Desaparecen jóvenes en medio de un estado militarizado
Publicado el: 17/09/2018 02:45:29 p.m. en
Desaparecen jóvenes en medio de un estado militarizado
 

A pesar de que las estadísticas oficiales que ofrece la Fiscalía General del Estado insisten en que en Sinaloa se ha reducido la violencia, cerrando los primeros siete meses del año en 685 homicidios, contra los mil 25 del año pasado, lo cierto es que la inseguridad se ha focalizado en la capital del estado, en donde de nueva cuenta parece que las células de los grupos criminales se perciben enfrentadas en una nueva pugna criminal por espacios, mercado y territorio. Junto a ello, los casos de privaciones de la libertad y desaparición forzada caen en una zona oscura al no ser denunciados los hechos, como el ocurrido hace unas semanas en dos sectores populares de Culiacán, sin que la autoridad ofrezca datos claros de los motivos.

 

 

 

Por Santiago Rentería.

 

 

 

Uno a uno, como si se tratara de una razzia (ataque sistemático sorpresa), alrededor de diez jóvenes de entre los 18 y 21 años fueron privados de la libertad en dos sectores populares de la capital sinaloense durante tres días consecutivos, sin que las autoridades respondieran a este clima de inseguridad que se vive en la ciudad.

 

 

La privación de la libertad o secuestro sin fines de lucro es uno de los delitos que menos se denuncia, las familias en ocasiones al no enterarse de cómo sucedieron los hechos, solo hablan de que “desapareció” cuando detrás de esto existe el delito de desaparición forzada.

 

 

Los datos sobre las víctimas son escasos, como sucede en este tipo de situaciones, pero a través de las redes sociales los familiares se dedicaron en algunos casos a difundir fotografías de los jóvenes, con nombres, informes breves y características específicas.

 

 

El pasado 18 de agosto, familiares informaron que los hechos sucedieron en las colonias Colinas de la Ribera y Lomas del Humaya, sectores colindantes en la capital. De acuerdo con los datos que aportaron, la serie de “levantones” comenzó la tarde del miércoles 15, para seguir el 16 y hasta el viernes 17.

 

 

Todos los jóvenes, refirieron, son amigos entre sí, y uno a uno hombres armados pasaron a sus casas para llevárselos a la fuerza en diferentes horas. En algunos casos, esperaron a que pisaran la calle para subirlos a la fuerza a vehículos no identificados.

 

 

La Fiscalía General del Estado confirmó a través de su área de prensa que por estos hechos solo se habían interpuesto cinco denuncias de manera formal hasta la semana pasada. Estos casos, indicó la fuente de la Fiscalía, tienen vínculos con el conflicto que se libra entre células del crimen organizado, aunque no se ofrecieron más detalles de los casos, pues no se especificó qué relación pueden tener las víctimas con la delincuencia.

 

 

Uno de los desaparecidos hasta la semana pasada es el joven Brayan Ley Ibarra, de 19 años, de la colonia Colinas de la Ribera. Otro fue identificado como Cristofer Alberto Zazueta Rodríguez, quien fue levantado el 15 de agosto y según el cartel difundido vestía un pantalón negro, camisa deportiva color gris, tenis, mochila y cachucha negra.

 

 

Carlos David fue otro de los jóvenes privados de la libertad, así como Édgar Yomar y Jesús de Nazareth. Por estos cinco, se interpusieron formales denuncias. Los familiares indicaron que desconocen el motivo por el cual sujetos fuertemente armados se los llevaron a la fuerza.

 

 

Sin embargo, la zona en la que ocurrieron los hechos es uno de los focos de violencia en la ciudad. Sobre estos casos, los medios de comunicación poco publicaron. El modus operandis utilizado en todos los casos fue similar, por lo que se sospecha que fue el mismo grupo armado el que se llevó a todos los jóvenes, algunos de ocupación estudiante.

 

 

En Navolato desaparece un policía

 

 

Justo un día después de que fueran privados de la libertad los jóvenes en Colinas de la Ribera y Lomas del Humaya, en Navolato familiares de un ex policía municipal de Culiacán reportaron su desaparición.

 

 

De acuerdo con informes de allegados, la desaparición de Daniel René Ugalde Hernández sucedió el sábado 18 de agosto en la tarde. El joven, de 33 años, ya había abandonado las filas de la corporación policiaca y estaba avecindado en el municipio cañero.

 

 

Familiares que difundieron la pesquisa, indicaron que fue visto por última vez cerca del bar “La Pasadita”, que está por donde se encuentra el Issste local en Navolato, el sábado 18 de agosto en la tarde.

 

 

El día en que fue visto por última vez, avisó que iría a tocar a la agrupación de la que formaba parte, puesto que desde el 2017 había renunciado a la corporación policiaca. Según allegados, temía que le sucediera lo mismo que a otros de sus compañeros, que fueron asesinados o desaparecidos debido a que quedaron en medio entre la guerra que libraban los cárteles de la droga en Sinaloa. Por eso presentó baja voluntaria a las filas policiacas y estaba dedicado a su actividad musical.

 

 

Un delito difícil de investigar y de denunciar

 

 

El delito de desaparición forzada es uno de los más difíciles de investigar, porque en la mayoría de los casos la autoridad ni siquiera investiga. Son por lo regular las mismas familias quienes encabezan la lucha por obtener información que conduzca al paradero de sus seres queridos. Es una lucha contra la inutilidad de la Fiscalía y al mismo tiempo contra la desidia de los funcionarios de procuración de justicia, atrapados en un sistema anquilosado.

 

 

En Sinaloa, como en la mayor parte del país, no se cuenta con un banco de datos sobre desaparecidos que sea confiable, y son las organizaciones civiles de búsqueda quienes muchas veces llevan un registro puntual de sus pesquisas, algunas que terminan cuando el desaparecido es encontrado muerto, ya sea en un descampado o en una fosa. El final de un camino dentro de la desesperanza.

 

 

En abril pasado, con la pugna entre los grupos criminales por el mercado negro del huachicol (gasolina robada), algunas comunidades rurales de Culiacán, Mocorito y Badiraguato comenzaron a sufrir los embates de las incursiones de comandos armados que privaban de la libertad a personas, sobre todos jóvenes. Las familias en la mayoría de los casos no denunciaron por temor a represalias.

 

 

De acuerdo con testimonios de pobladores, todo comenzó a partir del 24 de abril en el corredor del huachicoleo que va de Bellavista, pasando por La Higuerita y Culiacancito, luego Estación Rosales, El Tamarindo, Recoveco, Pericos, El Limón de Los Ramos.

 

 

No hubo una cifra de levantados, se habló de una cantidad que iba de los diez a los doce. La Fiscalía General registró solo una denuncia que se desconoce en qué terminó. También se registraron tiroteos e incendios de casa y vehículos en El Tamarindo, El Limón de los Ramos y La Majada de Abajo.

 

 

Diversos videos compartidos en redes sociales dieron cuenta de cómo los convoyes de sicarios circulaban a todas horas, madrugada, tarde y en pleno día, por comunidades rurales cercanas al Canal Humaya.

 

 

Al final de estos operativos coordinados que el Ejército y la Secretaría de Seguridad Pública nunca vio, pues sostuvo en declaraciones de sus funcionarios, que solo era sicosis promovida por noticias falsas en redes sociales, nunca se supo qué sucedió con las víctimas, ni si hay denuncias o familias que esperan todavía el regreso. Y la violencia rebrota siempre mientras que los policías y militares se pasean por las calles y pueblos sin detener a los delincuentes.

 

 

 

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