no Calderón problemas de alcoholismo? Esto merece una respuesta seria, formal y oficial por parte de la Presidencia de la República.”

 


La respuesta llegó cuatro días después, cuando la periodista fue despedida de la cadena bajo el argumento de que había violado los códigos de ética de la empresa, aunque luego se confirmó que el despido se dio por una orden salida desde Los Pinos.

 

 

Presionar a la empresa para echar a la calle a la comunicadora que había hecho la pregunta incómoda fue la peor decisión que pudo tomar el gobierno federal: el asunto se volvió tema de discusión en las redes sociales y los medios lo abordaron bajo el argumento de que la salud del presidente es un asunto de interés nacional.

 

 

Y las burlas no pararon: ¿Estaba borracho Felipe Calderón cuando declaró su guerra contra el narco? ¿Su enfermedad pudo ser responsable de la muerte de miles de mexicanos que quedaron tendidos en medio de balaceras? ¿Convirtió al país en un cementerio por una envalentonada decisión tomada en medio de una borrachera?

 

 

En el libro Calderón de cuerpo entero (2012) el periodista Julio Scherer García entrevistó al ex dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, para indagar sobre el problema de Calderón Hinojosa con la bebida. En dicha entrevista, Espino dio cuenta de algunos episodios que vivió con Calderón antes de que llegara a la Presidencia.

 


En 2006 se acordó una reunión entre el candidato panista y Elba Esther Gordillo durante un evento en Ciudad Juárez. Según Espino, la llegada de Calderón se retrasó varias horas debido a que el candidato estaba “indispuesto”, según le había informado el propio Juan Camilo Mouriño dándole a entender que se encontraba “en plan alegre”, por lo que no estaba en condiciones de asistir a ningún evento.

 

 

El encuentro era fundamental para el candidato debido a los votos que le iba a generar una alianza con la maestra Gordillo, por lo que los asesores de Calderón tuvieron que hacer de todo para que se compusiera en pocos minutos. Además de obligarlo a que se diera un baño, lo rociaron con abundante perfume y le dieron a beber varias tazas de café “para que llegara un poquito más entero”, aunque, señaló Espino, durante el encuentro con la maestra aún se le notaba que “había estado contento”.

 

 

Las anécdotas relatadas por Manuel Espino retroceden hasta 2002, cuando Calderón era diputado federal. Una tarde se quedaron de ver en el restaurante Barraca Orraca, al sur de la Ciudad de México. Las horas pasaron, una copa tras otra, discusión tras discusión, hasta que llegada la noche arribó Margarita Zavala, enojada, buscando a su marido.

 


”Discutíamos otros temas y no sé cuánto tiempo después de nuestra última discrepancia, llegó Margarita Zavala. Yo le había dicho a Felipe que ya era hora de que nos fuéramos, pero él quería seguir bebiendo”, señala Espino.

 

 

Margarita se paró junto a la mesa donde estaba su esposo y le recriminó: “Felipe, te he estado buscando. No te reportas, tu chofer me dice que no me puede decir dónde estás. Lo forcé a que me diera tu paradero y por eso estoy aquí. Habíamos quedado en que ya no ibas a tomar.”

 

 

Con respecto a la relación entre la expareja presidencial, en su libro La Señora Calderón (Temas de Hoy, 2018), la periodista Sanjuana Martínez señala que hay testigos que le han contado que Calderón “maltrata físicamente a Margarita”.

 


Ante ese comentario, Espino, ahora entrevistado por Sanjuana, señala que él sí cree esa versión “porque [Calderón] es muy… ¿Cómo te diré? Menosprecia mucho a las personas y creo que a Margarita también. Además, [ella tiene] un estilo que a mí me desesperaría, o sea, pazguato, de pocas neuronas. Pero sí puedo imaginar a Felipe, que es neurológicamente hiperactivo”.

 

 

“¿Usted cómo veía a esa pareja?, le pregunta la periodista. “Una relación fría, muy fría la relación entre ambos, son un par de hielos”, contesta Espino. “Entonces, ¿es un matrimonio también de conveniencia, más allá´ del amor?” “Me parece que de jóvenes les ha de haber generado empatía o entusiasmo el hecho de que ambos eran descendientes de personajes del PAN, y tal vez confundieron eso con un cariño, con otra cosa. Había afinidad en la forma de ser, pero nunca hubo enamoramiento. Yo nunca vi un momento cariñoso entre ellos, jamás, nunca, nunca.”

 

 

En la entrevista, Espino agrega que varios de los colaboradores de Calderón terminaron el sexenio “con grandes patrimonios”, entre los cuales destacan Roberto Gil Zuarth, César Nava y Alejandra Sota Mirafuentes, la exvocera presidencial, considerada por la revista Forbes como una de las 10 personas más corruptas de México por aprovechar su paso por el gobierno federal para hacerse de millonarios contratos para la empresa de la cual es socia mayoritaria.

 

 

El libro de Sanjuana da a conocer que a Calderón le gustaba “pasarla bien” sin pagar un peso de su propio bolsillo. Todo lo que consumía en bebidas lo cargaba a cuenta del erario público. Espino señala que los problemas del expresidente con el alcohol empezaron durante su periodo como dirigente nacional del PAN, entre los años 1996 y 1999. Hacia mediados del año 2000, cuando Calderón ya era diputado federal y coordinador de la bancada de su partido, organizó una reunión con diputados en un hotel de Juriquilla, una de las zonas más exclusivas de Querétaro.

  


En dicha reunión, Calderón pidió mariachis, comida, botellas y se peleó con diputados y meseros. Pasadas las dos de la madrugada, cuando el servicio estaba por cerrar, Felipe se hizo de palabras con un mesero que no le quería servir más bebidas: “¿Tú no sabes quién soy yo? -le preguntó en tono prepotente-. ¡Te ordeno que me traigas otra botella!”

 

 

Cuando uno de los empleados comenzó a levantar la mesa en horas de la madrugada, Calderón le gritó: “No te lleves las botellas. Esas me las voy a tomar también. Yo las pagué y yo me las voy a tomar”, mientras el resto de los diputados lo intentaban calmar.

 

 

Horas más tarde, entre varios diputados se lo llevaron “en calidad de bulto” a la habitación del hotel donde lo acostaron en la cama, le quitaron los zapatos, el cinturón y lo acomodaron de lado, con una almohada en la espalda para que se mantuviera en dicha posición y que no se ahogara con su propio vómito.

 

 

“Fue muy penoso y no era la primera ni la última vez”, señala Espino, quien agrega que horas más tarde, cuando todos estaban en la mesa para comer, Calderón llegó y se sentó a su lado y le preguntó: “Oye, Manuel, ¿qué pasó anoche? No me acuerdo de nada.” Espino le contó lo que había hecho, incluyendo las agresiones verbales contra los meseros y algunos de sus compañeros, y Felipe le pidió un favor: “De ahora en adelante, cada vez que pase algo así, sácame de ahí con cualquier pretexto. Dime que me habla Margarita o cualquier otra cosa”.

 

 

“Espino explica que ese favor se lo hizo algunas veces, pero luego ya no funciono´. Finalmente, Calderón, en una ocasión en que tenia un alto grado de alcohol encima, le reclamó: Tú siempre vienes y me dices lo mismo. Y no es cierto. ¡Déjame en paz! A partir de ese momento, Espino decidió ya no cuidar las borracheras de Calderón, que además eran del dominio publico.” 

 

DEPRIMERA VISIÓN
EN RETROSPECTIVA
REPORTAJE
VISIÓN LITERARIA
OBSERVATORIO DEPORTIVO
ENCUESTA