El regreso de El Vicentillo: se salva de la cadena perpetua
Publicado el: 08/06/2019 07:42:39 p.m. en
El regreso de El Vicentillo: se salva de la cadena perpetua
 

 

Sobre el primogénito de Ismael Zambada García, El Mayo, pesaba la dura espada de Damocles de una irrevocable cadena perpetua, al ser enjuiciado por formar parte del Cártel de Sinaloa y ser uno de los principales lugartenientes de su padre, quienes de manera conjunta introdujeron —según la acusación— cientos de toneladas de drogas a Estados Unidos. Pero la colaboración oportuna de Vicente Zambada Niebla en el “juicio del siglo” en el que un jurado declaró culpable a Joaquín El Chapo Guzmán, lo salvó de permanecer tras las rejas de por vida.

 

 

 

Redacción De Primera Noticias.

 

 

 

Hasta ahora, el clan de los Zambada ha logrado salir avante con sus estrategias legales frente al gobierno de México y de Estados Unidos. A la liberación de Serafín Zambada Ortiz ocurrida en septiembre del año pasado, se le suma una sentencia de diez años a Ismael Zambada Imperial, El Mayito Gordo, y una pena de 15 años para el mayor de los hermanos, Vicente Zambada Niebla, que luego de colaborar con el Departamento de Justicia estadounidense libró la sentencia de cadena perpetua que pesaba sobre él.

 

El lunes 20 de mayo pasado, los fiscales federales de Chicago solicitaron al juez Rubén Castillo de la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois una sentencia de 17 años de prisión para El Vicentillo, quien el 9 de noviembre, días después de arrancar el juicio contra El Chapo Guzmán en Nueva York, se declaró culpable de colaborar con las operaciones de narcotráfico del cártel de Sinaloa, en donde su padre ocupa la posición irremisible de líder o cabeza de grupo.

 

 

El juez fue más benévolo y lo condenó a 15 años, por lo que estaría saliendo en cinco más en virtud de que lleva diez años bajo custodia desde que fue capturado en junio de 2009 en la Ciudad de México, horas después de reunirse con dos agentes de la DEA (Drug Enforcement Administration, por sus siglas en inglés) en una habitación del Hotel Sheraton del Paseo de la Reforma, ubicado a un lado de la Embajada de Estados Unidos, y con quienes habría negociado un acuerdo de inmunidad a cambio de que el Cártel de Sinaloa entregara información sobre los otros  grupos criminales.

 

 

Dicho acuerdo fue negado por el Gobierno estadounidense hasta el cansancio, incluso los agentes que se entrevistaron con Zambada admitieron que la reunión se realizó en la capital mexicana a petición del abogado del Mayo, Humberto Loya Castro, quien a la fecha se mantiene en las sombras. La reunión solo fue, dijeron, para ver el ofrecimiento del Vicentillo, que buscaba una salida ante la orden de extradición que pesaba en su contra desde el 2003 cuando la DEA dio a conocer la “Operación Trifecta”, sin saber que la Fiscalía de Chicago estaba a punto de desclasificar una tercera acusación de julio de 2009.

 

 

Sin embargo, pese a la confrontación entre los fiscales que intentaron hundir al hijo del Mayo, que desde que fue extraditado en febrero de 2010 planeo una férrea defensa con sus abogados, el Gobierno gringo afirmó el pasado lunes que la “ayuda de Zambada Niebla no tuvo rival”, en referencia a sus aportaciones en el caso del Chapo Guzmán.

 

 

Pero, además, como revelan los mismos testimonios, Zambada Niebla también ayudó en múltiples operaciones contra capos del Cártel de Sinaloa, como contra Dámaso López Núñez, alias El Licenciado, y su información fue usada por fiscales de Texas, Brooklyn, Manhattan, sur de California, y Washington, DC.

 

 

Es decir, la reducción de la condena al primogénito del Ismael Zambada se da en el marco de las colaboraciones que hizo para formalizar e instruir más casos judiciales contra miembros del mismo grupo criminal.

 

 

El testigo cooperante

 

 

En realidad, nunca fue testigo protegido, como se manejó en los medios, ya que la figura de protegido se refiere cuando una persona que no está en prisión decide ayudar a las autoridades. En el caso de que un procesado opte por entregar información privilegiada, se adopta el nombre de testigo cooperante.

 

 

En ese sentido, desde que el caso de El Vicentillo se encriptó por parte de las autoridades, que sellaron los juzgados donde se ventilaba en la Corte Federal de Chicago, Zambada empezó a soltar datos que ayudaron a las autoridades en diversos casos, no solamente en el del Chapo Guzmán.

 

 

Según la Fiscalía y medios estadounidenses, dentro de las cooperaciones del Vicentillo estuvo que ayudó a obtener llamadas grabadas donde los hijos del Chapo Guzmán, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, en noviembre de 2012 en donde hablaban de negocios ilícitos relacionados con el tráfico de drogas.

 

 

También aportó información sobre los Beltrán Leyva, la cual habría servido para sentenciar a cadena perpetua a Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo.  Lo mismo en el caso de su tío Reynaldo Zambada García, El Rey Zambada, quien también optó por sumarse a la lista de testigos cooperantes.

 

 

Otra de las aportaciones importantes de Zambada Niebla fue que la DEA y el Departamento de Justicia obtuvieron la voz de su padre Ismael Zambada García, cuando a El Vicentillo le autorizaron al menos dos llamadas para que hablara con él y le pidiera que se entregara. Si bien El Mayo no se entregó, la grabación de estas conversaciones —que Zambada sabía que era monitoreada en todo momento— puede servir de importancia a la hora de emprender una nueva cacería en contra del líder indiscutible del cártel sinaloense.

 

 

Aunque no se sabe si Serafín Zambada Ortiz también se acogió a esta figura de cooperante, a él un juez de San Diego le dio solo cinco años de prisión, la cual se cumplió en septiembre del año pasado. Al ser ciudadano estadounidense, pues su madre, Leticia Ortiz, lo registró en Coronado, San Diego, el gobierno estadounidense no tendría elementos para haberlo deportado luego de pisar la calle. Hasta la fecha se desconoce si el hijo menor del Mayo volvió a Sinaloa.

 

 

Los inicios y las acusaciones

 

 

Al Vicentilllo el Departamento de Justicia lo encausó por primera vez en 2003 cuando la DEA dio a conocer los resultados de la “Operación Trifecta”, en donde también aparecía por primera vez su padre Ismael Zambada García y uno de sus más cercanos colaboradores, Javier Torres Félix, El JT.

 

 

Entonces Zambada Niebla tenía 27 años y las operaciones de la facción de su padre quedaron al descubierto, lo que derivó en operativos del Ejército para capturarlo. El Mayo, en varias ocasiones, evadió las redadas de manera efectiva como la de 2005 cuando cayeron los militares al rancho Los Mezquites, propiedad de uno de sus socios (muerto en 2009), Lamberto Verdugo, con quien estaba celebrando una posada.

 

 

Las versiones de la fuga señalan que el capo se vistió de campesino y montó un tractor en el que salió de la propiedad, ubicada en El Salado, sin ser notado por los soldados que se apostaron en toda la zona.

 

 

En cambio, quien no pudo librar la captura fue Javier Torres, arrestado en enero de 2004 en un domicilio del residencial Colinas de San Miguel, en donde tenía su casa. El suceso se realizó después de participar en un tiroteo en el ejido Tierra y Libertad, al sur del municipio, con elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército, en donde un soldado resultó muerto.

 

 

El mismo Vicentillo declaró al Ministerio Público Federal antes de ser extraditado, que su padre conoció al JT a principios de los años ochenta por los caminos de la sindicatura de El Salado que llevan a Cosalá, cuando El Mayo sembraba mariguana y se agenciaba una fachada de ganadero y agricultor, y el JT era policía rural del estado.

 

 

Contó además que se inició en el negocio de su padre a mediados de los noventa, cuando los Arellano Félix intentaron asesinarlo por lo menos en dos ocasiones, una en Tijuana y otra en Culiacán, por lo que su padre decidió tenerlo a un lado para protegerlo. Y sería en esa protección donde “aprendió el negocio”

 

 

Por eso, después de la orden de extradición que le libraron en el 2003, El Viencitllo y su padre empezaron una salida, ya que, en el 2007, el Departamento del Tesoro exhibió a toda la familia Zambada, incluyendo a las mujeres, con todos los negocios legales que habían creado a lo largo de casi tres décadas en Sinaloa: La Lechera Santa Mónica, El Rancho Puerto Rico, guarderías, constructoras y líneas de camiones.

 

 

Presionado además por una guerra sin cuartel, desatada por Arturo Beltrán Leyva y una segunda orden de extradición a Washington, Zambada Niebla buscó el pacto de inmunidad contra ambas acusaciones sin saber que venía otra en camino: la de la Corte Federal de Chicago.

 

 

De las primeras dos, de acuerdo con los documentos, El Vicentillo no alcanzaría a ser sentenciado a cadena perpetua, pues el tonelaje no daba para ello, sin embargo, en la tercera los fiscales y la DEA estaban complacidos por el trabajo que hicieron los hermanos mellizos Pedro y Margarito Flores, de Chicago, entregando toda la información respecto a los socios del Cártel de Sinaloa. Ahora se hablaba de miles de toneladas de cocaína traficada desde Sudamérica por medio de barcos, lanchas rápidas, aviones ligeros y submarinos pequeños que los sinaloenses le hacían llegar a la tripulación de Chicago.

 

 

Dentro de este documento de la Corte estaban además de El Mayo y su hijo, El Chapo y su hijo Jesús Alfredo Guzmán Salazar, Felipe Cabrera Sarabia, entre otros socios de Chihuahua. De todos ellos, la DEA tenía puntuales llamadas por teléfono. En una de ellas El Vicentillo negociaba no solamente droga sino armas con suficiente poder para derribar un avión. Los hermanos Flores han sido los testigos de cargo que más narcotraficantes les ha permitido procesar en Estados Unidos.

 

 

En noviembre del año pasado, con motivo del juicio del Chapo, Zambada Niebla admitió ante el juez de Distrito Rubén Castillo, varios cargos de narcotráfico que le fincaron desde 2003. Su declaración incluye, además, haber traficado toneladas de cocaína y heroína hacia Estados Unidos usando todo tipo de vehículos, desde submarinos hasta aviones jumbo.

 

 

El documento con el que el hijo del Mayo admitió su culpabilidad, también reconoce el uso de armas tipo militar en las operaciones de tráfico y para ejercer violencia, así como amenazas contra grupos rivales, informantes o policías.

 

 

Para participar en el juicio contra Guzmán Loera en Nueva York, El Vicentillo tenía que declararse culpable para que, con ello, una vez valorada su colaboración, los fiscales pudieran calcular la pena solicitada.

 

 

Las declaraciones en el juicio

 

 

El pasado 7 de enero, Zambada Niebla declaró en tres jornadas continuas en las que aportó su testimonio contra el antiguo socio de su padre, de quien dijo: “no es mi enemigo, pero tampoco un mito” como cree que pretende demostrar la defensa del acusado. Y es que los abogados del Chapo intentaron demostrar que el capo de La Tuna era solamente un alfil más en la organización que maneja El Mayo.

 

 

Zambada narró, entre otras cosas, las relaciones de mandos del Ejército con el Cártel de Sinaloa y cómo sus líderes pagaron protección a la Policía Federal para trabajar de manera conjunta. Habló de casos en Culiacán, en donde ellos encontraban casas de seguridad y le pasaban la información a las autoridades para que actuaran.

 

 

También “balconeó” al ex director de la Policía Ministerial del Estado, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, de quien dijo que era amigo de su padre y a quien recomendó para el cargo, al parecer en la época del gobierno de Juan S. Millán. Mencionó que Chuy Toño ponía a los comandantes la región sur de Culiacán a modo para tener una mejor coordinación con la gente del Mayo.

 

 

A pesar de todas estas revelaciones, en México las autoridades no reaccionaron contra mandos militares, algunos ya en retiro, contra la Policía Federal y menos contra Chuy Toño, a quien Malova jubiló con una pensión de 50 mil pesos mensuales. A los más, algunos de los aludidos difundieron cartas en donde alegaron que todo era falso.

 

 

El Vicentillo, al término de su tercera ronda, se despidió cordialmente de su “compadre Chapo” con una reverencia, que el acusado correspondió tras 14 horas de testimonio en la Corte del Distrito Este de Nueva York.

 

 

“Mi compadre Chapo no es mi enemigo”, aseveró cuando el abogado de la defensa, Eduardo Balarezo, dijo que la información que estaba aportando en el juicio lo convertía en adversario de Guzmán Loera.

 

 

“Él sabía que testificaría porque me declaré culpable cuando él estaba libre, con mi padre, y me comprometí a cooperar con la Fiscalía. No veo el futuro y no sabía que mi compadre Chapo estaría aquí. No es mi enemigo”, concluiría diciendo Zambada Niebla.

 

 

El Vicentillo tiene además a otro hermano, Ismael Zambada Imperial, en prisión. El Mayito Gordo cuenta con una orden de aprehensión con fines de extradición que todavía no es ejecutada, pues por el momento permanece en prisión por los delitos de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, así como posesión de drogas con fines de venta. Lleva cinco años encerrado de los diez a los que fue sentenciado el año pasado.

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