El Mayo y García Luna: Las piezas del rompecabezas
Publicado el: 15/02/2020 01:31:24 p.m. en
El Mayo y García Luna: Las piezas del rompecabezas
  

Fue una relación fincada en el mero interés. Genaro García Luna llegaba como jefe de la Agencia Federal de Investigación creada por Vicente Fox en el 2001, luego de ocupar varios cargos de inteligencia en el gobiernno, mientras Joaquín El Chapo Guzmán se fugaba de la cárcel de Puente Grande, y el Cártel de Sinaloa, se configuraba como una de las organizaciones más poderosas del narcotráfico. La hasta ahora intocable figura de Ismael Zambada García entró en contacto con el otrora jefe de la policía mexicana para empezar a armar las piezas del rompecabezas de corrupción, que casi 20 años después apenas empieza cobrar sentido: al Mayo siempre se le “condonó” y se le exculpó. Nunca perseguido, siempre fuera de foco, gracias a la protección oficial. Esto debido a las ingentes cantidades de dinero que su organización soltó para no se llegara hasta él, pero sí hasta sus mandos medios y cercanos. ”El del Sombrero ha sabido ser tranquilo y arreglar las cosas”, dicen propios y extraños.

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

“Es increíble la cantidad de dinero que siempre ha soltado don Ismael”, dice un agente de la policía sinaloense sobre la forma de operar de uno de los líderes del Cártel de Sinaloa, Ismael Zambada García, quien a pesar de todos los golpes y fracturas que ha sufrido la organización sinaloense, es el único que hasta la fecha no ha pisado la prisión en más de 4 décadas de navegar en las aguas el crimen organizado.

 

Con el proceso judicial abierto en Estados Unidos contra de Genaro García Luna , un ingeniero en mecánica que empezó como agente del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), luego saltó a director de la AFI y posteriormente se encumbró como Secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, se empiezan a armar las piezas del rompecabezas, un rompecabezas a menudo difícil de interpretar, pero que está ahí, a la vista de todos, en el fracaso de la lucha antinarco que hoy se debate en la Cuarta Transformación.

 

Según Reynaldo Zambada García, hermano menor del Mayo, García Luna comenzó a recibir millones de dólares a partir de 2005, cuando todavía era jefe de la AFI, y así continuó siendo brazo derecho de Calderón en la SSP federal. Otro hombre del Mayo, su hijo Vicente, también aportó piezas para el rompecabezas: afirmó que cuando empezó la narcoguerra en 2008 en Sinaloa, los integrantes del Cártel aportaban información clave a la Policía Federal, dependiente de la SSP, para “reventar” las casas de seguridad de sus enemigos.

 

En Culiacán se dieron varios de esos episodios violentos, en donde convoyes de agentes federales arribaban a la ciudad para enfrentarse solamente con células dirigidas por los hermanos Beltrán Leyva. El primero de estos enfrentamientos sucedió el 30 de abril de 2008 en una casa de seguridad de la colonia Guadalupe, por la calle Río Mocorito, a unos metros de la entonces Casa de Gobierno.

 

Ahí las fuerzas federales lograron detener a 13 sicarios vinculados con Arturo Beltrán Leyva, El Barbas. Este hecho supuso el primer cimiento para iniciar una guerra cuyas consecuencias todavía perduran. A partir de que El Barbas descubre que la Policía Federal se convirtió en el “brazo” armado del Mayo y del Chapo, las huestes de Los Beltrán comenzaron a atacar de manera indiscriminada a los convoyes de federales.

 

Días más tarde, el 8 de mayo de 2008, una patrulla de esta corporación fue atacada a balazos cuando se encontraba estacionada por la calle Antonio Rosales, entre Juan Carrasco y Obregón, en pleno Centro de la ciudad. El saldo fue de 5 agentes muertos. Ese mismo día, en la Ciudad de México, cuando iba llegando a su domicilio en la colonia Guerrero, un supuesto sicario pagado por Beltrán mató al Comisionado Regional de la Policía Federal Preventiva e hirió a dos de sus escoltas. A sus funerales asistieron Felipe Calderón y el entonces Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, así como los mandos de la Sedena y de la Marina. Millán recibió las honras fúnebres de un héroe.

 

El ataque a la casa de Las Vegas

 

Uno de los choques entre Federales y Los Charritos, una de las células del Barbas que barrió con muchas víctimas en Sinaloa, ocurrió en una casa de seguridad de la calle Alba de Acosta, en la colonia Las Vegas.

 

Todo sucedió tras el asesinato de Édgar Guzmán López, hijo del Chapo. De acuerdo con Vicente Zamabada Niebla, El Vicentillo, en declaraciones que hizo en la Corte Federal de Nueva York durante el juicio del Chapo, los integrantes del Cártel obtenían información precisa de las ubicaciones de los Beltrán y se la filtraban a la Policía Federal para que ellos hicieran el trabajo sucio.

 

A cambio, García Luna y su gente obtenían millones de dólares en dividendos. El 26 de mayo de 2008, un convoy de federales se dirigió al domicilio marcado con el número 1100, donde se ocultaba gente de Los Charritos, dirigida por los hermanos Horacio y Francisco León Beltrán.

 

Allí se inició un enfrentamiento que duró más de cuatro horas y que cimbró todo el sector oriente de la capital sinaloense. En total se reportó la muerte de 7 agentes y solamente un sicario fue abatido. Otros más fueron detenidos y pocos lograron escapar. Incluso se dijo que Gonzalo Araujo hijo, El Chalito, logró evadirse del cerco policiaco.

 

Este hecho provocó la movilización de cerca de 500 militares y elementos de las corporaciones policiacas, quienes tuvieron que desalojar a varios vecinos atemorizados ya que los pistoleros lanzaron granadas de fragmentación y disparaban potentes armas AK-47 y Fal.

 

Semanas después de este suceso, se descubrió que la casa de seguridad había sido antes casa de campaña del político sinaloense Óscar Ochoa Félix, cuñado de Javier Torres, y quien ocupó la subsecretaría de Agricultora con Malova. “Nosotros aportábamos la información y la Policía Federal iba a reventar domicilios”, declaró Zambada Niebla en la Corte, confirmando una de las piezas del rompecabezas que con los años se ha ido armando.

 

El de Las Vegas no fue el único enfrentamiento de este tipo en donde la Policía Federal servía de arieta al Mayo Zambada y al Chapo Guzmán para cazar enemigos de ellos; también hubo hechos sangrientos en la colonia Villa Universidad y otros sectores de la capital de Sinaloa.

 

Los pasos de Luna y los Zambada

 

Para recomponer el rompecabezas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, quien logró sentenciar a cadena perpetua a Joaquín Guzmán Loera, recurrió en noviembre de 2017 a uno de los más cercanos colaboradores de García Luna. Se trata de Iván Reyes Arzate, quien era el enlace de inteligencia entre las agencias estadounidenses y la Policía Federal en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Además de El Rey Zambada y El Vicentillo, Reyes Arzate es otro de los testigos clave en el caso del “súperpolicía” acusado en la corte federal de Brooklyn, Nueva York.

 

Como ya se sabe, los Zambada declararon que le entregaban de forma rutinaria maletas de dinero a los esbirros de García Luna a cambio de protección oficial. Ya que el ex secretario de Seguridad Pública tenía una agenda comprobable, es posible que fuera Reyes Arzate quien se entrevistaba con los narcos del Cártel de Sinaloa.

 

Este personaje también acompañó a García Luna desde la AFI, en los años 2001 al 2007, luego llegó de Director de la División Antidrogas de la Policía Federal, en donde estuvo incrustato hasta el 2017, meses después se acogió a la “justicia gringa”.

 

En noviembre de 2018 fue declarado culpable en la Corte del Distrito Norte de Ilinois porque “abusó de su posición de confianza y conspiró con una organización internacional de narcotráfico de alto nivel para su propio beneficio, al hacerlo, violó un deber para con la sociedad de los Estados Unidos, México y con los agentes de la DEA para los que trabajaba”.

 

En la audiencia en la cual se determinó su culpabilidad, declaró que además de él, Genaro García Luna y otros mandos recibían de manera rutinaria sobornos del Cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva: millones de dólares que se repartían entre todos. La caída de Reyes Arzate fue apenas el comienzo. Sin embargo, cuando ya estaba negociada una salida fácil como testigo protegido, de manera repentina los fiscales federales gringos recularon y volvieron a acusar Arzate Reyes de nuevos cargos.

 

Ante el juez se declaró inocente de tres cargos de conspiración en una audiencia en Brooklyn. En Chicago había sido sentenciado sólo a 40 meses de prisión por obstrucción de la justicia, y ya iba a ser puesto en libertad este 27 de enero y luego deportado a México cuando le llegó de última hora el nuevo pliego acusatorio. Reyes estuvo arrestado en el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn.

 

Los fiscales sostuvieron en la audiencia que Reyes Arzate recibió sobornos del Cártel a cambio de ayudar a proteger sus actividades de tráfico de drogas. En tanto, otros testigos que cooperaron, dijeron que otros cárteles, como el de los hermanos Beltrán Leyva, también pagaron sobornos a Reyes Arzate y por ende a García Luna.

 

El Mayo, el jefe indiscutible

 

Parece ser que cada socio del Mayo Zambada es detenido, procesado y sentenciado, pero él nunca ha caído. Hasta ahora nadie ha aclarado por qué nunca han funcionado los operativos en su contra, aunque siempre la sospecha de corrupción se extiende. Si antes tenía a un García Luna, ¿ahora de dónde recibe apoyo logístico?

 

En una reciente entrevista, el agente especial de la DEA en Arizona, Polo Ruiz, aseguró que Ismael Zambada García continúa siendo el indiscutible líder de Sinaloa. La pieza final de un Cártel que pese a los golpes y fracturas se niega a irse. Ruiz le dio una entrevista a la revista Proceso. En ella menciona que la amenaza más grande del Cártel Sinaloense es el de Jalisco Nueva Generación comandado por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.

 

“Él siempre ha sido el jefe del Cártel de Sinaloa”, insistió Ruiz, en referencia al Mayo Zambada. Con la sentencia al Chapo, dijo,  “no sólo se eliminó al capo de la cúpula de poder, sino que se generó un reajuste en la organización criminal y una disputa con el CJNG que intenta apoderarse de las plazas que controlaba el Chapo.”

 

Al reacomodo dentro del Cártel de Sinaloa y del trasiego de drogas en México por la caída del Chapo, el agente de la DEA lo describió así: “El Mayo siempre ha estado ahí, siempre ha sido uno de los líderes junto con El Chapo, pero los hijos (de Guzmán Loera) eran un grupo: Los Júniors; tenían poder, pero cuando su papá estaba en la cárcel y luego fue extraditado, empezaron a tratar de ganar el poder”.

 

Según el experimentado jefe de la DEA en Arizona, los hijos del Chapo Guzmán: Jesús Alfredo, Iván Archivaldo y Ovidio se confrontaron con quien fuera mano derecha de su padre, Dámaso López Núñez, El Licenciado, y el vástago de éste, Dámaso López Serrano, Mini Lic.

 

Ambos están presos en Estados Unidos, el padre sentenciado a una cadena perpetua que pretende negociar después de convertirse en soplón en contra del Chapo, y el hijo ya tiene pendiente una orden de extradición a México por el asesinato del periodista y escritor Javier Valdez Cárdenas. Fue la semana anterior cuando la Fiscalía General de la República dio a conocer que cuenta con dos testigos que fueron integrantes del clan de Los Dámaso y que señalan al Mini Lic como el autor intelectual del crimen del fundador del semanario Ríodoce de Culiacán.

 

“El Licenciado y su hijo pensaron que con la eliminación del Chapo ellos podrían encumbrarse en el mando. No tomaron en cuenta la preponderancia del Mayo y su relación con los hijos de su compadre”, apuntó Ruiz para Proceso.

 

“Siempre hubo conversaciones entre los hijos del Chapo. Siempre ha sido así: los acuerdos. El Mayo es más calmado, más tranquilo; quiere negocios, no quiere calentar la plaza, nunca ha sido violento”, enfatiza el agente de la DEA.

 

De acuerdo con fuentes de De Primera, cuando Dámaso López acudió al Mayo Zambada para obtener apoyo en la guerra contra Los Chapitos, el viejo capo le informó que no podía lanzarse a una batalla en contra de los hijos de su compadre Chapo, pues era un encargo de él.

 

De hecho, en la pugna que comenzó en 2016 con tiroteos protagonizados entre Los Montana y Los Chimalis en la sindicatura de Villa Juárez, Navolato, la gente de Zambada recibió la orden de replegarse y no confrontar a ninguno de los grupos en disputa.

 

Cacería pausada

 

Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó las riendas de la administración, los operativos conjuntos entre la DEA y la Secretaría de Marina, la cual conformó un grupo especial para cazar a los principales líderes de organizaciones, se detuvieron.

 

En Culiacán cesaron las operaciones y de pronto la Marina abandonó su campamento provisional. Así, entre la información que circula en las corporaciones policiacas, se habla que los miembros del Cártel de Sinaloa se han vuelto a posicionar en la capital de Sinaloa, confiados en que por el momento no existe una cacería en su contra.

 

“Están más relajados, hasta El Mayo anda con menos seguridad que antes”, cuenta un agente consultado por De Primera.

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