"Para López Obrador no hay neutralidad: O se está con él o contra él"
Publicado el: 15/07/2020 11:25:26 a.m. en
"Para López Obrador no hay neutralidad: O se está con él o contra él"
 

“El gobierno de AMLO empieza a debilitar, descalificar, someter o desaparecer a las instituciones autónomas y a los organismos de control externo, porque no le gustan a López Obrador, porque para él no hay neutralidad, no hay imparcialidad. O se está con él o se está contra él.”

 

 

Por Sergio Ramos.

 

 

En julio de 2018 Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia de México gracias a que sus promesas de campaña calaron en la mitad de los electores que no solo le dieron su respaldo a él, sino a su partido, por lo que personajes de todo tipo arribaron al poder.

 

A 19 meses de la llegada del considerado “primer presidente de izquierda”, un balance de su gobierno no lo deja bien librado: entre las contradicciones, las mentiras, la caída en la economía y el incremento de la violencia, cada vez más mexicanos se sientan desencantados con López Obrador.

 

En su libro, AMLO en la balanza, José Antonio Crespo reconstruye la historia del actual sexenio, analiza a Morena, las decisiones más aplaudidas y las más criticadas, explica el neocentralismo, los retos de la aplanadora legislativa, las dudas de los mercados financieros y la rápida trasmutación de la gran esperanza en incertidumbre, a la vista de los datos: ¿qué futuro nos espera?

 

 

DE PRIMERA NOTICIAS: ¿Cuál es el balance que hace de los primeros 19 meses de gobierno de López Obrador en lo económico y lo político?

 

 

José Antonio Crespo: En materia económica se tomaron decisiones que empezaron a espantar a las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, lo cual se reflejó en una caída del crecimiento económico, del 2.24 en el que estábamos al 0 por ciento actual. El mensaje que se mandó con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, por ejemplo, generó desconfianza en los inversores, incertidumbre en cuanto a la certeza jurídica o el cumplimiento de los acuerdos de Estado, es decir, que lo que se acuerda con un gobierno se respete con el siguiente. Todo eso ha provocado desconfianza, salida de capitales, desempleo y baja en el crecimiento económico.

 

 

“En materia política lo que vemos es que el gobierno empieza a debilitar, descalificar, someter o desaparecer a las instituciones autónomas y a los organismos de control externo, porque no le gustan a López Obrador, porque para él no hay neutralidad, no hay imparcialidad. O se está con él o se está contra él. En países democráticos normalmente se polarizan las posturas durante las elecciones, pero cuando llega el nuevo ganador, normalmente se convoca a la reconciliación, se baja el discurso, se bajan los ataques, se reúnen con opositores a platicar, a negociar. Pero en el caso de gobernantes populistas, como son también los casos de Trump en Estados Unidos, o Bolsonaro en Brasil, habiendo ganado continúan con la polarización, no llaman a la reconciliación, desacreditan a los interlocutores, lo mismo de partidos políticos que de analistas. Y ahora AMLO le está metiendo el acelerador a la polarización por las elecciones del año que viene.”

 

 

DPN: Esos son algunos de los temores de sus opositores con respecto a López Obrador antes de la elección y que se cumplieron ¿pero ha habido otros que el presidente ha desmentido en su gobierno?

 

 

Sí, por ejemplo, aunque en general tiene una actitud poca democrática, no ha habido censura. Algunos medios han ejercido la autocensura, han sacrificado a algunos de los más críticos de sus analistas para quedar bien con el gobierno, pero en realidad no ha habido la censura que muchos esperaban. En todo caso, no hasta ahora. Eso es algo que hay que celebrar y reconocer.

 

 

DPN: Durante la campaña electoral los simpatizantes de AMLO pasaron por alto muchas incongruencias del candidato con tal de apoyar la alternancia. Esto mismo sucede ahora en la presidencia. ¿De qué manera la ausencia de crítica entre los electores puede incidir en la mala conducta del gobernante?

 

 

Yo divido a los electores en tres segmentos: los que son incondicionales de AMLO y todo se lo aprueban, no le ven incongruencias o les restan importancia. Los que votaron por él pero no de manera incondicional, sino por hartazgo del PRI y el PAN, con una expectativa de que las cosas podrían mejorar y con la idea de que López Obrador sería más moderado, más razonable. Este es el electorado que se está alejando poco a poco del presidente, lo cual se refleja en las encuestas, están desencantados, son los que creyeron en López Obrador y ya no. Y el otro segmento son los críticos de siempre, los que no votaron por él y no aprueban nada de lo que hace. Los incondicionales no sabemos realmente cuántos son, puede ser el 15, 20, 30% del electorado. Van a seguir votando por Morena y son los que salen a defender todo, a pesar de las incongruencias que desde siempre se veían. Por ejemplo, yo en otro libro señalaba que López Obrador estaba recibiendo a todos los que él mismo calificó de corruptos, gente del PAN que estuvo en el fraude electoral, gente del PRI acusada de corrupción, a perredistas que estuvieron en el Pacto por México. Son contradicciones que sus seguidores le avalan y le justifican. Incluso muchos de sus ideólogos, gente preparada, gente con muchas credenciales, se lo justifican todo, y eso sí efectivamente le da un margen para seguir haciendo lo que él quiera. Si hubiera una posición más crítica de sus seguidores, un voto más condicionado, se le cerrarían los márgenes para hacer lo que le diera la gana. Pero teniendo un margen tan amplio sigue haciendo lo que quiere. Sabe que va a tener ahí un ejército de incondicionales que van a respaldar y creerle todo.

 

 

DPN: ¿Hubiera sido posible que López Obrador llegara a la presidencia si hubiera conservado el purismo moral de 2006 y no se hubiera ajustado a un pragmatismo político que incluye la integración de personajes de otras corrientes?

 

Es muy difícil en la política mantener el purismo ideológico. Remontémonos a Maquiavelo: si quieres tener éxito en política no puedes ser muy congruente con tus valores ni con la moral. Lo que le critico a López Obrador y a Morena no es tanto que de repente tengan medidas pragmáticas, en la política efectivamente tienes que hacer algunas concesiones, sino que se presenten como impolutos. Hay una gran hipocresía, que no es exclusiva de Morena, pero por eso decimos ¡son iguales! ¿Cuál partido excepcional? Se presenta como impoluto, como excepcional, como referente moral, y a la mera hora no es cierto, a la mera hora se comporta como todos los demás, acusa a los otros partidos con dedo flamígero y hace lo mismo que criticaba al PRI y al PAN. Sus valores los cambian por pragmatismo puro. El conceder ser pragmáticos, el ceder en alguna medida en tus valores, sí, pero hasta dónde, también hay grados, puedes conceder una parte, pero hay un límite porque llega un momento en que ya concediste tanto que ya te pervertiste por completo, ya te desvirtuaste, y eso ya se convierte en una lucha por el poder mismo.

 

 

Ese pragmatismo de AMLO que lo condujo al poder incluyó la frase “lo mío no es la venganza”, con la que básicamente le ofreció impunidad a los corruptos del gobierno anterior.

 

 

Yo estoy convencido de que ese argumento de ver hacia el futuro para no meternos en relajo lo hizo por un pacto de impunidad con Enrique Peña Nieto para que le facilitara el acceso al poder. De hecho, él ofreció desde antes ese pacto de impunidad. Y obviamente por las condiciones en las que estaba, Peña Nieto aceptó. A lo mejor López Obrador quiere cumplir ese pacto de impunidad. Se pueden romper los pactos y no sabemos si eventualmente, en una situación difícil, por ejemplo, si las cosas no le van bien en las encuestas antes de las elecciones de 2021, no sería raro que rompiera ese pacto de impunidad y llamara a cuentas a Peña Nieto porque eso le daría muchos puntos electorales. Pero hasta ahora ha cumplido con el pacto, no se ha metido con Peña, ni siquiera lo menciona, todo es contra Felipe Calderón y Vicente Fox. Pero ese argumento de que no hay que meternos en líos y mejor mirar al futuro es el mismo que usó Fox. A él se le criticó mucho que a la mera hora no llamara a cuentas a los corruptos del PRI, que fue una de sus ofertas más importantes, que iba a acabar con la impunidad y llamar a cuentas a varios, los peces gordos que decían. Y ahora pasa lo mismo con López Obrador. Entonces, ¿dónde quedó el cambio? El hecho de irse contra dos o tres, Rosario Robles o Emilio Lozoya, pero a los demás que incurrieron en corrupción no se les toca, es lo mismo que hacía el PRI. El PRI agarraba a uno o dos, casualmente enemigos del presidente o que tenían cuentas pendientes con el presidente, y dejaba a los demás. Ese modelo es el mismo del PRI, el modelo que está aplicando López Obrador en términos de combatir y castigar la corrupción, y en algo se parece también al del Fox, de mejor perdonar para no meterse en líos, pues eso ya vimos que no sirve de nada sino no estaríamos en el grado de corrupción en el que está México.

 

 

DPN: Pero además Fox tenía una desventaja frente a López Obrador.

 

No tenia el Congreso. López Obrador tiene la mayor parte del poder, de tal manera que podría hacer mucho más de lo que está haciendo. Y en cambio, la corrupción le sirve en el discurso para mantener la idea de que él sí combate a la corrupción, aunque no lo haga cabalmente. Le sirve también para desaparecer programas e instituciones que no le gustan y siempre viene con el pretexto de la corrupción. Él está usando eso de pretexto para quitar lo que le estorba. Entonces habla de corrupción en el INE, de corrupción en la Comisión de Derechos Humanos. Bueno, pues entonces que castigue a los que hayan incurrido en corrupción, y no lo hace, y en cambio mete a su gente, cierra los programas. O por ejemplo, cuando presionó, seguramente con fundamento, a Medina Mora en la Suprema Corte para que se saliera antes de tiempo que su espacio lo ocupara alguien leal a López Obrador. Bueno, lo congruente hubiera sido, si medina mora tiene corrupción, como probablemente sí la tiene, pues que se le aplique la ley, no nada más lo amenaces para uso político. Ahí se ve muy claramente el uso político: mira si no te sales, te aplico la ley, ah, bueno, pues sí me salgo. Y ya. Entonces intercambiaste el castigo que le correspondía a cambio de un favor político. Así no se va a combatir la corrupción en serio.

 

 

Uno de los grandes fracasos del gobierno de AMLO ha sido en lo referente a la inseguridad. Cada año se rompe récord en cuanto a homicidios. Y la violencia asociada a los cárteles recuerda a los peores años del calderonismo.

 

 

A mí siempre me pareció que las propuestas que hacía para reducir la inseguridad no iban a servir. Sí planteaba cosas distintas, pero eran muy fantasiosas. Esa cuestión de abrazos y besos, no balazos, becarios y no sicarios. Creía que con darles becas a los jóvenes iba a evitar que se fueran a los cárteles. Es una fantasía impresionante. Y lo que también había planteado, que no fue nuevo, fue la Guardia Nacional, esa sí la llevó a cabo, pero no había dicho que iba a ser a costa de la Policía Federal. Y por otro lado, la forma de instrumentarlo, fue muy desordenada, tampoco está sirviendo gran cosa, ha dedicado la GN a otras cosas distintas como es contener la migración. Entonces pues tampoco ha funcionado. Y no es sorprendente. Muchos expertos decían: no lo va a poder solucionar porque no está tan fácil el problema. Lo de congelar cuentas, está bien, pero tampoco te resuelve completamente el problema de la violencia, pero por ahí puede haber una mejoría, de mejor irse por el lado económico que no nada más por el lado policiaco. Ahora, qué tanto resultado va a tener eso, pues vamos a ver, hasta dónde va a llegar. Porque por otro lado, parece haber una mayor complacencia hacia los cárteles, entonces dice, bueno, son parte del pueblo, hay que mas bien convocarlos a que se porten bien, a que se acuerden de sus mamás. ¡Pues claro que no! Eso no funciona. Y va con la mamá del Chapo … pareciera más bien que hay una especie de acuerdo. Es muy raro, es un comportamiento muy complaciente. Lo del operativo con Ovidio Guzmán hasta parece que se hizo a propósito. En todo caso no iba a ser fácil resolver el problema. Era otra fantasía que mucha gente quiso creer y ahí estamos en una situación muy parecida a la de antes, pese a que él criticó, y efectivamente cae en contradicciones, él criticó la estrategia militar, y dijo que iba a resolver el problema de otra manera. A la mera hora ve que ya no estaba tan fácil y recurre a lo mismo.

 

 

¿Considera que estamos ante un nuevo régimen, que el lopezobradorismo se va a extender más allá de la presidencia de AMLO, que estamos ante un movimiento político que durará años o décadas más allá del hombre que le dio origen, así como el peronismo en Argentina?

 

 

No se puede descartar, desde luego. No estoy seguro que ocurra. Ahora lo dudo más por lo que está pasando porque sí pueden las cosas acabar muy mal en la Salud, que se está saliendo de control. En lo económico quién sabe hasta dónde vamos a llegar. No lo veo tan sencillo que se pueda prolongar esto. Lo que sí creo es que se trata de un nuevo régimen, pero no con vistas a futuro, no el régimen que él prometió, que también yo decía es una utopía, sin pobres, sin corrupción, con autosuficiencia alimentaria, que la gente ya no se va a tener que ir a emigrar a EUA, es una utopía, yo decía pues ojalá, en el mejor de los casos podríamos mejorar algo, pero la utopía como él la presenta no se va a dar. Desde 2006 su personalidad, su discurso, las cosas que hacía, no reconocer sus derrotas, marcaban claramente un prototipo populista, no de un estadista, sino de un gobernante populista. Me refiero al demagogo, al que a la mera hora es bastante autoritario. Yo veo una regresión que no sabemos hasta donde va a llegar, a los tiempos del PRI, donde no había contrapesos, está quitando todos los contrapesos que puede, lo que avanzamos en 30 años en materia de derechos humanos. En lugar de mejorar, perfeccionar, reformar lo que tenemos, sugerir nuevas instituciones si hacen falta, pues está echando todo para atrás, y yo más bien veo un intento de regresión desde el punto de vista político, pero también económico, porque mucho se parece a lo que había antes del neoliberarismo. En lugar de corregir y reformar lo que hay del neoliberalismo y proponer cosas, pero a partir de lo que se puede corregir, nos estamos yendo en muchos sentidos para atrás, a lo que había antes, a los años 60 y 70, que no creo que vaya a resultar bien porque las condiciones son totalmente distintas. No en todo ni al mismo ritmo. En lo de la censura no se ha dado, sí hay un cuestionamiento diario, eso tampoco es muy democrático, pero en fin, es muy de los populistas de agredir diariamente a los medios, señalar con nombre y apellido a los críticos. Eso no es muy democrático. No es de un estadista, pues.

 

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