Expediente abierto: Carlos Salinas y el caso Colosio
Publicado el: 15/02/2019 11:51:34 a.m. en
Expediente abierto: Carlos Salinas y el caso Colosio
 

 

El 7 de noviembre de 2000, días antes de que Ernesto Zedillo le entregara el poder a Vicente Fox, el fiscal especial para el caso Colosio dio por concluidas las investigaciones. Ordenó que todo el expediente de más de 9 mil páginas fuera resguardado en una bóveda del Archivo General de la Nación y que no fuera revelado su contenido hasta el año 2035. Sin embargo, la actual administración federal decidió que el asunto era de interés nacional y ordenó su desclasificación.

 

Por Redacción /De Primera Noticias.

 

El 23 de marzo de 1994 fue asesinado en la colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, el candidato del PRI a la presidencia Luis Donaldo Colosio. Tras los disparos que le arrebataron la vida, la multitud se abalanzó sobre un joven de 23 años al que se acusó al instante de ser el homicida. Fue trasladado a varias dependencias de gobierno donde se le interrogó, se le torturó y se le aisló por completo. Días después, Mario Aburto Martínez fue presentado ante los medios de comunicación y desde entonces empezaron las especulaciones sobre si se trataba del mismo individuo al que personal de seguridad había detenido en Lomas Taurinas.

 

 

Han pasado 24 años desde el magnicidio y aunque el caso no se ha cerrado, el expediente completo permanecía bajo resguardo en el Archivo General de la Nación, escondido para los mexicanos hasta el año 2035. Sin embargo, por considerar que se trata de un “asunto de interés nacional”, el gobierno actual decidió abrir el expediente y la organización civil Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) dio a conocer algunos de los aspectos más importantes del caso luego de consultar las 9 mil páginas de la investigación.

 

 

Entre las novedades que encontró la asociación civil está una declaración de Aburto Martínez del 29 de abril de 1994, en la que señala que días después del magnicidio, recibió una llamada del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. El documento señala que esa tarde personal del Juzgado Primero de Distrito en Procesos Penales del Estado de México ingresó al Centro de Readaptación Federal Social número 1 donde se encontraba recluido Mario Aburto Martínez. El juez Alejandro Sosa Ortiz, se presentó con su secretario. También estaba personal de la fiscalía mexicana y la defensa de Mario.

 

“Aburto amplió su declaración desde Almoloya. A casi dos meses del asesinato su versión fue otra: nunca dijo que lo llamaban el Caballero Águila, jamás tuvo un apodo. Tampoco estudió en un seminario; no estuvo en Chiapas; no sabía nada del EZLN y nunca se preparó con armas de fuego para asesinar a Colosio. En cuanto a los hechos fue un terrible accidente: me golpearon en la pierna derecha y perdí el equilibrio”, indicó MCCI.

 

En su declaración, Aburto Martínez aseguró que cuando era trasladado del lugar del asesinato a las oficinas de la PGR en Tijuana, los agentes que lo llevaban boca abajo le dijeron que tenía que declarar que pertenecía a un grupo armado o a un grupo político, y que en caso de no declararse culpable se vería en grave peligro. Agregó que fue sacado de las oficinas de la procuraduría envuelto en un colchón. En un lugar donde se escuchaban las olas del mar lo torturaron: “Me dijeron que mi mamá también estaba siendo torturada”. Según Aburto querían que inculpara a alguien.

 

En la declaración del 29 abril, Mario mencionó una llamada del presidente Calos Salinas de Gortari: “Se acercó al declarante un agente que le dijo que el presidente Salinas de Gortari estaba en el teléfono y quería negociar con él. Y que lo que el declarante quisiera el presidente se lo iba a dar, pero que el de la voz tenía que prestarse a lo que él dijera y que de preferencia dijera que le había pagado un partido político”.

 

El expediente del caso también deja constancia de que elementos de la Policía Federal declararon como testigos de los hechos sin haber estado en Lomas Taurinas. El parte informativo, de cuatro cuartillas elaboradas por nueve elementos de la Federal, contiene presuntas confesiones de Mario Aburto: “A las 5:12 de la tarde, la bala de un revólver Taurus calibre .38 perforó la cabeza del candidato. Unos segundos después otra bala entró por el estómago. Se le trasladó a un hospital. El que disparó se llamaba Mario Aburto Martínez. Trabajaba en una maquiladora. Accionó el arma en dos ocasiones. Primero en la cabeza. Lo remató con otro en el estómago. Se le arrestó. Confesó: lo hizo porque de acuerdo a sus ideas personales quería evitar hechos que pudieron pasar semejantes a los que ocurrieron en Chiapas. Nos dice que no le importa su vida”.

 

En la ratificación de las declaraciones que forman parte del expediente del proceso penal iniciado contra Mario Aburto y que Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) logró desclasificar, se encontró que, aunque todos firmaron y narraron cómo ocurrieron los hechos, seis policías federales no participaron en la detención o estuvieron cerca, sin embargo, fueron presentados como testigos del crimen.

 

 

“Las ratificaciones contenidas en el expediente con causa penal 41/94 se ofrece la versión íntegra de lo que contestaron los agentes al abogado de Mario Aburto durante las ratificaciones. Uno de ellos confesó que sólo participó en la filmación de un video a varios metros del lugar de los hechos; otro aceptó que nunca vio a Mario Aburto; dos más reconocieron que no estuvieron en Lomas Taurinas, sino resguardando el hospital a donde fue trasladado Colosio; otros tres no ratificaron sus declaraciones y tampoco dieron motivos”, señala el documento.

 

En el expediente judicial que obtuvo MCCI, se encontró que, a pregunta del abogado de Mario Aburto, Héctor Sergio Pérez Vargas, los policías contestaron lo siguiente: “Que diga el testigo el momento preciso en que se identificó plenamente como agente de la Policía Judicial Federal ante el señor Mario Aburto.” El policía José Rodríguez Álvarez reconoció: “Yo no me identifiqué porque en ese momento yo me encontraba dándole seguridad en el Hospital General donde se encontraba lesionado el licenciando Luis Donaldo Colosio y que esa fue la participación mía porque no lo vi físicamente al señor Mario Aburto Martínez”.

Lo mismo señaló el policía Jesús Romero Juárez: “Yo no me identifiqué con él porque mi participación fue prestar seguridad en el hospital en el cual se encontraba el candidato”. Mientras que la agente Dora Enriqueta Buitrón contestó lo siguiente: “Que el único contacto que tuve con el señor Mario Aburto fue cuando recibí órdenes del comandante Raúl Loza Parra de entrevistarlo haciéndome pasar como periodista internacional”.

 

La periodista Laura Sánchez Ley, autora del libro Aburto. Testimonios desde Almoloya, señaló en entrevista con De Primera Noticias que durante su investigación se dio cuenta de que había una enorme diferencia entre el Aburto que presentaron las autoridades con el que retratan sus amigos y familiares y lo que ella logró documentar.

 

“Yo te puedo hablar de las diferencias que encontré entre el asesino que presentaron las autoridades y la persona que amigos y familiares retratan. Lo que yo encontré es que Mario Aburto difiere mucho del que las autoridades nos dibujaron cuando afirmaron que tenía una personalidad bordelinde. Realmente lo satanizaron. Por ejemplo, no es un nombre ignorante como lo pintaba la autoridad, se trataba de un joven totalmente informado. Durante la investigación, para crear esta personalidad de bordelinde, se manejan cosas tan burdas como que la mamá se teñía el pelo de rosa y por eso no tenía moral, que Aburto tenía un pasado criminal adolescente porque había disparado una pistola de salva en su pueblo, que tenía personalidad de retardado. Y con esos elementos se dictaminó la sentencia de Mario Aburto Martínez”, indica.

 

 

Cuando se le pregunta por las distintas versiones sobre el asesinato de Colosio, entre las oficiales y las populares, desde la versión del asesino solitario hasta aquella que indica que la orden salió directamente de Los Pinos, Sánchez Ley asegura que le parece muy difícil creer la versión del asesino solitario. 

 

 

“Recordemos que después de que a Colosio le dan el tiro lo recibe en el hospital la doctora Patricia Aubanel, quien aseguró que el candidato tenía disparos de dos calibres distintos. Sin embargo, luego salió a retractarse y decir que se equivocó. Además, esta versión que asegura que el candidato, luego de que le dieron un balazo en la cabeza, tuvo oportunidad de girar 180º resulta, por decir lo menos, complicada de creer”.

 

 

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