“Mi único vicio son las mujeres”: El Chapo en interrogatorio
Publicado el: 04/10/2020 08:46:33 p.m. en
“Mi único vicio son las mujeres”: El Chapo en interrogatorio
  

En un video publicado en redes sociales, una de las criminólogas que interrogó a Joaquín El Chapo Guzmán en el penal del Altiplano, señala que el capo le respondió que su único vicio eran las mujeres, aunque se mostró “respetuoso” del matriarcado pues fue educado por su abuela y su madre, figuras femeninas a las que tiene como los personajes más influyentes en su vida.

 

 

Por Redacción De Primera Noticias.

 

 

En un video que la criminóloga Mónica Ramírez Cano compartió la semana pasada en su cuenta de Twitter, Joaquín El Chapo Guzmán confiesa lo que ya se sabía desde hacía mucho tiempo. Que solo tiene un vicio: Las mujeres.

 

En la grabación, se observa al capo nacido en La Tuna, Badiraguato, mientras conversa con la criminóloga en el penal del Altiplano, quien le pregunta acerca del alcohol y las drogas, seguido del cuestionamiento sobre el consumo de tabaco. “No, yo no fumo”, responde el ahora exlíder del Cártel de Sinaloa.

 

La criminóloga Ramírez Cano va más allá al preguntar ¿cuál consideras que sea tu vicio, aparte de las mujeres?. La respuesta del que fuera el criminal más buscado del mundo por las autoridades estadounidenses es sencilla: “Yo creo que ese nomás”.

 

A decir de la misma Mónica Ramírez, quien también ha estudiado la psicología de personajes como Juana Barraza Samperio, “La Mataviejitas”, Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas”, o Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z 40”, mucha de la información relevante del perfil psicológico del Chapo no puede ser revelada por motivos judiciales.

 

Sin embargo, aseguró que El Chapo es una persona sumamente respetuosa, sobre todo de las mujeres, considera al secuestro como el peor de los delitos, por encima incluso del narcotráfico, pues refiere que el consumo de drogas es una libre elección de las personas.

 

Otro dato  es que Guzmán Loera es un excelente interlocutor, le gusta mucho platicar, sobre todo cuando se trata de sus primeras andanzas en el crimen. Su frase favorita es repetida infinidad de veces durante la conversación: “los hechos son los que te recomiendan”, como dando a entender que la fama construida en el negocio de las drogas es la principal recomendación.

 

En su publicación en Twitter, la criminóloga señala que con la publicación de dicho video no se violó ni la ética ni el acuerdo de confidencialidad de su profesión, ya que no fue un interrogatorio sino “una entrevista en la que bromeábamos por mi cumple, me dijo tómese una a mi salud, le dije si no tomas, no tienes vicios, y así llegamos a las mujeres”.

 

“Es una persona respetuosa, cuida mucho las formas, cordial, amable, muy reservada, pero cuando entablas confianza puedes platicar con él de manera extraordinaria, lo que te permite saber cómo opera su mente”, explicó la criminóloga.

 

Según la especialista, El Chapo es respetuoso del matriarcado ya que fue educado por su abuela y su madre, por lo que, agrega, tiene una influencia muy marcada del lado femenino. 

 

También reveló que al capo no le gusta que lo llamen Archivaldo porque lo considera un nombre muy largo, pero sí aprecia que lo llamen Joaquín, además de que se trata de un narcisista por tener necesidad de constante admiración.

 

“No es un psicópata. Tiene rasgos psicopáticos y rasgos narcisistas que se reflejan en una necesidad de admiración, de sentirse único y especial”, expresó Ramírez, y añadió que siempre siente orgullo al contar que se levantaba a las 05:00 para ir a los plantíos y laboratorios a organizar a su gente y cómo terminaba su día hasta las 23:00 o 00:00 horas.

 

“El Chapo, es un capo de la vieja escuela. Es una persona muy cordial, muy amable, respetuosa, muy reservada, pero cuando entablas confianza puedes platicar con él de manera extraordinaria, lo que te permite saber cómo opera su mente”, indica la criminóloga.

 

 

Además señaló que a diferente de otros capos “que tienden a personalizar más el ejercicio de la delincuencia, como el Z-40 que comete actos atroces de violencia, Guzmán Loera es un capo de la vieja escuela que respeta la palabra”. 


La criminóloga define a “El Chapo” como a una persona determinante, con una capacidad estratégica importante, además menciona que de no haber elegido el camino del narcotráfico hubiera sido CEO de una gran empresa: “El se ve a sí mismo como un empresario”.


“Sabe a quién poner en el lugar preciso, a quién quitar y cómo mover sus piezas, como en un juego de ajedrez”, declaró en entrevista con un medio nacional.

 

El video que compartió fue grabado en 2016, después de haber sido recapturado tras la espectacular fuga que protagonizó el 11 de julio de 2015 del penal del Altiplano, de donde escapó a través de un túnel.

 
“Todo lo trae en su cabeza,  es visionario. Siempre se plantea y se anticipa con diversos escenarios de una misma situación y lo que puede conllevar cada uno de estos”, dijo la especialista.

 

El perfil psicológico elaborado en el Altiplano coincide con el que, décadas atrás se elaboró en Puente Grande, adonde fue enviado en 1993 tras su captura en la frontera con Guatemala por el general Otto Pérez Molina. La periodista argentina Olga Wornat presenta un fragmento de dicho perfil en su libro Felipe el Oscuro:

 

“Baja tolerancia a la frustración. Egocéntrico y narcisista, lo que lo convirtió en el centro de atención del penal. Resentido. Nunca perdona a sus detractores. Sentimiento de inferioridad provocado por su baja estatura. Conciliador, perseverante, espléndido seductor. Gracias a esto eludió castigos y desconfianzas. También consiguió moverse libremente por el penal. Habilidad para manipular su entorno. No siente culpa. Coeficiente intelectual superior a la media alta en la prisión.”

 

Su vida en la cárcel estuvo matizada de excesos y depresiones, señala Wornat. Mujeriego y arrogante, le tenía fobia al encierro y desde que ingresó nunca abandonó la idea de escapar. O se fugaba o se suicidaba. Le gustaba jugar al ajedrez. Sus compañeros eran Martín Moreno Valdez, Baldemar Escobar Barraza y Antonio Mendoza, sus cuates de la gira centroamericana.

 
 

“Cuando ingresó a Almoloya, el Chapo tenía 36 años y dos esposas. La primera, María Alejandrina Salazar Hernández, con la que se casó legalmente en 1977, le dio cuatro hijos: Alejandrina, César, Iván Archivaldo, alias el Chapito, y Alfredo. Luego se enamoró de Griselda López Pérez, una bella morena de Jesús María, un pueblo al norte de Culiacán, con la que procreó otros cuatro hijos: Édgar, Joaquín, Ovidio y Griselda Guadalupe, su consentida. La relación con Griselda era profunda y, aunque estaban separados, él siempre regresaba con ella. «Son como almas gemelas», me dice un allegado a la familia, y agrega: «Ella lo conoce mejor que nadie y, con mirarlo, sabe si está bien o mal».

 

 

Sin embargo, ambos perfiles son totalmente opuestos al que las autoridades estadounidenses elaboraron de él en el Correctional Center de Manhattan. Durante el juicio se le acusó incluso de ser un depredador que mantenía relaciones sexuales con menores de edad a la que llamaba “vitaminas” porque le daban vida y que eran enviadas a los ranchos de la sierra donde se encontraba el capo.

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