¿Por qué 2017 fue tan violento?
Publicado el: 1/16/2018 6:22:05 PM en
¿Por qué 2017 fue tan violento?
 

 

2017 será recordado como el año en que México rompió todos sus récords en materia de violencia. En la mayor parte del territorio nacional no solo aumentaron los homicidios, también los delitos del fuero común (robo a mano armada principalmente) se dispararon a niveles no vistos en mucho tiempo. Mientras tanto, las autoridades federales, preocupadas más en el periodo electoral que ya se acerque, han abandonado el tema de seguridad y se han dedicado solo a administrar el problema para heredárselo al siguiente gobierno.

 

 

Por Redacción / De Primera Noticias.  

 

 

En Sinaloa todos los delitos registraron un aumento durante 2017. Se cometieron 1,561 homicidios dolosos, se reportaron 79 feminicidios y 7,023 autos fueron robados, de acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado.

 

En 2016 se registraron 1,162 homicidios (399 casos menos que en 2017), 78 feminicidios y 4,865 autos robados (es decir, 2,158 denuncias menos que en el año que acabamos de despedir).

 

En el caso de los homicidios dolosos estos se concentraron en Culiacán y fueron los meses de mayo, junio y abril los que presentaron cifras más elevadas con 183, 163 y 148 registros, respectivamente.

 

En feminicidios el estado también presentó un incremento. En Culiacán se reportaron 29 asesinatos de mujeres, en Mazatlán 16 casos, en Navolato 10, en Ahome 7, en El Fuerte 5, en Angostura 3, en Badiraguato 2, mientras que Choix, Sinaloa de Leyva, Salvador Alvarado, Concordia y El Rosario reportaron un feminicidio cada uno.

 

En 48 casos de feminicidios la víctima murió por arma de fuego, en 10 casos se usó arma blanca, en 9 por contusiones, en 6 casos por asfixia, en otros cuatro la causa no ha sido determinada y se documentaron otros dos casos por calcinación y estrangulación.

 

En secuestros la cifra de denuncias se mantuvo igual que la de 2016 con 14 casos reportados ante las autoridades durante 2017. El robo bancario también presentó un incremento al pasar de 34 a 46 casos.

 

En el caso del robo violento las cifras descendieron de 579 a 475 denuncias ante las autoridades, aunque de acuerdo con la “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública” del INEGI, el 93.6% de las personas víctimas de un delito decide no interponer una denuncia por considerar que es un pérdida de tiempo (33.1%) o por desconfianza en las autoridades (16.5%).

 

A nivel nacional las cosas no son muy distintas. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre enero y noviembre pasado se cometieron 23,101 homicidios dolosos. Sin contabilizar los asesinatos de diciembre que aún no han sido subidos a la base de datos, 2017 ya representa el año más violento de México en dos décadas.

 

Hasta ahora, 2011 representaba el año cenit de la violencia asociado a la guerra contra el narco, cuando se alcanzó la cifra de 17.8 homicidios por cada cien mil habitantes. Sin embargo, en 2017 ese número aumentó a 18.7. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cuando la cifra pasa de los 10 homicidios por cada cien mil habitantes, se entra en la categoría de “epidemia” nacional.

 

En números totales, los estados más violentos fueron Guerrero, Baja California, Estado de México, Veracruz y Chihuahua. En cifras por cien mil habitantes, la lista la encabezan Colima, Baja California Sur, Guerrero, Baja California y Sinaloa.

 

En todos estos estados el denominador común es la guerra por la plaza que libran las organizaciones criminales. En Baja California, por ejemplo, Tijuana se convirtió en 2017 en el epicentro de una guerra colonia por colonia entre células del Cártel de Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. En Veracruz, la guerra se libra entre el CJNG y Los Zetas. En el Estado de México hay un hervidero de organizaciones criminales que convergen en un mismo punto, una mezcla de delincuencia organizada y delincuencia común donde lo mismo se mata por la venta de droga que por un asalto en el transporte público.

 

 

Posibles causas de la violencia

 

Por qué aumentaron tanto los delitos durante el año pasado. De acuerdo con diversas organizaciones civiles y analistas en temas de seguridad, México es la tormenta perfecta donde convergen distintos problemas que incluyen pobreza y falta de oportunidades, corrupción e impunidad, los cuales avivan el fuego de la criminalidad.

 

Según un estudio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la corrupción institucional y la impunidad de la que se saben dueños quienes cometen delitos (desde narcotraficantes hasta políticos corrompidos) ha permitido a los grupos criminales establecer estructuras de poder en complicidad con las autoridades. Uno de los casos mencionados por la CIDH es el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en el que la mezcla indisoluble entre quienes ejercen la autoridad legal y quienes la ejercen de facto generó la desaparición de los normalistas.

 

Otro de los puntos señalados por la CIDH está relacionado con “la fragmentación de los carteles del narco como consecuencia de la detención de líderes y desarticulación de algunos grupos, las disputas por el control territorial y las nuevas alianzas entre las mismas organizaciones criminales, así como el surgimiento de nuevas bandas que han venido a exacerbar el problema.”

 

Aunque el tráfico de drogas sigue siendo la principal fuente de ingresos para la mayoría de las organizaciones, también cometen homicidios, extorsión, robo, “cobro de piso” lo mismo a empresarios, comerciantes y migrantes centroamericanos en su paso hacia Estados Unidos, trata de personas, tráfico de armas y hasta venta de piratería.

 

“Esta diversificación de sus actividades delictivas, aunada al poder fáctico que ejercen en gran parte del territorio, convierten al fenómeno del crimen organizado en la principal fuente de violencia por parte de actores privados en México, que a su vez trae aparejada la responsabilidad del Estado mexicano por la falta de una respuesta eficaz frente a este problema”, señala el informe.

 

Otro de los factores que ha contribuido a aumentar el número de homicidios es la militarización de diferentes zonas del país, agrega la CIDH, ya que integrantes de las fuerzas armadas han sido vinculados con presuntas violaciones graves a los derechos humanos que permanecen en la impunidad.

 

“En México se observa a los actores estatales como fuente de violencia”, señala el informe que menciona casos emblemáticos como el asesinato de 22 personas en Tlatlaya, los 43 normalistas de Ayotzinapa y otros casos de civiles asesinados en retenes militares.

 

La impunidad alienta el delito, señalan expertos, y en México esta alcanza hasta el 69.21%, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad 2017 elaborado por la Universidad de las Américas que estudió el caso de 69 países miembros de la ONU.

 

“Cuando los delitos de violencia, tanto aquellos cometidos por particulares como por agentes del Estado, quedan impunes, se perpetúa la violencia ya que los perpetradores no enfrentan las consecuencias de sus actos y se crea una espiral de impunidad”, añade el informe.

 

El tráfico de armas de Estados Unidos a México también es otro de los indicadores señalados. El 70% de las armas ilegales que ingresan pasa por la frontera norte. Alrededor de “20 millones de armas no registradas” podrían estar circulando en estos momentos en México.

 

“Para evitar que el tráfico de armas y su fácil acceso contribuyan a la ola de violencia es fundamental que el Estado cumpla y haga cumplir los requisitos de  ley para su posesión, portación y comercialización, así como sus obligaciones internacionales en la materia”, agrega.

 

Diversos especialistas en seguridad señalan que la falta de coordinación entre autoridades locales, federales y estatales, aunado a la falta de inversión en materia de prevención del delito, son factores que contribuyen al aumento de la violencia.

 

La falta de apoyo para jóvenes (estudios, trabajos o actividades recreativas que los alejen del crimen), la ausencia de un modelo de reinserción de delincuentes (las cárceles convertidas como escuelas del crimen donde los internos salen convertidos en verdaderos expertos en delincuencia) y el aumento de delincuentes “comunes” que no pertenecen a ninguna organización grande o cártel pero que han decidido cometer delitos por su cuenta, son otros factores que han contribuido como un gran coctel explosivo a la situación de emergencia que vive el país.

 

DEPRIMERA VISIÓN
EN RETROSPECTIVA
REPORTAJE
VISIÓN LITERARIA
OBSERVATORIO DEPORTIVO
ENCUESTA