Entrevista con Bernardo Barranco
Publicado el: 11/6/2017 7:14:52 PM en
Entrevista con Bernardo Barranco
 

 

A sus 75 años el cardenal ha presentado su renuncia ante el papa Francisco. Norberto Rivera dejará el cargo después de las elecciones de 2018, en medio de demandas ante la PGR por encubrimiento de pederastas y justo cuando la Iglesia Católica pasa por una de sus mayores crisis. Rivera forma parte del  sector más conservador de la iglesia y desde su posición ha buscado influir en la agenda política nacional en temas de derechos civiles y reproductivos. Gracias a sus contactos con las élites económicas ha logrado ejercer presión sobre los legisladores para imponer sus creencias en un estado que se declara laico. En algunos casos, esas medidas de presión han funcionado y la clase política, arrinconada y desacredita por la corrupción, ha cedido espacio a la iglesia que tendrá un papel preponderante en los temas a discutir en la campaña electoral de 2018.

 

 

Por Sergio Ramos.

 

 

El cardenal Norberto Rivera nació en una de las comunidades más pobres de Durango, en una familia indígena de origen tepehuana. Conoció el hambre, la miseria, la ausencia del padre que emigró a los Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de sus orígenes, Rivera nunca se ha mostrado solidario con las causas indígenas y, por el contrario, su único interés a lo largo de los 22 años que lleva en el arzobispado de México ha sido consolidar su poder y su influencia en las élites económicas y políticas de México, entre las cuales se mueve como pez en el agua.

 

Norberto Rivera forma parte del sector más radicalmente conservador en la Iglesia Católica. Desde su posición ha intentado influir en la opinión pública y ha usado todo su poder para colocar la agenda de la iglesia en materia de derechos civiles y reproductivos.

 

La clase política mexicana, desacredita, ha cedido ante las presiones de la iglesia por cuestiones meramente electorales. Para Bernardo Barranco, compilador del libro El Pastor del Poder (Grijalbo, 2017), que incluye varios ensayos que analizan la figura de Norberto Rivera desde todas las ópticas posibles, el cardenal nunca ha estado del lado de las clases desfavorecidas, de las causas de justicia social, por el contrario, su único interés ha sido escalar posiciones sociales hasta consolidar su poder.

 

 

Descríbenos a grandes rasgos quién es en realidad el cardenal Norberto Rivera.

 

Es uno de los hombres más importantes en la vida de la iglesia actualmente. Al ser cardenal es el clérigo con más alto grado de investidura del catolicismo. Es un hombre de poder, es un hombre muy inclinado hacia las élites económicas, hacia las élites políticas, no es un hombre que tenga un talante pastoral, de cercanía ni calidez con la feligresía, más bien es un hombre vinculado a los grandes procesos políticos, a las grandes jugadas. Y él ha encabezado en estos 22 años los intereses y la agenda de la iglesia católica en la vida política. Entonces es, sin duda, uno de los personajes con mayor fuerza que tiene la iglesia pero es una fuerza fundamentalmente sociopolítica, no es una fuerza pastoral, espiritual, caracterizada por un espíritu evangelizador, sino que más bien es una posición de poder, política, al interior de la iglesia.

 

¿Cuáles son los orígenes de Norberto Rivera, de dónde viene, por qué alcanza el poder que hoy ostenta?

 

Norberto Rivera viene de una cuna muy humilde. No solamente humilde sino excluida. Él es originario de una comunidad indígena tepehuana en La Purísima, Durango. Su padre fue un bracero y su familia se dedicaba al comercio. Ingresó muy joven al seminario precisamente en esta búsqueda de muchos niños pobres que encontraron en la iglesia no solamente un llamado vocacional sino también una aspiración social. Rivera entonces ingresa al seminario muy joven, sin duda por un fuerte llamado vocacional, pero también por una aspiración de ascenso, de promoción social. Su familia era de muy escasos recursos, vivían en una condición absoluta de miserabilidad. Norberto va adquiriendo una educación clásica, una formación doctrinal, dogmática. Después es un actor favorecido con el padrinazgo de uno de los más importantes clérigos en Durango: Antonio López Aviña, un clérigo de raigambre cristera. Estos son los orígenes de él. Yo te podría decir que lo que encontramos en Norberto Rivera es un profundo desclasamiento, de ser un muy humilde indígena a convertirse con los años en un actor si bien no sofisticado porque nunca ha dejado de lado sus actitudes rústicas, sí en un personaje que sabe de buenos vinos, habla francés, que se desenvuelve con naturalidad en las clases altas, en las élites del poder, que conoce lugares, que puede hablar italiano, que conoce bastante latín, es decir, en un personaje totalmente distinto y paradójico al mismo tiempo, porque muchos pensábamos que al ser de origen muy humilde tendría una sensibilidad por los temas de pobreza, por los temas de justicia social, y al contrario, Norberto Rivera es una persona que ha mostrado poco interés por el desarrollo de las comunidades indígenas, e incluso, combatió de manera muy feroz al obispo Samuel Ruiz que sí tenía una vocación de apoyo a los sectores indígenas. Combate de manera muy despiadada al obispo Raúl Vera que hace una pastoral muy sensible al mundo indígena. Por sus orígenes uno esperaría que fuera una persona sensible a esos orígenes, a su pasado, a sus raíces, a su sangre, pero por el contrario, se muestra bastante alejado de los clamores de justicia, de demandas históricas de justicia social. Creo que en su caso hay un doble proceso, el desclasamiento social por un lado, y por otro, es un desclasamiento clerical.

 

¿Podemos decir que Norberto Rivera ingresa al seminario como una manera simplemente de escalar socialmente, como una oportunidad para prosperar? Así como en algunas regiones el magisterio es la única manera de tener un empleo seguro y en otras es el narco porque es lo único que hay.

 

Sí, desde luego, yo creo que opera un efecto similar al de los militares. Hay que ver que en Sudamérica los militares y los clérigos provienen de las clases altas y de las viejas familiares terratenientes. En el caso de México no fue así. Si bien en el siglo XIX y XX las élites inundan el ejército y el clero, la revolución de 1910 se muestra como una convulsión que invierte esta ecuación y la trastoca: ya no son las elites las que nutren a estos cuerpos de la sociedad sino, más bien, los sectores populares.

 

Desde la homilía ha intentado influir políticamente entre los feligreses. Háblanos sobre el discurso político de Norberto Rivera y la manera en que ha usado su posición para influir en la vida política y social del país.

 

Norberto es un clérigo que tiene como objetivo central el insertar los intereses de la iglesia en la plaza pública. El mandato que recibe de  Juan Pablo II es convertirse en uno de los ejes rectores de autoridad para la orientación y penetración en la vida pública de lo religioso. Y la agenda de la iglesia católica evidentemente es incidir en los procesos políticos y sociales y defender causas doctrinarias como la moral pública, la moral sexual, temas como los derechos de la mujer, los homosexuales, los matrimonios igualitarios, todo eso forma parte de un gran paquete del cual Norberto Rivera se siente depositario. Desde el púlpito hasta los intercambios con las propias élites o la presión política o la articulación con grupos de presión sean empresariales o grupos de derecha muy conservadores, Norberto Rivera ha mantenido una constante de mantener vigente la agenda de la iglesia en la esfera de lo público. Siempre se ha resistido a enviar lo religioso a la esfera de lo privado. Presionando o chantajeando incluso en temas como aborto, o la píldora del día siguiente, donde amenaza a los legisladores con excomulgarlos. La debilidad de la clase política mexicana ha favorecido para que la iglesia tenga una presencia que no le corresponde.

 

¿El desapego de la iglesia católica representada por Norberto Rivera ha propiciado la aparición de otros cultos a santos no oficiales como La Santa Muerte, San Nazario o Malverde?

 

En cierto sentido sí, en la medida en que la opción de Norberto Rivera es con las élites. Ha privilegiado al Opus Dei, a los Legionarios, a esos grupos de clase media alta. Ha tenido un desprecio por la religiosidad popular. Incluso el interés que ha tenido por el culto guadalupano ha sido solo económico. Ha propiciado que a nivel popular se hayan generado otros cultos. Pero es algo que va más allá, hay que decirlo claramente.

 

¿Cómo es su relación con personajes como Margarita Zavala, Andrés Manuel López obrador, Miguel Ángel Mancera, los candidateables?

 

Son lazos muy estrechos que ha ido cultivando aunque no solo con las élites políticas sino también con personajes de la vida económica, con grandes empresarios como Carlos Slim u Olegario Vázquez Raña. Norberto tiene una particularidad: no ha tenido éxito con las elites de origen aristocrático, las grandes familias, él más bien se desenvuelve con los nuevos ricos, aquellos sectores que han hecho fortuna de un tiempo acá y cuya riqueza no está muy claro cómo la construyeron aunque en muchos casos ha sido al amparo del gobierno con contratos privilegiados. Ahí es donde Rivera se desenvuelve muy bien, con los grandes poderes económicos con los que ha ido formando alianzas fuertes.

 

Su relación con el Papa Francisco no es buena. Ambos representan posiciones totalmente opuestas en cuanto a la concepción que tienen de la iglesia.

 

Todo esto evidentemente contraviene la tesis central de renovación de la iglesia del papa Francisco. Rivera y el imperio que ha logrado construir como arzobispo en los últimos 22 años están en franca oposición con la tesis de renovación del papa que busca pastores más que políticos, no quiere príncipes, quiere gente más entregada a su pueblo, que sea cálida, que sonría, que apacigüe y conforte los dolores de su gente, y que tenga una actitud de salida a los espacios de fronteras, que vaya a los rincones más rudos de pobreza y exclusión, no quiere obispos de aeropuerto, no quiere obispos de escritorio, no quiere obispos que hagan acuerdos bajo la mesa, que se suban a los carros del poder, sino que quiere pastores que salgan a la calle, quiere pastores de encuentro. Entonces ahí está la disyuntiva. Rivera se ha resistido, incluso forma parte de los grupos de oposición al papa que ahora cada vez están más activos, cada vez están más agresivos, es una derecha a nivel internacional que cuestiona y pone en duda la autoridad del papa. Norberto Rivera forma parte de este movimiento.

 

 

¿Qué papel va a desempeñar Norberto Rivera en las elecciones de 2018?

 

Yo creo que va a intentar colocar su agenda, la agenda rancia de la iglesia católica. Se va a convertir en un factor de inhibición a los candidatos y los partidos a la hora de proponer ciertos temas como planteamientos de campaña. Yo creo que el fenómeno que pasó en el Estado de México muy probablemente se reproduzca a nivel nacional. Es una clase política que no se va a atrever a provocar la ira de la iglesia. Y entonces sería un triunfo muy importante para él y sobre todo para los sectores más conservadores de la iglesia. Ahora, el ciclo Norberto Rivera ya acabó, es un ciclo que ha llegado a su fin, y en ese sentido me parece muy importante resolver la pregunta quién lo va a renovar. La verdad es que no hay muchos. La mayoría proviene de una vieja concepción, de una concepción tradicional, y yo espero o tengo la esperanza de que el papa Francisco se decida por algún pastor cercano a su sensibilidad.

 

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