Siete organizaciones civiles buscan personas desaparecidas en el estado
Publicado el: 10/09/2018 04:28:59 p.m. en
Siete organizaciones civiles buscan personas desaparecidas en el estado
 

“El 26 de enero de 2017 cambió mi vida cuando a mi casa llegaron dos camionetas con individuos fuertemente armados y se llevaron a mi hijo Yosimar García Cruz. Desde ese momento empieza mi caminar para reunir a otras compañeras que estaban pasando por lo mismo. Nos dimos cuenta de la grave situación de la desaparición forzada de personas en Sinaloa y que nadie hacía nada. Si a ti te quitaban a tu hijo, a tu esposo, a tu hermano, no tenías un lugar adonde llegar y decir, me acaban de arrebatar a un familiar, y nadie te podía dar un abrazo y la confianza para emprender la búsqueda de esa persona”

 

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias.

 

 

 

El 30 de septiembre de 2016 un grupo de militares fue emboscado en la salida norte de Culiacán. Cinco soldados fueron asesinados y 10 más quedaron heridos. Los primeros en llegar a la escena fueron policías municipales dirigidos por el comandante Israel Ruiz Félix. Meses después de este hecho catalogado como el peor ataque a militares en Sinaloa, inició una cacería de los policías municipales que acudieron a auxiliar a los soldados emboscados.

 

 

Entre esos agentes levantados y desaparecidos se encontraba el hijo de María Isabel Cruz, Yosimar García Cruz, de 28 años de edad, quien contaba con cinco años dentro de la corporación policiaca. Sujetos fuertemente armados, con vestimenta militar y encapuchados, llegaron a su casa en Infonavit Humaya y delante de su hermano y su novia, se lo llevaron.

 

 

Desde entonces no se ha vuelto a saber nada de él. María Isabel emprendió desde entonces un peregrinaje por distintas dependencias de gobierno exigiendo justicia. Por parte de las autoridades solo recibió desprecio y es por eso tuvo que darse a la tarea de emprender ella misma la búsqueda de Yosimar junto con otras madres que estaban viviendo la misma situación.

 

  

De Primera Noticias: Una vez que ocurre la desaparición de Yosimar y acude a las autoridades por primera vez con qué se encuentra.

 

María Isabel Cruz. Con una autoridad muy lenta y muy insensible que en realidad no estaba haciendo nada ni porque mi hijo trabajaba para el mismo gobierno. La primera vez que yo voy a un Ministerio Público descubro que los mismos policías ponen la denuncia. Yo llego a ampliar la declaración, llevo a mi hijo menor a que declare y no lo tomaron en cuenta. Desde ahí eso no me gustó. Es cuando digo, si no lo busco yo, nadie lo va a buscar.

 

 

¿Cómo se empezó a formar esta asociación civil Sabuesos Guerreras? 

 

Cuando a ti te pasa una desaparición forzada en el camino se te van atravesando las personas correctas. Al principio entré a otro colectivo que se dedicaba más bien a las relaciones públicas y a estar detrás de las cámaras y lo que yo quería en realidad era un colectivo de búsqueda. De ahí otras compañeras que traían la misma idea nos sentamos, en total siete mujeres, madres de familia, platicamos lo que queríamos, plasmamos en unas hojas lo que era Sabuesos Guerreras y dijimos va, aventémonos, hagámoslo, y pues aquí estamos a casi un año de cumplirlo. Y hemos dado batalla a las autoridades.

 

 

¿Qué intentos de acercamiento o de obstaculización a su labor recibieron por parte de las autoridades para impedir que se organizaran?

 

 

De parte de las autoridades hubo indiferencia e insensibilidad. Recuerdo que cuando tuvimos la primera cita con la vicefiscal ella dijo que esperaba a siete mujeres chismosas. Pero al mes ya éramos 15 y fuimos las que dimos la cara, las que fuimos a presentarnos ya como Sabuesos Guerreras ante la indiferencia de ellos de no querer saber nada de ningún colectivo. Eso nos dio un reto más para demostrarle que no éramos siete viejas chismosas y pues desgraciadamente es lo que te hace crecer: la indiferencia y la ineptitud de las autoridades.

 

 

Incluso han tomado talleres relacionados con el manejo de restos óseos para poder hacer esta labor que le corresponde a ellos.

 

 

Al principio yo no tenía idea de lo que era una búsqueda. Gracia a Dios se nos abrieron las puertas y nos empezaron a hablar para ofrecernos talleres de antropología forense y de criminalística. Y ya de ahí nos enseñaron a ver la tierra, a oler la tierra, a sentir la textura de la tierra, a conocer la fauna que se da alrededor de una fosa clandestina. Y eso nos ha hecho crecer mucho. Estos cursos los hemos tomado en Querétaro, en San Luis potosí, en Coahuila, en diferentes partes de la república. Son organizados en su mayoría por otras asociaciones civiles, nada que ver con el gobierno, fundadas por personas que se encuentran en la misma situación, padres, madres, hermanos de personas desaparecidas en toda la republica y nos organizamos para que nos estén capacitando en los talleres y tener los conocimientos que tenemos, que más que nada los conocimientos se agarran en el campo. Ya cuando andas de veras ahí tu mente se agudiza, tus sentidos se agudizan al cien, tu vista, tu olfato, todo.

 

 

¿Cómo les llega la información de que existe la posibilidad de que en tal lugar hay una fosa clandestina?

 

 

En Sabuesos Guerreras hemos pedido muchas veces que se nos deje un anónimo, que nos hablen por teléfono. Desafortunadamente no lo hemos tenido. Los que nosotros hemos localizado es porque nosotros vemos las posibles salidas, los posibles puntos donde pudiera haber estado un campamento, te pones a pensar como un maleante: si yo te levanto en tal colonia por dónde salgo. Vamos e inspeccionamos el camino, nosotras mismas vamos haciendo una logística antes de hacer una búsqueda. Podemos hacer 30 búsquedas y a lo mejor, una o dos nos dan positiva, porque nadie nos da el punto, nosotras rastreamos.

 

 

¿Cómo es una jornada de trabajo en Sabuesos Guerreras?

 

Un día normal para nosotros empieza desde las 7 de la mañana cuando vamos a búsqueda. Hay que preparar herramientas, hay que preparar el carro, los insumos. Llegar a un punto, ver que esté la seguridad, todos los elementos que tenemos que llevar. Tenemos hora de salida, mas no sabemos a qué hora regresaremos. En un día normal yo también empiezo a recibir llamadas de personas a las que les acaban de desaparecer a alguien. Tratar de orientarlos y ofrecerles más que nada nuestro abrazo porque antes que ser un grupo somos una familia. Les ofrecemos servicio de psicólogo y abogados para asesorías sin costo, de manera totalmente gratuita. También los acompañamos ante el Ministerio Público a hacer las gestiones que se tengan que hacer para que los atiendan lo más pronto y que no tengan que esperar las 72 horas que ellos piden. Cuando llegamos a un predio, tratamos de pedir seguridad estatal, si encontramos algo le llamamos a la fiscalía. Primero seccionamos el lugar, lo hacemos en cuadrantes, tratamos de peinar toda el área buscando. Y a los compañeros que se van integrando les damos una plática vean esto, vean aquello, y así es como hacemos una búsqueda.

 

 

¿Cuántas familias constituyen ahora el grupo?

 

Empezamos siete familias y ahorita ya estamos alcanzando las 90 familias.

 

 

¿En este año de actividades cuántos hallazgos ha habido?

 

En nuestro año hemos encontrado 17 osamentas. Hemos encontrado 5 calcinados, carbonizados, restos olvidados por la Fiscalía General del Estado dentro de un predio que ellos ya habían trabajado. Es lo que vamos a exponer el 30 de agosto.

 

 

¿Ustedes tiene conocimiento de qué ha pasado con esos restos? ¿ya han sido identificados? ¿ya han sido entregados a sus familiares?

 

De un tiempo para acá no sabemos nada. No sabemos qué le hacen a los restos, no sabemos para dónde se van porque ellos se ponen en su papel de que no pueden darnos información. Ahorita estamos al pendiente de los 5 mil 217 fragmentos que sacamos de San Pedro, y pues ya les dimos dos meses para que ellos pudieran responder algo pero no sabemos.

 

 

El 18 de junio hicieron un plantón en la FGE. ¿Por qué consideran que tarda tanto la integración de la Vicefiscalía Especializada en Desaparecidos?

 

Ellos lo que quieren es que no denuncie la gente cuando tiene una pérdida de estas, que no levante la voz, porque así pues ellos no hacen nada. Yo creo que más que nada es eso: no quieren atender en realidad el gran problema que tiene Sinaloa en desapariciones forzadas. Si antes eran 3 o 4 los que desaparecían diario, yo creo que ahora debe ser el doble. Es por eso que le dan largas a formar una Fiscalía Especializada. Ellos no quieren reconocernos, no quieren reconocer que los familiares existimos. Para ellos nada más existimos cuando vamos al campo en las búsquedas.  Nosotros hacemos el trabajo de los investigadores, hacemos el trabajo que ellos deberían estar haciendo. Entonces, que nos den un balance o que se sienten las autoridades con nosotros a decirnos miren, en el mes se hicieron tantos trabajos, o sea, no sabemos nada, ellos no quieren hacer nada.

 

 

 

¿Cómo han sido las amenazas que ha recibido?

 

En una ocasión estábamos en Estación Dimas y llegaron unas personas que quisieron penetrar una valla de militares porque decían que eran rastreadores y que venían con nosotros. Cuando a mí se me dijo yo les digo que no, entonces es desde ahí cuando empezamos a uniformarnos, a ir completamente identificadas. A raíz de eso he estado amenazada. Yo incluso estoy en el sistema de protección del mecanismo de defensores de derechos humanas porque he intentado ser levantada en dos ocasiones. La primera vez fue  afuera de mi casa, llegué de una búsqueda, 9 de la noche, venía yo acompañada por la Policía Ministerial. Cuando llegué había dos individuos sentados afuera de mi casa que amenazaron a los policías y no me querían dejar bajar de la patrulla. Luego en mi casa estaba siendo observada, tenía punteros en la esquina. La segunda ocasión fue en la carretera. Me dijeron que le bajara, que andaba yo echándole mucho al gobierno.

 

 

¿Tienen un registro de cuántos desaparecidos hay en Sinaloa a 2018?

 

 

Teníamos la cifra de entre 3 mil y 4 mil reportados a 2018. Ahorita yo creo que ya rebasamos los 6 mil con denuncia. Sin denuncia yo creo que ya nos vamos hasta los 8 mil 500 desaparecidos. No puede haber una cifra exacta. Esa es una de las razones para crear la vicefiscalía.

 

 

¿A ustedes cuántos casos les han reportado los familiares de las víctimas?

 

Nosotros tenemos un registro de 170 casos, todos en Culiacán, uno que otro si acaso que desapareció en el tramo Culiacán-Mochis, pero son muy pocos, es más Culiacán.

 

 

¿Cuáles son los porcentaje de hombres y de mujeres desaparecidos y rangos de edades?

 

90% de hombres y 10% de mujeres. Con un rango de entre 19 y 35 años en los hombres y en las muchachas entre los 16 y 24 años.

 

 

 

¿En sus familias cómo les ha cambiado la vida esta situación?

 

 

Mi familia se desintegró completamente. Mis hijos tuvieron que irse de aquí. Yo vivo sola en Sinaloa. La familia está lejos. Yo creo que por eso mas que nada integro Sabuesos Guerreras y para que no se repita un caso más. Sin embargo, esto se ha salido de control, la desaparición forzada va creciendo lamentablemente y las autoridades no hacen nada, no les importa.

 

 

¿Qué mensaje le manda a las familias que tienen personas desaparecidas y no se animan a denunciar o no saben qué hacer, cómo buscarlos?

 

 

El mensaje que les doy es que si les toca la desaparición forzada griten, que griten muy fuerte el nombre de su desaparecido, que se acerquen a un colectivo de búsqueda, el que sea, porque solos no te hacen caso. Es una sola voz y no te escuchan. Si nos unimos todos y gritamos yo creo que la presión va a ser más fuerte y las autoridades se van a tener que hacer más sensible y hacer su trabajo. Gritar, gritar muy fuerte.

 

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