El Covid viaja en los camiones de Culiacán
Publicado el: 08/06/2020 06:48:05 p.m. en
El Covid viaja en los camiones de Culiacán
  

Entre la precariedad laboral de los choferes de los camiones, la negligencia de las autoridades para aplicar medidas sanitarias y la ausencia de programas de apoyo para los trabajadores del volante, la pandemia se ha cobrado la vida de dos choferes y ha enfermado a otros 23 que tuvieron que costear sus propios tratamientos.

 

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

 

A tres meses de que se detectara el primer caso de Covid 19 en Sinaloa, al menos 23 choferes de camiones urbanos han dado positivo a la prueba. De estos, dos que trabajaban en las rutas Margarita y Nuevo Culiacán, murieron en días recientes. De los que permanecen enfermos, ninguno ha recibido apoyo por parte del Gobierno del Estado o de sus jefes directos. Ellos han tenido que costear sus medicamentos y hasta el valor de la prueba Covid-19 en laboratorios.

 

 

Lo anterior lo dio a conocer en entrevista con De Primera Noticias el dirigente del Sindicato de Choferes del Transporte Urbano de Culiacán, Flavio Rolando Ibarra Hernández, quien el pasado 12 de mayo encabezó una marcha que partió de la avenida Álvaro Obregón hasta las oficinas de la Secretaría de Bienestar, en la colonia Recursos Hidráulicos, para exigir que los trabajadores del volante también fueran incluidos en los Créditos a la Palabra que se están entregando durante la pandemia.

 

 

“Cuando los choferes afectados hablaron al call center del Gobierno del Estado nada más les pidieron su nombre y datos, pero no recibieron ningún tipo de apoyo, ellos tuvieron que pagar sus medicinas, sus exámenes de laboratorio para poder conocer su estado, igual en Bienestar, nos censaron para ver si nos podían incluir en los préstamos, pero hasta el momento no tenemos ninguna respuesta”, señala Ibarra Hernández.

 

 

A causa de la contingencia sanitaria, actualmente en Culiacán solo circula el 10% de los mil 63 camiones que operan normalmente en la ciudad. Debido a que los choferes son comisionistas, sin ninguna prestación laboral, se les aconsejó que mejor detuvieran actividades: en casode enfermar, con lo que actualmente están ganando por la disminución en el número de pasajeros, no les alcanzaría para el costo de las pruebas de laboratorio y el tratamiento médico para ellos y sus familiares.  

 

 

Autoridades se lucen solo en las redes sociales

 

 


El pasado 18 de marzo se dio a conocer una serie de medidas bajo el nombre de Operativo Escudo que buscaba proteger tanto a los choferes como a los usuarios del transporte público en Culiacán durante la contingencia sanitaria.

 

 

A los conductores y concesionarios de los camiones se les pedía que mantuvieran limpia la unidad, que la desinfectaran tres veces al día con cloro, que limpiaran todo espacio susceptible de ser tocado por los usuarios, que apagaran los aires acondicionados y abrieran las ventanillas, que evitaran conversar durante el trayecto y usaran cubrebocas.

 

 

A los pasajeros se les pidió que no saludaran de mano, beso o abrazo, que no platicaran con otros usuarios o por teléfono mientras iban a bordo de la unidad, que no ingirieran alimentos durante el recorrido, que usaran cubrebocas y que trataran de pagar con la cantidad exacta.

 

 

La Dirección de Vialidad y Transportes también dio sus propias recomendaciones y publicó unas fotos en redes sociales en las que aparecía personal de esa dependencia desinfectando camiones, entregando cubrebocas a los choferes y marcando con cinta azul la sana distancia en las banquetas de los paraderos.

 

Sin embargo, las medidas se tomaron de manera aislada, sin darle seguimiento o continuidad, solo para la foto en redes sociales, por lo que ante la burla de las autoridades, los usuarios respondieron publicando fotos en sus redes con los camiones llenos, los choferes sin cubrebocas, los usuarios amontonados en los paraderos ante la llegada del camión.

 

 

“Solo queda pedirle a Dios”


 

 


Pasajeros entrevistados por De Primera Noticias que tienen que tomar uno o dos camiones diarios para ir al trabajo, se muestran incluso resignados ante la posibilidad de que tarde o temprano puedan salir contagiados, por lo que dicen que solo les queda encomendarse a Dios para que su caso no sea de los graves.

 

 

“En los camiones no hay sana distancia. Yo todos los días tengo que tomar el Nuevo Culiacán de mi casa al trabajo y siempre va lleno, por lo menos en la mañana y en la tarde, la mayoría de los pasajeros sí llevan cubrebocas, pero la otra vez me tocó estar sentada delante de dos señoras que iban hable y hable, como si nada, a menos de un metro de distancia de mí, me daban ganas de bajarme del camión. Ya nomás le pido a Dios que me cuide”, relata una empleada de una farmacia junto al Parque Botánico.

 

 

Otro usuario que trabaja en una casa de empeño en el centro se muestra molesto con las autoridades porque al principio anunciaron que pondrían cintas entre los asientos para dejar espacios vacíos, lo cual no se ha respetado en la práctica porque los choferes suben a todos los usuarios hasta llenar los camiones, con gente de pie incluso, como si no hubiera pandemia.

 

 

“Cuando voy del centro a mi casa en Los Ángeles el chofer no arranca hasta que el camión esté lleno. Y en el trayecto del centro a la Aquiles Serdán, antes de subir al puente, va deteniéndose en todas las paradas subiendo a más gente. Siempre va retacado, hasta con garbanzos subiendo a gente por la puerta de atrás, la gente comiendo y tosiendo como si nada”, relata.

 

 

Para Ibarra Hernández los choferes no tienen mayor opción que aprovechar el poco pasaje que hay tras el cierre de comercios debido a la precariedad de su trabajo, la falta de seguridad social y las condiciones salariales en las que se encuentra la mayoría ya que son comisionistas sin ningún tipo de prestaciones laborales.

 

 

“Los jefes no les pagan un sueldo. Solos les dan una comisión. Algunos ganan 70 centavos por pasaje, a otros les pagan el 20% que son alrededor de 2 pesos. No cuentan con ninguna prestación. Algunos sí tienen Seguro Social, pero la mayoría no y los que han enfermado, no se la acaban, tienen que cubrir todos los gastos ellos mismos, no es una enfermedad barata”, comenta el dirigente.

 

 

Ibarra Hernández agrega que los choferes están muy enojados con los permisionarios ya que no dan la cara, los han abandonado, no se solidarizan con los que resultaron enfermos -contagiando incluso a sus esposas e hijos- y los están dejando a la deriva, por lo que él les ha aconsejado que para los 150 o 200 pesos que van a ganar al día, mejor no se arriesguen porque el tratamiento de la enfermedad es caro.

 

 

“Los gobiernos no nos están apoyando con nada. Al principio nos dieron cubrebocas y gel antibacterial, pero no le siguieron. Dicen que no pueden estar dando mascarillas a cada rato. El chofer tiene que estar pagando de su bolsa su propia protección. Por eso pedimos que nos incluyan en el padrón de Bienestar para que los choferes puedan acceder a préstamos para salir de esta situación, pero ya van tres semanas, ya censaron a los choferes. El chiste es que nos resuelvan ahorita que está la crisis, que está el problema, pero no tenemos para cuándo”, concluye.

 

DEPRIMERA VISIÓN
EN RETROSPECTIVA
REPORTAJE
VISIÓN LITERARIA
OBSERVATORIO DEPORTIVO
ENCUESTA